Entrenamiento de los músculos respiratorios para la esclerosis múltiple

Antecedentes

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica del sistema nervioso central que afecta a aproximadamente 2 500 000 personas en todo el mundo. Aunque se desconoce la causa exacta de la enfermedad, en general se acepta que la EM incluye una respuesta inmunitaria anormal dentro del sistema nervioso central. Según la gravedad de la enfermedad, los pacientes con EM pueden presentar limitaciones variables en, por ejemplo la fuerza y la resistencia muscular, que incluyen los músculos necesarios para respirar (músculos respiratorios). La fuerza de los músculos respiratorios está relacionada con la capacidad de las personas de funcionar y ejercitarse, y la debilidad de los músculos respiratorios puede dar lugar a una tos menos efectiva, lo que puede provocar neumonía por aspiración (cuando los alimentos, la saliva u otros líquidos se aspiran en las vías respiratorias en lugar de tragarse) o incluso insuficiencia aguda de la función respiratoria. Con frecuencia estas complicaciones pulmonares son las causas de muerte informadas en los pacientes con EM. El entrenamiento de los músculos respiratorios podría mejorar la efectividad respiratoria y de la tos.

Características de los estudios

Se efectuaron búsquedas en las bases de datos electrónicas de ensayos controlados aleatorios (donde los participantes se asignan al azar a un brazo de tratamiento o control) publicados hasta el 3 de febrero de 2017 que investigaron el entrenamiento de los músculos respiratorios en pacientes con EM. Además, se contactó con expertos en el tema para identificar estudios no publicados.

Resultados clave

Se encontraron seis ensayos con 195 participantes con EM. El entrenamiento consistió en dos o tres grupos de diez a 15 repeticiones dos veces al día por al menos tres días a la semana, y las intervenciones duraron de seis semanas a tres meses. El seguimiento varió de ningún seguimiento a seis meses. Dos de los ensayos incluidos investigaron el entrenamiento de los músculos inspiratorios con un dispositivo de umbral (es decir, un dispositivo respiratorio portátil que aumenta la resistencia al flujo aéreo mientras se inhala o espira). Tres ensayos investigaron el entrenamiento de los músculos espiratorios con un dispositivo umbral, y un ensayo investigó los ejercicios respiratorios. Se encontraron efectos beneficiosos con el entrenamiento de los músculos inspiratorios sobre la mejoría de la presión inspiratoria máxima prevista, pero no hubo mejorías en la presión inspiratoria máxima medida. No se encontraron efectos en la presión espiratoria máxima. Solo un estudio midió la calidad de vida y no encontró efecto alguno; dos ensayos midieron la fatiga y tampoco lograron encontrar una diferencia entre los grupos de tratamiento y control. Dieciocho participantes (~ 10%) abandonaron, y ningún ensayo informó eventos adversos graves.

Calidad de la evidencia

Los seis ensayos que fueron elegibles para inclusión en esta revisión fueron pequeños por lo que el poder estadístico fue bajo, lo que hace que los análisis sean menos precisos. Además, los estudios fueron heterogéneos en cuanto al tipo de entrenamiento de los músculos respiratorios, la dosis/intensidad y la gravedad de la EM. Además, no fue posible analizar los efectos del entrenamiento sobre, por ejemplo, la eficacia de la tos, la neumonía ni la calidad de vida, ya que los ensayos incluidos no informaron estos resultados, aunque fueran importantes para los pacientes, los cuidadores y los profesionales sanitarios. En general, esta revisión aporta evidencia de baja calidad de que el entrenamiento de resistencia de los músculos inspiratorios mejora la fuerza muscular inspiratoria prevista en pacientes con EM. No se encontraron efectos del entrenamiento de resistencia de los músculos espiratorios. Se necesitan más estudios de investigación de alta calidad del entrenamiento de los músculos respiratorios en la EM.

Conclusiones de los autores: 

Esta revisión aporta evidencia de baja calidad de que el entrenamiento de resistencia de los músculos inspiratorios con un dispositivo de umbral de resistencia es moderadamente efectivo después de la intervención para mejorar la presión inspiratoria máxima prevista en pacientes con EM leve a moderada, mientras que el entrenamiento muscular espiratorio no mostró efectos significativos. La durabilidad del efecto favorable del entrenamiento de los músculos inspiratorios no está clara, como tampoco lo está la repercusión de los efectos observados sobre la calidad de vida.

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Antecedentes: 

La esclerosis múltiple (EM) es una enfermedad crónica del sistema nervioso central que afecta a aproximadamente 2 500 000 personas en todo el mundo. Los pacientes con EM pueden presentar limitaciones en la fuerza y la resistencia muscular (que incluye los músculos respiratorios), lo que afecta el rendimiento funcional y la capacidad de ejercicio. La debilidad de los músculos respiratorios también puede dar lugar a una disminución de la eficacia de la tos, lo que puede causar neumonía (por aspiración) o incluso insuficiencia respiratoria aguda, complicaciones que con frecuencia provocan la muerte en la EM. El entrenamiento de los músculos respiratorios podría mejorar la función respiratoria y la eficacia de la tos.

Objetivos: 

Evaluar los efectos del entrenamiento de los músculos respiratorios versus otro tipo de entrenamiento o ningún entrenamiento en la función de los músculos respiratorios, la función pulmonar y los resultados clínicos de pacientes con EM.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Esclerosis Múltiple y Enfermedades Raras del Sistema Nervioso Central (Cochrane Multiple Sclerosis and Rare Diseases of the CNS Group) (3 febrero 2017), que contiene ensayos del Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (CENTRAL), MEDLINE, Embase, CINAHL, LILACS, en las bases de datos de registros de ensayos ClinicalTrials.gov y en la WHO International Clinical Trials Registry Platform. Dos autores de la revisión examinaron de forma independiente los registros obtenidos mediante la búsqueda, hicieron búsquedas manuales en las listas de referencias de artículos de revisión y estudios primarios, verificaron los registros de ensayos para obtener protocolos y contactaron con expertos en el tema para identificar ensayos adicionales publicados o no publicados.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los ensayos controlados aleatorios (ECA) que investigaron la eficacia del entrenamiento de los músculos respiratorios versus cualquier control en pacientes con EM.

Obtención y análisis de los datos: 

Un autor de la revisión extrajo las características y los datos de los estudios a partir de los ECA incluidos, y otros dos autores de la revisión de forma independiente verificaron toda la extracción de datos. Dos autores de la revisión evaluaron de forma independiente el riesgo de sesgo con la herramienta de evaluación Cochrane "Riesgo de sesgo". Se realizaron metanálisis cuando al menos dos ECA proporcionaron datos del mismo tipo de resultado. La confiabilidad de la evidencia se evaluó según el enfoque GRADE.

Resultados principales: 

Se incluyeron seis ECA con 195 participantes con EM. Dos ECA investigaron el entrenamiento de los músculos inspiratorios con un dispositivo de umbral; tres ECA, el entrenamiento de los músculos espiratorios con un dispositivo de umbral; y un ECA, los ejercicios respiratorios regulares. Dieciocho participantes (~ 10%) abandonaron; los ensayos no informaron eventos adversos graves.

Los datos del entrenamiento de los músculos inspiratorios y espiratorios de cinco ensayos (N = 137) se agruparon y analizaron mediante un modelo de efectos fijos para todos los resultados excepto uno. En comparación con ningún control activo, el metanálisis mostró que el entrenamiento de los músculos inspiratorios no dio lugar a diferencias significativas en la presión inspiratoria máxima (diferencia de medias [DM] 6,50 cmH2O; intervalo de confianza [IC] del 95%: -7,39 a 20,38; p = 0,36, I2 = 0%) ni en la presión espiratoria máxima (DM -8,22 cmH2O; IC del 95%: -26,20 a 9,77; p = 0,37, I2 = 0%), pero hubo un efecto beneficioso significativo en la presión inspiratoria máxima prevista (DM 20,92 cmH2O; IC del 95%: 6,03 a 35,81; P = 0,006, I2 = 18%). El metanálisis con un modelo de efectos aleatorios no logró mostrar una diferencia significativa en la presión espiratoria máxima prevista (DM 5,86 cmH2O; IC del 95%: -10,63 a 22,35; P = 0,49, I2 = 55%). Estos estudios no informaron resultados para la calidad de vida relacionada con la salud.

Tres ECA compararon el entrenamiento de los músculos espiratorios versus ningún control activo o entrenamiento simulado. Con el uso de un modelo de efectos fijos, el metanálisis no logró mostrar una diferencia significativa entre los grupos con respecto a la presión espiratoria máxima (DM 8,33 cmH2O; IC del 95%: -0,93 a 17,59; p = 0,18, I2 = 42%) ni a la presión inspiratoria máxima (DM 3,54 cmH2O; IC del 95%: -5,04 a 12,12; P = 0,42, I2 = 41%). Un ensayo evaluó la calidad de vida, sin encontrar diferencias entre los grupos.

En todos los resultados secundarios predeterminados como el volumen espiratorio forzado, la capacidad vital forzada y el flujo máximo no fue posible agrupar los estudios. Sin embargo, dos ensayos sobre entrenamiento de los músculos inspiratorios evaluaron la fatiga mediante la Fatigue Severity Scale (rango de puntuaciones 0 a 56), sin encontrar diferencias entre los grupos (DM -0,28 puntos; IC del 95%: -0,95 a 0,39; P = 0,42, I2 = 0%). Debido al escaso número de estudios incluidos no fue posible realizar un metanálisis acumulativo ni análisis de subgrupos. No fue posible realizar un metanálisis de los eventos adversos y en los ensayos incluidos no se mencionaron eventos adversos graves.

La calidad de la evidencia fue baja para todos los resultados debido a las limitaciones en el diseño y la realización, así como a la imprecisión de los resultados.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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