Intervenciones farmacológicas para las personas con trastorno de la personalidad borderline

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Las personas con trastorno de la personalidad borderline (TPB) tienden a presentar un sentido inestable del yo con dificultad en las relaciones interpersonales, impulsividad y un estado de ánimo inestable. Es relativamente frecuente con las tasas de aproximadamente el 2% en la población general, pero está presente en el 20% entre los enfermos hospitalizados de psiquiatría. El comportamiento de daño autoinfligido es frecuente en este grupo de personas y el TPB tiene un impacto principal sobre los establecimientos de salud debido a que las personas afectadas a menudo consultan durante una crisis, pero luego no aceptan los muchos intentos por ayudarlos. Las pruebas de los efectos de los fármacos comúnmente prescritos son deficientes, pero no sin contar con algunas áreas de esperanza. Los antidepresivos se suelen emplear en la atención habitual y las pruebas derivadas de ensayos sugieren que son posibles algunos efectos positivos. Ésta es un área importante y urgente sobre la que se deben realizar investigaciones.

Conclusiones de los autores: 

El tratamiento farmacológico de personas con TPB no se basa en pruebas convincentes de ensayos y podría decirse que el uso futuro de la medicación debería ser en el contexto de ensayos aleatorios. Los ensayos actuales indican que se podría considerar el efecto positivo de los antidepresivos en particular. Se necesitan ensayos bien diseñados, realizados, informados y clínicamente significativos y quizás deba formularse en primer lugar la cuestión de antidepresivos versus placebo.

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Antecedentes: 

El trastorno de la personalidad borderline (TPB) es prevalente (2% en la población general, 20% entre los pacientes de psiquiatría hospitalizados) y tiene un impacto principal sobre los centros de salud debido a que las personas afectadas a menudo se presentan en crisis, pero luego no aceptan los muchos intentos por ayudarlos.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de las intervenciones farmacológicas para las personas con trastorno de la personalidad borderline.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizó una búsqueda sistemática en 26 bases de datos bibliográficas especializadas y generales (octubre de 2002) y se buscaron más ensayos en las listas de referencias pertinentes.

Criterios de selección: 

Se incluyeron todos los ensayos clínicos aleatorios que comparaban cualquier fármaco psicoactivo con otro tratamiento para personas con trastorno de la personalidad borderline.

Obtención y análisis de los datos: 

Se seleccionaron de forma independiente los estudios de calidad evaluada y datos obtenidos. Para los resultados binarios, se calculó una estimación estándar del cociente de riesgo (CR), su intervalo de confianza (IC) del 95% y, cuando fue posible, el número necesario a tratar/dañar (NNT/D). Para los resultados continuos, se prefirieron datos de puntos finales antes que datos de cambios. Los datos no sesgados provenientes de escalas válidas se resumieron utilizando una diferencia de medias ponderada (DMP).

Resultados principales: 

Se encontraron diez estudios aleatorios pequeños (total n = 554) y cortos que incluían ocho comparaciones de los que se podían extraer datos utilizables. Los estudios que comparaban los antidepresivos con el placebo fueron pequeños (total n = 79, dos ECA), pero para las calificaciones de ira, la fluoxetina puede ofrecer cierta mejoría en los pacientes bajo tratamiento antidepresivo por sobre el placebo (n = 22; un ECA, RR de ira sin mejoría: 0,30; IC: 0,10 a 0,85; NNT 2; IC: 2 a 9). El único estudio pequeño que investigaba un resultado importante de intento de suicidio no encontró diferencias entre la mianserina y el placebo (n = 38, un ECA, RR: 0,82; IC: 0,44 a 1,54). El haloperidol puede ser mejor que los antidepresivos para los síntomas de hostilidad y psicotismo. Hubo pocas diferencias entre los IMAO y el placebo excepto que las personas que recibieron IMAO fueron menos hostiles (n = 62; un ECA; DM: -9,19; IC: -16,12 a -2,26). Aunque algunas calificaciones fueron estadísticamente significativas, la comparación de los IMAO con los antipsicóticos no mostró diferencias convincentes. Los antipsicóticos pueden actuar sobre algunos síntomas del estado mental de manera más efectiva que el placebo, pero es difícil interpretar los resultados de forma clínica y existen pocas pruebas de las ventajas de un antipsicótico sobre el otro. Por último, los estabilizadores del estado de ánimo como el divalproato pueden ayudar al estado mental (n = 16; un ECA; RR sin mejoría en el estado mental: 0,58; IC: 0,36 a 0,94; NNT 3; IC: 2 a 17), pero los datos están lejos de ser concluyentes.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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