Alimentación complementaria para grupos de personas con acceso limitado a los alimentos, en situación de vulnerabilidad y con desnutrición

¿Cuál era el objetivo de esta revisión?

Resumir el efecto de la alimentación complementaria en las poblaciones con acceso limitado a los alimentos, en situación de vulnerabilidad y con desnutrición. Los autores del resumen encontraron ocho revisiones sistemáticas que examinaron la alimentación complementaria en diversas poblaciones.

Mensajes clave

A través de una variedad de poblaciones en situación de vulnerabilidad, los programas de alimentación complementaria a veces muestran un beneficio moderado en los resultados nutricionales. En unos pocos estudios que examinaron la mortalidad (muerte), los efectos fueron pequeños o estuvieron ausentes, y la investigación consideró principalmente los efectos a corto plazo.

¿Qué se estudió en la revisión?

La alimentación complementaria incluye la provisión de alimentos adicionales a las personas o las familias además del régimen alimentario domiciliario y se ha utilizado en poblaciones con acceso limitado a los alimentos (acceso limitado a alimentos adecuados y nutritivos) y en situación de vulnerabilidad (que incluyen mujeres y niños pequeños; niños en edad escolar; pacientes con enfermedades como tuberculosis, VIH y enfermedad de Alzheimer; y personas de edad avanzada) para mejorar su salud y su calidad de vida.

¿Cuáles son los principales resultados de la revisión?

La evidencia presentada aquí está actualizada hasta enero 2017. Se encontraron ocho revisiones sistemáticas para incluir en este resumen. Estas revisiones incluyeron 95 estudios (con hasta 7940 adultos y más de 12 595 niños en unos pocos estudios). La mayoría de los estudios incluidos tuvo una duración desde seis semanas a dos años y sólo tres estudios realizaron el seguimiento de los participantes durante períodos más largos (hasta 17 años). En estas revisiones, hubo una gama amplia de diferentes tipos de alimentación complementaria administrada a grupos en situación de vulnerabilidad durante diferentes períodos, y a menudo en combinación con vitaminas o minerales.

En el embarazo, se encontró que los suplementos energéticos y proteicos equilibrados (es decir, la provisión de cantidades adecuadas de energía y nutrientes, en este caso proteínas) pueden haber reducido la tasa de mortinato (muerte o pérdida de un recién nacido antes o durante el parto), mejoraron el peso del neonato al nacer y redujeron el riesgo de que el neonato sea pequeño para la edad gestacional al nacer (neonatos que son más pequeños que lo esperado). No se observaron beneficios a largo plazo en los niños en cuanto al crecimiento y al desarrollo cognitivo (intelectual) (aunque muy escasos estudios informaron los efectos a largo plazo). Los suplementos con alto contenido de proteína (que contienen cantidades mayores de proteína) se asociaron con riesgos y efectos perjudiciales (mayor riesgo de recién nacidos pequeños para la edad gestacional).

Se encontraron efectos variados de la alimentación complementaria sobre el crecimiento en los niños. En los niños menores de cinco años de edad de países de ingresos bajos y medianos, la alimentación complementaria tuvo una repercusión pequeña sobre el crecimiento de los niños. Se observaron algunos beneficios en cuanto al aumento en el peso y la altura, en especial en los niños más pequeños (menores de dos años de edad) y en los que presentaban más desnutrición. Se pudo observar algún beneficio en los niños con desnutrición aguda moderada en cuanto al aumento de peso, otros factores de crecimiento y la tasa de recuperación. Las comidas escolares parecieron dar lugar a varios beneficios pequeños en los niños en edad escolar (que incluyeron mejorías en el peso, la altura, las pruebas de inteligencia y el rendimiento en matemáticas y al deletrear).

La alimentación complementaria en adultos con pruebas positivas para el VIH aumentó el aporte energético y proteico diario y dio lugar a una mejoría temprana en el aumento de peso o el índice de masa corporal (medida que indica si la persona tiene sobrepeso o bajo peso), o ambos, pero no pareció dar lugar a beneficios a largo plazo (aunque pocos estudios informaron los efectos a largo plazo). En los adultos con tuberculosis (enfermedad pulmonar infecciosa grave), se observaron beneficios pequeños en cuanto al aumento de peso durante la tuberculosis activa.

En la enfermedad de Alzheimer (un tipo de demencia), la provisión de un suplemento nutricional oral diario durante tres meses mejoró los resultados nutricionales (como el peso y el aporte energético).

Hubo poca o ninguna evidencia disponible con respecto a la calidad de vida de las personas, la adherencia al tratamiento, la asistencia al consultorio o los costes de los programas de alimentación complementaria.

Conclusiones de los autores: 

Si se considera la base de evidencia actual incluida, los efectos de los suplementos nutricionales son moderados en el mejor de los casos, con evidencia inconsistente y limitada sobre la mortalidad. Los ensayos reflejados en las revisiones principalmente informaron resultados a corto plazo y a través de la totalidad de la bibliografía de los ensayos de la administración de suplementos parece que los resultados importantes, como la calidad de vida y el coste de los programas, no se informan de manera sistemática ni resumida.

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Antecedentes: 

La alimentación complementaria puede ayudar a las personas con acceso limitado a los alimentos y en situación de vulnerabilidad al optimizar el valor nutricional y la adecuación de la dieta, mejorando la calidad de vida y mejorando diversos parámetros de salud de las familias en situación de desventaja. En los países de ingresos bajos y medios (PIBM), los problemas que la alimentación complementaria intenta considerar se encuentran entrelazados con la pobreza y las carencias, los programas son costosos y la provisión es complicada.

Objetivos: 

1. Resumir la evidencia obtenida de revisiones sistemáticas sobre la alimentación complementaria para poblaciones con acceso limitado a los alimentos, en situación de vulnerabilidad y con desnutrición, incluidos los niños menores de cinco años de edad, los niños en edad escolar, las embarazadas y las mujeres que amamantan, los pacientes con VIH o tuberculosis (o ambos) y las poblaciones de edad avanzada.

2. Describir y explorar los efectos de la alimentación complementaria en los individuos de estos grupos, y describir el rango de resultados entre las revisiones y el rango de efectos en los diferentes grupos.

Métodos: 

En enero 2017, se hicieron búsquedas en la Base de Datos Cochrane de Revisiones Sistemáticas (Cochrane Database of Systematic Reviews), MEDLINE, Embase y en otras nueve bases de datos. Se incluyeron revisiones sistemáticas que evalúan la alimentación complementaria comunitaria, y que tratan sobre poblaciones con acceso limitado a los alimentos, en situación de vulnerabilidad y con desnutrición. Dos autores de la revisión realizaron de forma independiente la selección de revisiones sistemáticas, la extracción de datos y la evaluación del 'Riesgo de sesgo'. Se evaluó la calidad de la revisión mediante la herramienta AMSTAR, y se utilizaron las tablas de GRADEpro de "Resumen de los resultados" de cada revisión para indicar la certeza de la evidencia para las comparaciones principales. Los hallazgos se resumieron en el texto y los datos para cada resultado se informaron en tablas adicionales. También se usaron los diagramas de bosque para mostrar los resultados de manera gráfica.

Resultados principales: 

Este resumen incluyó ocho revisiones sistemáticas (con las últimas fechas de búsqueda entre mayo de 2006 y febrero de 2016). Siete eran revisiones Cochrane que evaluaban las intervenciones en mujeres embarazadas; niños (desde el nacimiento hasta los cinco años de edad) de PIBM; neonatos y niños pequeños en situación de desventaja (de tres meses a cinco años de edad); niños con desnutrición moderada aguda (DAM); niños en edad escolar en situación de desventaja; adultos y niños con pruebas positivas para el VIH o con tuberculosis activa (con o sin VIH). Una era una revisión sistemática no Cochrane en personas mayores con enfermedad de Alzheimer. Estas revisiones incluían 95 ensayos relevantes a este resumen y la mayoría (74%) de los participantes provenía de PIBM.

El número de participantes incluidos varió entre 91 y 7940 adultos y entre 271 y más de 12 595 niños. Los ensayos incluían una variedad amplia de intervenciones nutricionales que variaron en cuanto a la duración, la frecuencia y el formato y a menudo se informó la administración de micronutrientes como cointervenciones. El seguimiento varió de seis semanas a dos años; tres ensayos investigaron los resultados a los cuatro a 17 años de edad. Todas las revisiones se calificaron como de alta calidad (puntuación de AMSTAR entre ocho y 11). Las calificaciones de la certeza de la calidad según GRADE variaron de muy bajas a moderadas para las comparaciones individuales y la evidencia a menudo incluyó sólo uno o dos ensayos pequeños, lo que dio lugar a muchos análisis con poco poder estadístico (demasiado pequeños para detectar diferencias pequeñas, pero importantes). Las principales categorías de resultado informadas a través de las revisiones fueron la muerte, la antropometría (adultos y niños) y otros marcadores del estado nutricional, resultados relacionados con las enfermedades, el desarrollo neurocognitivo y los resultados psicosociales, y los eventos adversos.

Los datos de la mortalidad fueron limitados y con poco poder estadístico en el metanálisis en todas las poblaciones (niños con DAM, niños con VIH y adultos con tuberculosis) con la excepción de la administración equilibrada de suplementos energéticos y proteicos en el embarazo, que puede haber reducido el riesgo de mortinato (cociente de riesgos [CR] 0,60; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,39 a 0,94; cinco ensayos, 3408 mujeres). La administración de suplementos en el embarazo también mejoró el peso del neonato al nacer (diferencia de medias [DM] 40,96 g; IC del 95%: 4,66 a 77,26; 11 ensayos, 5385 participantes) y redujo el riesgo de que el neonato presente un tamaño pequeño para la edad gestacional (CR 0,79; IC del 95%: 0,69 a 0,90; siete ensayos, 4408 participantes). Estos efectos no se tradujeron en beneficios a largo plazo demostrables para los niños en cuanto al crecimiento y el desarrollo neurocognitivo en uno o dos ensayos que informaron los resultados a más largo plazo. En un estudio (505 participantes), los suplementos con alto contenido de proteína se asociaron con un aumento en el riesgo de que los recién nacidos presentaran un tamaño pequeño para la edad gestacional.

Los efectos sobre el crecimiento en los niños fueron contradictorios. Una revisión encontró que la alimentación complementaria tuvo poco o ningún efecto sobre el crecimiento de los niños en los menores de cinco años de edad de PIBM; sin embargo, una revisión más reciente en una población similar halló que los que recibieron suplementos nutricionales ganaron un promedio de 0,12 kg más en el peso (DM 0,12 kg; IC del 95%: 0,05 a 0,18; 9 ensayos, 1057 participantes) y 0,27 cm más en la altura (DM 0,27 cm; IC del 95%: 0,07 a 0,48; nueve ensayos, 1463 participantes) que los que no recibieron suplementos. Los suplementos nutricionales en general fueron más efectivos en los niños más pequeños (menores de dos años de edad) y en los que presentaban más desnutrición. En los niños con DAM, la provisión de alimentos especialmente elaborados mejoró el peso, las puntuaciones z del peso para la altura y otros resultados clave como la tasa de recuperación (en un 29%), y también redujo el número de participantes que abandonaron el tratamiento (en un 70%). En los PIBM, las comidas escolares parecieron dar lugar a beneficios pequeños para los niños, incluidas las mejorías en las puntuaciones z del peso, en especial en los niños de países de menores ingresos, las puntuaciones z de la altura, las pruebas cognitivas o del cociente de inteligencia y el rendimiento en matemáticas y al deletrear.

La alimentación complementaria en adultos con pruebas positivas para el VIH aumentó el aporte energético y proteico diario en comparación con la orientación nutricional sola. La administración de suplementos dio lugar a una mejoría inicial en el aumento de peso o el índice de masa corporal, pero no pareció otorgar un beneficio a largo plazo.

En adultos con tuberculosis, un ensayo pequeño encontró un beneficio significativo en la finalización del tratamiento y la tasa de conversión del esputo. También hubo beneficios significativos, pero moderados en cuanto al aumento de peso (hasta 2,60 kg) durante la tuberculosis activa.

El único estudio incluido en la revisión de la enfermedad de Alzheimer halló que la administración de suplementos nutricionales orales diarios durante tres meses mejoró los resultados nutricionales en el grupo de intervención.

Hubo poca o ninguna evidencia con respecto a la calidad de vida de las personas, la adherencia al tratamiento, la asistencia al consultorio o los costes de los programas de alimentación complementaria.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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