Extracción temprana versus tardía del stent ureteral después del trasplante de riñón

¿Cuál es el problema?
El uréter drena la orina del riñón a la vejiga y debe ser reconectado durante el trasplante de riñón. Para proteger esta nueva conexión el cirujano que realiza el procedimiento coloca un stent plástico dentro del uréter para ayudarlo a cicatrizar. Habitualmente este stent quedaría implantado durante hasta tres meses. Sin embargo, lo anterior se asocia con un mayor riesgo de infección urinaria que pueden ser de alto riesgo para los receptores de trasplantes cuyo sistema inmunológico es suprimido a través de la medicación antirrechazo. Si este stent se pudiera extraer más temprano, el riesgo de infección se podría reducir aunque se podría asociar con complicaciones urológicas graves p.ej., pérdida de orina u obstrucción.

¿Qué se hizo?
Este estudio se diseñó para revisar todos los estudios de investigación publicados anteriormente en esta área para determinar la respuesta a esta pregunta. Se identificaron cinco estudios con 1097 pacientes.

¿Qué se encontró?
Se desconoce si el número de complicaciones urológicas graves fueron diferentes en los pacientes en los que el stent se extrajo de forma temprana (menos de 15 días posoperatorio), en comparación con los pacientes en los que se extrajo de forma posterior (más de 15 días postoperatorio). El número de pacientes que presentan una infección de las vías urinarias puede ser menor en el grupo de extracción temprana (especialmente si el stent no estuvo expuesto al ambiente externo). Los estudios identificados para esta revisión generalmente fueron de calidad deficiente.

Conclusiones
No se sabe si la extracción temprana de un stent ureteral instalado en la vejiga luego del trasplante de riñón reduce el riesgo de complicaciones; sin embargo, puede prevenir las infecciones urinarias.

Conclusiones de los autores: 

La extracción temprana de los stents ureterales después del trasplante de riñón puede reducir la incidencia de IU aunque no se sabe si hay un riesgo mayor de CUG. Los stent colocados en la vejiga son el método óptimo para lograr este beneficio.

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Antecedentes: 

El trasplante de riñón es el tratamiento de elección para los pacientes con insuficiencia renal terminal. En una revisión anterior se concluyó que el uso sistemático de stents ureterales en el trasplante de riñón reduce la incidencia de complicaciones urológicas graves (CUG). Desafortunadamente, esta reducción parece dar lugar a un aumento concomitante de las infecciones urinarias (IU). Para los receptores de un trasplante de riñón la IU es la complicación más frecuente después del trasplante. Este hecho representa un riesgo considerable para el receptor del trasplante con inmunosupresión, en particular en esta época en la que se observa un aumento de los trasplantes inmunológicamente desafiantes. Hay varios enfoques diferentes al considerar la colocación de un stent ureteral y los mismos se asocian con grados distintos de morbilidad y costes hospitalarios.

Objetivos: 

Esta revisión procuró considerar los efectos beneficiosos y perjudiciales de la extracción temprana versus tardía del stent ureteral en los receptores de un trasplante de riñón.

Métodos de búsqueda: 

Se realizaron búsquedas en el registro especializado del Grupo Cochrane de Riñón y Trasplante (Cochrane Kidney and Transplant) hasta el 27 de marzo de 2017, mediante contacto con el especialista en información, con el uso de términos de búsqueda relevantes para esta revisión. Los estudios contenidos en el registro especializado se identifican mediante estrategias de búsqueda diseñadas específicamente para CENTRAL, MEDLINE y EMBASE; búsquedas manuales en actas de congresos, y búsquedas en el International Clinical Trials Register (ICTRP) Search Portal y en ClinicalTrials.gov.

Criterios de selección: 

En el metanálisis se incluyeron todos los ECA y ensayos controlados cuasialeatorizados. Los receptores de trasplantes de riñón se incluyeron independientemente de la demografía (adultos o niños) o el tipo de stent utilizado.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión revisaron los estudios identificados para comprobar si cumplían los criterios de inclusión. La extracción de un stent ureteral antes de la tercera semana posoperatoria (< día 15) o durante el ingreso para el trasplante índice se consideró una extracción "temprana". La calidad de los estudios se evaluó mediante la herramienta de riesgo de sesgo. El resultado primario de interés fue la incidencia de CUG. Los resultados adicionales de interés fueron la incidencia de IU, las complicaciones idiosincráticas relacionadas con el stent, los costes relacionados con el hospital y los eventos adversos. Se realizó un análisis de subgrupos que examinó la diferencia en las complicaciones informadas según el tipo de stent ureteral utilizado: colocado en la vejiga versus periureteral. Se realizaron análisis estadísticos con el modelo de efectos aleatorios y los resultados se informaron como riesgos relativos (RR) con intervalos de confianza (IC) del 95%.

Resultados principales: 

En el análisis se incluyeron cinco estudios (1127 pacientes). En general, se consideró que el riesgo de sesgo de los estudios incluidos fue bajo o incierto; abordaron la pregunta de investigación y utilizaron un diseño prospectivo aleatorizado. No se sabe si la extracción temprana del stent versus la extracción tardía del stent mejoró la incidencia de CUG (cinco estudios, 1127 participantes: RR 1,87; IC del 95%: 0,61 a 5,71; I2 = 21%) (evidencia de certeza baja). La incidencia de IU se puede reducir en el grupo de extracción temprana del stent (cinco estudios, 1127 participantes: RR 0,49; IC del 95%: 0,30 a 0,81; I2 = 59%; evidencia de certeza moderada). Esta posible reducción en la incidencia de IU sólo fue evidente cuando se utilizó un stent colocado en la vejiga, (tres estudios, 539 participantes, RR 0,45; IC del 95%: 0,29 a 0,70; I2 = 13%; evidencia de certeza moderada). Sin embargo, cuando se utilizó un stent periureteral externalizado no hubo diferencias detectables en la incidencia de IU entre el grupo temprano y tardío (dos estudios, 588 participantes: RR 0,60; IC del 95%: 0,17 a 2,03; I2 = 83%; evidencia de certeza baja). Hubo datos faltantes sobre los resultados de la economía sanitaria y la calidad de vida.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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