Terapia cognitivoconductual para el dolor del cuello subagudo y crónico

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Antecedentes

El dolor del cuello se define como el dolor, la tensión muscular o la rigidez localizada en el cuello y se puede originar a partir de muchas estructuras, incluida la columna o las partes blandas. Los factores de riesgo incluyen la edad, el sexo, antecedentes de dolor, postura deficiente, esfuerzos repetitivos y factores sociales y psicológicos.

El dolor del cuello lo presentan pacientes de todas las edades y de ambos sexos y es una causa importante de gastos médicos, ausentismo laboral y discapacidad. El tratamiento actual del dolor del cuello incluye varios tratamientos diferentes como la reafirmación, la educación, la promoción de un regreso oportuno a las actividades normales, el uso apropiado de analgésicos y los ejercicios.

Todavía existe incertidumbre acerca de la eficacia de la terapia cognitivoconductual (TCC) en estos pacientes. La TCC es una técnica psicológica que abarca un amplio conjunto de intervenciones realizadas por profesionales de la salud. Incluye modificaciones cognitivas y conductuales de actividades específicas para reducir la repercusión del dolor y la discapacidad física y psicosocial, y para superar las barreras nocivas para la recuperación física y psicosocial.

Pregunta de la revisión

Por lo tanto, se examinaron las pruebas acerca del efecto de la TCC sobre el dolor, la discapacidad, los factores psicológicos y la calidad de vida entre los pacientes con dolor del cuello subagudo y crónico. Específicamente, se comparó la TCC versus ningún tratamiento, la TCC versus otros tipos de intervenciones y la TCC además de otra intervención (p.ej. fisioterapia) versus otra intervención sola.

Características de los estudios

Se examinó la investigación publicada hasta noviembre de 2014. Se incluyeron 10 ensayos aleatorios (836 participantes). Dos estudios incluyeron sujetos con dolor del cuello subagudo (337 participantes), mientras que los otros ocho estudios incluyeron participantes con dolor del cuello crónico (499 participantes). La TCC se comparó con ningún tratamiento (225 participantes) o con otros tipos de tratamientos (506 participantes), o combinada con otra intervención (p.ej. fisioterapia) y comparada con la otra intervención sola (200 participantes). Las intervenciones se realizaron en centros de atención sanitaria primaria y secundaria.

Resultados clave

Con respecto al dolor del cuello crónico, la TCC fue significativamente mejor desde el punto de vista estadístico que ningún tratamiento para mejorar el dolor, la discapacidad y la calidad de vida, pero estos efectos no se pudieron considerar clínicamente significativos. No se encontraron diferencias entre la TCC y otros tipos de intervenciones (p.ej. medicación, educación, fisioterapia, tratamiento manual y ejercicios) en cuanto al dolor y la discapacidad; hubo pruebas de calidad moderada de que la TCC fue mejor que otras intervenciones para mejorar el temor al movimiento. Además, hubo pruebas de calidad muy baja de que la TCC agregada a otra intervención no fue mejor para mejorar el dolor y la discapacidad que la otra intervención sola.

Para el dolor del cuello subagudo, hubo pruebas de calidad baja de que la TCC fue significativamente mejor desde el punto de vista estadístico que otros tipos de intervenciones (p.ej. tratamiento manual o educación) para mejorar el dolor, pero este efecto no fue clínicamente relevante. No se encontraron diferencias en cuanto a la discapacidad y el temor al movimiento.

Ninguno de los estudios incluidos informó si se observó algún efecto adverso relacionado con la terapia cognitivoconductual.

Calidad de la evidencia

La calidad de las pruebas en esta revisión varió entre "muy baja" y "moderada". Por lo tanto, los resultados de la revisión deben ser interpretados con cautela. Se necesitan ensayos aleatorios de calidad más alta para analizar los efectos beneficiosos a corto y largo plazo de la terapia cognitivoconductual en el dolor del cuello subagudo y crónico y su efectividad en comparación con otros tratamientos y para determinar mejor qué pacientes se pueden beneficiar más de este tipo de intervención.

Conclusiones de los autores: 

Con respecto al dolor del cuello crónico, se encontró que la TCC fue significativamente más efectiva desde el punto de vista estadístico para la reducción del dolor a corto plazo solamente cuando se comparó con ningún tratamiento, pero estos efectos no se pudieron considerar clínicamente significativos. Cuando se comparó la TCC con otros tipos de intervenciones y la TCC además de otra intervención con la otra intervención sola no se encontraron diferencias. En los pacientes con dolor del cuello subagudo, la TCC fue significativamente mejor que otros tipos de intervenciones para el alivio del dolor al seguimiento a corto plazo, mientras que no se encontraron diferencias para la discapacidad y la cinesiofobia. Se recomienda la realización de estudios de investigación adicionales para investigar los efectos beneficiosos a largo plazo y los riesgos de la TCC, con la inclusión de diferentes subgrupos de pacientes con dolor del cuello.

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Antecedentes: 

Aunque han habido progresos en la investigación sobre los tratamientos no quirúrgicos para el dolor del cuello existe incertidumbre acerca de la eficacia de la terapia cognitivoconductual (TCC) en esta población. Analizar los factores cognitivos y conductuales podría reducir la carga clínica y los costos del dolor del cuello en la sociedad.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de la TCC entre los pacientes con dolor del cuello subagudo y crónico. Se investigaron específicamente las siguientes comparaciones: (1) terapia cognitivoconductual versus placebo, ningún tratamiento o control en lista de espera; (2) terapia cognitivoconductual versus otros tipos de intervenciones; (3) terapia cognitivoconductual además de otra intervención (p.ej. fisioterapia) versus otra intervención sola.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en CENTRAL, MEDLINE, EMBASE, CINAHL, PsycINFO, SCOPUS, Web of Science y en PubMed, así como en ClinicalTrials.gov y en la World Health Organization International Clinical Trials Registry Platform hasta noviembre 2014. Se examinaron las listas de referencias y citas de los ensayos identificados y las revisiones sistemáticas relevantes.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los ensayos controlados aleatorios que evaluaron el uso de TCC en adultos con dolor del cuello subagudo y crónico.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión evaluaron de forma independiente el riesgo de sesgo de cada ensayo y extrajeron los datos. Cuando existió suficiente homogeneidad entre los estudios en las comparaciones predefinidas se realizó un metanálisis. La calidad de las pruebas para cada comparación se determinó con el enfoque GRADE.

Resultados principales: 

Se incluyeron en esta revisión 10 ensayos aleatorios (836 participantes). Cuatro ensayos (40%) tuvieron bajo riesgo de sesgo, el 60% restante de los ensayos tuvo un alto riesgo de sesgo.

La calidad de las pruebas de los efectos de la TCC sobre los pacientes con dolor del cuello crónico fue muy baja a moderada. Hubo pruebas de baja calidad de que la TCC fue mejor que ningún tratamiento para mejorar el dolor (diferencia de medias estandarizada [DME] -0,58; intervalo de confianza [IC] del 95%: -1,01 a -0,16), la discapacidad (DME -0,61; IC del 95%: -1,21 a -0,01) y la calidad de vida (DME -0,93; IC del 95%: -1,54 a -0,31) al seguimiento a corto plazo, mientras que hubo pruebas de calidad muy baja a baja de ningún efecto sobre varios indicadores psicológicos al seguimiento a corto plazo. En el seguimiento a corto y medio plazo la TCC no afectó el dolor (DME -0,06; IC del 95%: -0,33 a 0,21; calidad baja, seguimiento a corto plazo; DM -0,89; IC del 95%: -2,73 a 0,94; calidad baja, seguimiento a medio plazo) o la discapacidad (DME -0,10; IC del 95%: -0,40 a 0,20; calidad moderada, seguimiento a corto plazo; DME -0,24; IC del 95%: -0,54 a 0,07; calidad moderada, seguimiento a medio plazo) en comparación con otros tipos de intervenciones. Hubo pruebas de calidad moderada de que la TCC fue mejor que otras intervenciones para mejorar la cinesiofobia al seguimiento a medio plazo (DME -0,39; IC del 95%: -0,69 a -0,08; I2 = 0%). Finalmente, hubo pruebas de calidad muy baja de que la TCC además de otra intervención no fue diferente de la otra intervención sola en cuanto al efecto sobre el dolor (DME -0,36; IC del 95%: -0,73 a 0,02) y la discapacidad (DME -0,10; IC del 95%: -0,56 a 0,36) al seguimiento a corto plazo.

En los pacientes con dolor del cuello subagudo hubo pruebas de calidad baja de que la TCC fue mejor que otras intervenciones para el alivio del dolor en el seguimiento a corto plazo (DME -0,24; IC del 95%: -0,48 a 0,00), mientras que no se encontraron diferencias en cuanto al efecto sobre la discapacidad (DME -0,12; IC del 95%: -0,36 a 0,12) y la cinesiofobia.

Ninguno de los estudios incluidos informó sobre los efectos adversos.

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