Intervenciones escolares para promover la actividad física y el buen estado físico en niños y adolescentes

Intervenciones escolares para promover la actividad física y el buen estado físico en niños y adolescentes

Las pruebas actuales indican que las intervenciones escolares con actividad física pueden ser efectivas para desarrollar conductas relacionadas con el estilo de vida saludable entre los niños y adolescentes, que luego se traducirán en la disminución del riesgo de muchas enfermedades crónicas y de padecer cáncer en la edad adulta. Las pruebas también indican que la mejor estrategia primaria para mejorar la salud a largo plazo de los niños y adolescentes mediante el ejercicio puede ser crear modelos de estilo de vida con actividad física regular que perduren durante la edad adulta.

Se estima que hasta 1,9 millones de muertes en el mundo son atribuibles a la inactividad física, y que la inactividad es un factor de riesgo clave para el desarrollo de la mayoría de las enfermedades crónicas y del cáncer.

Estos datos son alarmantes, particularmente porque se sabe que los modelos de actividad física se transfieren desde la infancia hasta la edad adulta; que los niños presentan, con frecuencia creciente, factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, como la obesidad, la elevación del contenido de lípidos en la sangre y la hipertensión, trastornos que continúan en la edad adulta; y que se han encontrado en estudios posmortem en niños vetas ateroescleróticas de grasa en las arterias coronarias, indicativas de cardiopatía coronaria.

Esta revisión incluyó 26 estudios que evaluaron la repercusión de intervenciones escolares combinadas dirigidas a aumentar la actividad física en los niños y adolescentes. Los participantes tenían entre seis y 18 años de edad y vivían en Australia, América del Sur, Europa y Norteamérica.

Hay buenas pruebas de que las intervenciones escolares con actividades físicas son efectivas para aumentar la duración de la práctica de la actividad física, disminuir el colesterol en sangre y el tiempo frente al televisor y aumentar el VO2 máx. El VO2 máximo, conocido como captación de oxígeno máxima o capacidad aeróbica, refleja el nivel de aptitud física de un individuo y aumenta en general cuando mejora el nivel del estado físico. Estas intervenciones no son efectivas para aumentar el porcentaje de niños y adolescentes que realizan actividades físicas durante el tiempo libre, o para disminuir la presión arterial sistólica y diastólica, el índice de masa corporal y la frecuencia del pulso. Como mínimo, una combinación de materiales educativos impresos y cambios en el programa de estudios escolar que promueven la actividad física produce efectos positivos en cuatro de las nueve medidas de resultado.

Conclusiones de los autores: 

En este momento se recomienda la promoción de actividades físicas en curso en las escuelas, debido a que no hay efectos perjudiciales y que hay algunas pruebas de efectos positivos sobre las conductas relacionadas con el estilo de vida y sobre las medidas del estado de salud físico.

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Antecedentes: 

La Organización Mundial de la Salud estima que 1,9 millones de muertes en todo el mundo son atribuibles a la inactividad física. Las enfermedades crónicas asociadas con la inactividad física incluyen cáncer, diabetes y cardiopatía coronaria.

Objetivos: 

El propósito de esta revisión sistemática es resumir las pruebas de la efectividad de las intervenciones escolares para promover la actividad física y el buen estado físico en niños y adolescentes.

Estrategia de búsqueda (: 

La estrategia de búsqueda incluyó la búsqueda en varias bases de datos. Además, se examinaron las listas de referencias de los artículos incluidos y los documentos revisados anteriormente, así como las referencias de las revisiones Cochrane pertinentes, para recuperar los estudios potencialmente adecuados. Se estableció contacto con los autores principales de los estudios incluidos para obtener información adicional.

Criterios de selección: 

Para ser incluida, la intervención tenía que ser una práctica relevante para la salud pública, ejecutada, apoyada o promovida por el personal de las unidades locales de salud pública, ejecutada en un contexto escolar y dirigida a aumentar la actividad física, tenía que informar sobre los resultados de los niños y adolescentes (seis a 18 años de edad) y usar un diseño prospectivo con un grupo control.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores independientes usaron herramientas estandarizadas para valorar la calidad metodológica de cada estudio y para la extracción de datos. Se discutieron las discrepancias hasta que se alcanzó un acuerdo general. Los resultados se resumieron narrativamente debido a las amplias diferencias entre las poblaciones, las intervenciones evaluadas y las medidas de resultado.

Resultados principales: 

Se identificaron y revisaron 13 841 títulos y se recuperaron 482 artículos. Las publicaciones múltiples del mismo proyecto se combinaron y se contaron como un proyecto, por lo que hubo 395 proyectos diferentes (estudios). De los 395 estudios, 104 se consideraron pertinentes, de los que cuatro tenían alta calidad metodológica, 22 eran de calidad moderada y en 78 se consideró que tenían poca calidad. En total, se incluyeron 26 estudios en la revisión. Hay pruebas convincentes de que las intervenciones escolares con actividad física tienen una repercusión positiva sobre cuatro de las nueve medidas de resultado. Se observaron efectos específicamente positivos de la duración de la actividad física, la visión de la televisión, el VO2 máximo y el colesterol en sangre. Generalmente las intervenciones realizadas en la escuela no tuvieron efectos sobre las tasas de actividad física durante el tiempo libre, la presión arterial sistólica y diastólica, el índice de masa corporal y la frecuencia del pulso. Como mínimo, una combinación de materiales educativos impresos y los cambios del programa escolar de estudios que promueven las actividades físicas produjeron efectos positivos.

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