Haloperidol versus fármacos antipsicóticos de primera generación de baja potencia para la esquizofrenia

Los fármacos denominados antipsicóticos son el tratamiento principal para la esquizofrenia. La esquizofrenia es una enfermedad mental grave en la cual los pacientes presentan tanto síntomas positivos de delirios y alucinaciones como síntomas negativos como apatía, falta de motivación y desorganización del comportamiento y el pensamiento. Esta revisión examinó si un antipsicótico de alta potencia, el haloperidol, es más efectivo que los antipsicóticos de baja potencia. La clasificación en medicación de alta potencia y de baja potencia significa que para los fármacos antipsicóticos de baja potencia, son necesarias dosis mayores para obtener el mismo efecto y una respuesta similar en los pacientes. El haloperidol es el fármaco antipsicótico utilizado con mayor frecuencia en muchos países y, junto con otros antipsicóticos de alta potencia, a menudo se considera más efectivo que los antipsicóticos de baja potencia. Los ejemplos típicos de fármacos antipsicóticos de baja potencia son clorpromazina, clorprotixeno, tioridazina o levomepromazina. Los antipsicóticos de alta y baja potencia también parecen diferir en cuanto a sus efectos secundarios. Los fármacos de baja potencia causan sedación y reducción en la fuerza muscular, mientras que los fármacos de alta potencia producen efectos secundarios como trastornos del movimiento (incapacidad de permanecer quieto, estremecimiento incontrolable y dificultad para caminar). La revisión se basa en los resultados de una búsqueda realizada en 2010 e incluye 17 estudios con un total de 877 participantes que comparan haloperidol con fármacos antipsicóticos de baja potencia. Los resultados no muestran claramente una superioridad del haloperidol en comparación con los antipsicóticos de baja potencia. Sin embargo, más participantes del grupo de fármacos de baja potencia experimentaron aumento de peso y sedación. La posibilidad de experimentar al menos un trastorno del movimiento fue significativamente mayor con haloperidol. El número de estudios fue escaso y la calidad baja, para los resultados principales de interés, los autores consideraron que la calidad de las pruebas fue moderada para dos de los mismos, baja para dos y muy baja para uno. Por lo tanto, las pruebas no son sólidas y se necesitarían estudios adicionales más nuevos para establecer una conclusión acerca de si el haloperidol es superior a los antipsicóticos de baja potencia. Para los pacientes con esquizofrenia, es importante saber que hay pruebas de calidad moderada de que el haloperidol y los antipsicóticos de baja potencia son aproximadamente iguales en cuanto a su efectividad, aunque hay pruebas de calidad inferior de que difieren claramente en los efectos secundarios (como aumento de peso y trastornos del movimiento).

Este resumen en términos sencillos ha sido redactado por un consumidor, Benjamin Gray: Usuario de Servicios y Experto Usuario de Servicios, Rethink Mental Illness, Email: ben.gray@rethink.org

Conclusiones de los autores: 

Los resultados no muestran claramente una superioridad en cuanto a la eficacia del haloperidol comparado con los antipsicóticos de baja potencia. Se encontraron diferencias en los eventos adversos para los trastornos del movimiento, que fueron más frecuentes en el grupo de haloperidol y problemas de ortostasis, sedación y aumento de peso, que fueron más frecuentes en el grupo de antipsicóticos de baja potencia. La calidad de los estudios fue baja, y la calidad de las pruebas para los resultados principales de interés varió de moderada a muy baja, de manera que se necesitarían estudios adicionales más nuevos para establecer una conclusión definitiva acerca de si el haloperidol es superior o inferior a los antipsicóticos de baja potencia.

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Antecedentes: 

Los fármacos antipsicóticos son los pilares del tratamiento de la esquizofrenia. Las guías de tratamiento establecen que no hay ninguna diferencia en cuanto a la eficacia entre los compuestos antipsicóticos, sin embargo, los fármacos antipsicóticos de baja potencia suelen ser percibidos clínicamente como menos efectivos que los compuestos de alta potencia y también parecen diferir en cuanto a los efectos secundarios.

Objetivos: 

Examinar los efectos en la respuesta clínica del haloperidol y los antipsicóticos de baja potencia para los pacientes con esquizofrenia.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Esquizofrenia (Cochrane Schizophrenia Group) (julio de 2010).

Criterios de selección: 

Se incluyeron todos los ensayos aleatorios que comparaban haloperidol con fármacos antipsicóticos de primera generación de baja potencia en pacientes con esquizofrenia o psicosis similar a la esquizofrenia.

Obtención y análisis de los datos: 

Los datos se extrajeron de forma independiente. Para los datos dicotómicos, se calcularon los cocientes de riesgos (CR) y sus intervalos de confianza (IC) del 95% sobre la base de un análisis de intención de tratar y el modelo de efectos aleatorios. Para los datos continuos, se calcularon las diferencias de medias (DM) y, nuevamente, se utilizó un modelo de efectos aleatorios.

Resultados principales: 

La revisión incluye 17 ensayos aleatorios y 877 participantes. El tamaño de los estudios incluidos fue de entre 16 y 109 participantes. Todos los estudios fueron a corto plazo y tuvieron una duración de entre dos y 12 semanas. En términos generales, la generación de la secuencia, los procedimientos de asignación y el cegamiento se informaron de forma deficiente. No se encontraron pruebas claras de que el haloperidol fuera superior a los fármacos antipsicóticos de baja potencia en cuanto a la respuesta clínica (haloperidol 40%, fármaco de baja potencia 36%, 14 ECA, n = 574; CR 1,11; IC: 0,86 a 1,44 pruebas de baja calidad). Tampoco hubo pruebas claras de beneficios para ninguno de los grupos en cuanto a la aceptabilidad del tratamiento y se observó una diferencia equívoca en el número de participantes que abandonaron los estudios de forma temprana debido a cualquier razón (haloperidol 13%, antipsicóticos de baja potencia 17%, 11 ECA, n = 408; CR 0,82; IC: 0,38 a 1,77; pruebas de baja de calidad). Se encontraron resultados equívocos similares entre los grupos en cuanto a la posibilidad de experimentar al menos un efecto adverso (haloperidol 70%, antipsicóticos de baja potencia 35%, cinco ECA, n = 158; CR 1,97; IC: 0,69 a 5,66; pruebas de muy baja calidad). Más participantes del grupo del fármaco de baja potencia experimentaron sedación (haloperidol 14%, antipsicóticos de baja potencia 41%, dos ECA, n = 44; CR 0,30; IC: 0,11 a 0,82; pruebas de calidad moderada), problemas de ortostasis (haloperidol 25%, antipsicóticos de baja potencia 71%, un ECA, n = 41; CR 0,35; IC: 0,16 a 0,78) y aumento de peso (haloperidol 5%, antipsicóticos de baja potencia 29%, tres ECA, n = 88; CR 0,22; IC: 0,06 a 0,81). Por el contrario, el resultado “al menos un trastorno del movimiento” fue más frecuente en el grupo de haloperidol (haloperidol 72%, antipsicóticos de baja potencia 41%, cinco ECA, n = 170; CR 1,64; IC: 1,22 a 2,21; pruebas de baja de calidad). No había datos disponibles para la muerte o la calidad de vida. Los hallazgos del resultado primario fueron consistentes en varios análisis de subgrupos y de sensibilidad.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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