Sonda vesical permanente como parte de la atención intra y posoperatoria de la cesárea

La cesárea se ha convertido en la cirugía obstétrica más frecuente; una de cada tres embarazadas tiene un parto por cesárea. El uso de sondas urinarias (tubo elástico flexible utilizado para drenar la orina de la vejiga) durante y después de la cesárea es habitual partos por cesárea. Los efectos beneficiosos alegados para el uso de las sondas incluyen; mantiene el drenaje vesical que puede mejorar la visualización durante la cirugía y disminuir las lesiones vesicales y menos retención de orina después de la operación (imposibilidad para el paso de la orina), pero podría asociarse con una mayor incidencia de infección urinaria, dolor uretral, dificultades con la evacuación después de la extracción de la sonda, retraso en la deambulación y mayor estancia hospitalaria.

Esta revisión se basa en cinco estudios que incluyen 1065 pacientes a las que se les realizó cesárea. Los estudios fueron de calidad moderada. Los estudios incluidos no utilizaron los criterios de esta revisión para el diagnóstico de la IU, por lo que no hay datos para este resultado primario. Cuando se consideró la IU, como la definieron los autores de los ensayos, no hubo diferencias claras entre los grupos. No hubo datos en relación con la lesión vesical durante la cesárea (el otro resultado primario de la revisión).

El análisis mostró que el uso de la sonda urinaria se asoció con menos retención de orina después de la cesárea. Por otro lado, el dolor/malestar debido a la sonda o en la primera evacuación después de cesárea, el tiempo hasta la deambulación y la estancia hospitalaria favorecieron la no utilización de la sonda urinaria. No hubo diferencias en la incidencia de hemorragia uterina debido a atonía uterina (relajación del útero) después del parto.

Las pruebas limitadas en esta revisión se basan en cinco ensayos de calidad moderada y los resultados se deben considerar en este contexto. No hay pruebas suficientes para evaluar el uso habitual de sondas vesicales permanentes en las pacientes a las que se les realiza cesárea. Se necesitan estudios de investigación más rigurosos sobre este tema y los ensayos futuros deben utilizar criterios estandarizados para el diagnóstico de la IU y otros resultados frecuentes.

Conclusiones de los autores: 

Esta revisión incluye pruebas limitadas de cinco ECA de calidad moderada. Los resultados primarios de la revisión (lesión vesical durante la operación e IU) no se informaron o se informaron de una manera no apropiada para el análisis. Las pruebas en esta revisión se basan en algunos resultados secundarios, con presencia de heterogeneidad en algunos de los análisis. No hay pruebas suficientes para evaluar el uso sistemático de sondas vesicales permanentes en las pacientes a las que se les realiza cesárea. Se necesitan ECA más rigurosos, con tamaños de la muestra suficientes y criterios estandarizados para el diagnóstico de IU y otros resultados frecuentes.

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Antecedentes: 

La cesárea es el procedimiento quirúrgico obstétrico más frecuente; a más de la tercera parte de las embarazadas se les realiza la cesárea en el segmento inferior. La evacuación vesical se realiza como un procedimiento preoperatorio antes de la cesárea. Pruebas emergentes indican que la omisión del uso de sondas urinarias durante y después de la cesárea podría reducir el aumento del riesgo asociado de infecciones urinarias (IU), dolor / malestar de la paciente asociado con el catéter, y podría dar lugar a una deambulación más temprana y una estancia hospitalaria más corta.

Objetivos: 

Evaluar la efectividad y la seguridad de la sonda vesical permanente para la atención intraoperatoria y posoperatoria en las pacientes a las que se les realiza una cesárea.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Embarazo y Parto (Cochrane Pregnancy and Childbirth Group) (31 de diciembre de 2013) y en las listas de referencias de estudios recuperados.

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorios (ECA) que compararon sonda vesical permanente versus ninguna sonda ni drenaje vesical en pacientes a las que se les realiza cesárea (programada o de urgencia), independientemente del tipo de anestesia utilizada. Los ensayos cuasialeatorios y los ensayos aleatorios grupales no fueron elegibles para inclusión. Los estudios presentados como resúmenes eran elegibles siempre que tuvieran información suficiente para evaluar el diseño del estudio y los resultados.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores de forma independiente evaluaron la elegibilidad y la calidad de los ensayos y extrajeron los datos. Se verificó la exactitud de los datos.

Resultados principales: 

La búsqueda recuperó 16 estudios (de 17 informes). Se excluyeron diez estudios y un estudio está en espera de evaluación. Se incluyeron cinco estudios con 1065 mujeres (1090 reclutadas). Los cinco estudios incluidos presentaban un riesgo moderado de sesgo.

Los datos relacionados con uno de los resultados primarios (IU) se informaron en cuatro estudios, pero no cumplieron con la definición de IU (como se preespecificó en el protocolo). Los estudios incluidos no informaron el otro resultado primario (lesión vesical intraoperatoria) (este resultado no se preespecificó en el protocolo). Dos resultados secundarios no se informaron en los estudios incluidos: necesidad de analgesia posoperatoria y satisfacción de las pacientes. Los estudios incluidos proporcionaron datos limitados relacionados con estos resultados secundarios de la revisión.

Sonda vesical permanente versus ninguna sonda (tres estudios, 840 pacientes)

La sonda vesical permanente se asoció con una reducción en la incidencia de distensión vesical (resultado no preespecificado) al final de la operación (cociente de riesgos [CR] 0,02; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,00 a 0,35; un estudio, 420 pacientes) y menos casos de retención de orina (CR 0,06; IC del 95%: 0,01 a 0,47; dos estudios, 420 pacientes) o necesidad de sonda (CR 0,03; IC del 95%: 0,01 a 0,16; tres estudios, 840 participantes). Por el contrario, la sonda vesical permanente se asoció con un tiempo más largo hasta la primera evacuación (diferencia de medias [DM] 16,81 horas, IC del 95%: 16,32 a 17,30; un estudio, 420 pacientes) y más dolor o malestar debido a la sonda (o a la primera evacuación) (CR promedio 10,47; IC del 95%: 4,71 a 23,25; dos estudios, 420 pacientes), aunque se observaron niveles altos de heterogeneidad. De manera similar, en comparación con las pacientes del grupo "ninguna sonda", la sonda vesical permanente se asoció con un tiempo más largo hasta la deambulación (DM 4,34 horas; IC del 95%: 1,37 a 7,31; tres estudios, 840 pacientes) y una estancia hospitalaria más larga (DM 0,62 días; IC del 95%: 0,15 a 1,10; tres estudios, 840 pacientes). Sin embargo, se observaron niveles altos de heterogeneidad para estos dos resultados, por lo que se deben interpretar con cuidado.

No hubo diferencias en la hemorragia posparto (HPP) debido a atonía uterina. Tampoco hubo diferencias en la incidencia de IU (como la definieron los autores del ensayo) entre los grupos sonda vesical permanente y ninguna sonda (dos estudios, 570 pacientes). Sin embargo, se observaron niveles altos de heterogeneidad en este resultado no preespecificado, por lo que los resultados se deben considerar en este contexto.

Sonda vesical permanente versus drenaje vesical (dos estudios, 225 pacientes)

Dos estudios (225 pacientes) compararon el uso de sonda vesical permanente versus drenaje vesical. No hubo diferencias entre los grupos en cuanto a la retención de orina después de la cesárea, la duración de la estancia hospitalaria o el resultado no preespecificado IU (como lo definió el autor del ensayo).

Hay algunas pruebas (de un estudio pequeño que incluyó 50 pacientes) de que la necesidad de sonda se redujo en el grupo de pacientes con sonda vesical permanente (CR 0,04; IC del 95%: 0,00 a 0,70) comparadas con las pacientes del grupo de drenaje vesical. Las pruebas de otro estudio pequeño (que incluyó 175 pacientes) indican que las pacientes que tenían un sonda vesical permanente demoraron más tiempo hasta la deambulación (DM 0,90; IC del 95%: 0,25 a 1,55) comparadas con las pacientes que recibieron drenaje vesical.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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