Fármacos antipsicóticos de segunda generación para el trastorno depresivo mayor y la distimia

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Esta revisión encontró 28 estudios sobre cinco fármacos antipsicóticos de segunda generación (amisulprida, aripiprazol, olanzapina, quetiapina y risperidona), que compararon los efectos de los fármacos solos o de los fármacos o el placebo como complemento de los antidepresivos para el trastorno depresivo mayor y la distimia. Hay pruebas de que la amisulprida quizá resulte en la reducción de los síntomas de la distimia, mientras que no se observó ninguna diferencia importante en cuanto a la depresión mayor. Hay pruebas limitadas de que el aripiprazol conduce a la reducción de los síntomas cuando se agrega a los antidepresivos. La olanzapina no tuvo ningún efecto beneficioso para el tratamiento de la depresión en comparación con los antidepresivos o con el placebo, aunque hubo pruebas limitadas en cuanto a los beneficios de la olanzapina como tratamiento adicional. Los datos sobre la quetiapina indicaron efectos beneficiosos para la quetiapina sola o como tratamiento adicional en comparación con el placebo; los datos sobre la quetiapina versus la duloxetina no mostraron efectos beneficiosos en cuanto a la reducción de los síntomas para ninguno de los grupos, aunque el tratamiento con quetiapina se toleró peor. Sin embargo, los datos son limitados. Los beneficios leves de la risperidona como tratamiento adicional, en cuanto a la reducción de los síntomas, también se basan en un número bastante pequeño de participantes asignados al azar. En general, el tratamiento con fármacos antipsicóticos de segunda generación se asoció con una tolerabilidad peor, principalmente debido a la sedación, el aumento de peso o los valores de laboratorio como el aumento de la prolactina.

Conclusiones de los autores: 

La quetiapina fue más efectiva que el tratamiento con placebo. El complemento con aripiprazol y quetiapina y en parte también con olanzapina y risperidona mostró efectos beneficiosos en comparación con el placebo. Algunas pruebas indicaron efectos beneficiosos de la amisulprida en dosis baja para los pacientes distímicos. La mayoría de los antipsicóticos de segunda generación mostró una tolerabilidad peor.

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Antecedentes: 

El trastorno depresivo mayor (TDM) es una enfermedad frecuente, con una prevalencia durante la vida del 15% al 18% y que lleva a una discapacidad y padecimiento considerables. Se ha informado que algunos antipsicóticos, cuando se administran con un antidepresivo, inducen la remisión en la depresión mayor.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de los fármacos antipsicóticos de segunda generación (solos o como complemento) comparados con el placebo o los antidepresivos para los pacientes con TDM o distimia.

Estrategia de búsqueda (: 

Se hicieron búsquedas en los registros de ensayos controlados del Grupo Cochrane de Depresión, Ansiedad y Neurosis (Cochrane Depression, Anxiety and Neurosis Group) (CCDANCTR-Studies y CCDANCTR-References) hasta el 21 de julio de 2010. El equipo de autores realizó las búsquedas complementarias en clinicaltrials.gov y estableció contacto con los autores y las compañías farmacéuticas importantes.

Criterios de selección: 

Se incluyeron todos los ensayos aleatorios doble ciego que comparaban el tratamiento oral con antipsicóticos de segunda generación (solos o como complemento) con otras formas de tratamiento farmacéutico o placebo en pacientes con TDM o distimia.

Obtención y análisis de los datos: 

Los datos se extrajeron de forma independiente. Para los datos dicotómicos, se calcularon los odds ratio (OR) y el intervalo de confianza (IC) del 95% sobre la base de un análisis de intención de tratar, y para los datos continuos, la diferencia de medias (DM), sobre la base de un modelo de efectos aleatorios. Se presentó cada comparación por separado; no se realizó un análisis de datos agrupados.

Resultados principales: 

Se incluyeron 28 ensayos con 8487 participantes que recibieron cinco antipsicóticos de segunda generación: amisulprida, aripiprazol, olanzapina, quetiapina y risperidona.

Tres estudios (1092 participantes) proporcionaron datos sobre el complemento con aripiprazol para el TDM. Todos los datos de la eficacia (respuesta n = 1092; tres ECA; OR 0,48; IC del 95%: 0,37 a 0,63), (MADRS n = 1077; tres ECA; DM -3,04; IC del 95%: -4,09 a -2) indicaron un beneficio para el aripiprazol, aunque más efectos secundarios (aumento de peso, SEP).

Siete ensayos (1754 participantes) proporcionaron datos sobre la olanzapina. En comparación con el placebo, menos pacientes interrumpieron el tratamiento debido a la ineficacia; en comparación con los antidepresivos, no hubo diferencias en la eficacia, el complemento con olanzapina mostró una reducción de los síntomas (MADRS n = 808; cinco ECA; DM -2,84; IC del 95%: -5,48 a -0,20), aunque también hubo más aumento de peso o de la prolactina.

Los datos de la quetiapina se basan en siete ensayos (3414 participantes). En comparación con el placebo, la monoterapia con quetiapina (respuesta n = 1342; tres ECA; OR 0,52; IC del 95%: 0,41 a 0,66) y el complemento con quetiapina (respuesta n = 937; dos ECA; OR 0,68; IC del 95%: 0,52 a 0,90) mostraron una reducción de los síntomas, aunque la quetiapina indujo más sedación.

Cuatro ensayos (637 participantes) presentaron datos sobre el complemento con risperidona, los datos de la respuesta fueron mejores para la risperidona (n = 371; dos ECA; OR 0,57; IC del 95%: 0,36 a 0,89), aunque el complemento mostró más aumento de peso y de la prolactina.

Cinco estudios (1313 participantes) presentaron datos sobre el tratamiento con amisulprida para la distimia. Hubo algunos efectos beneficiosos en comparación con el placebo o los antidepresivos, aunque la tolerabilidad fue más deficiente.

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