Intervenciones médicas para el hipema traumático

¿Cuál es el objetivo de esta revisión?
El objetivo de esta revisión Cochrane fue averiguar qué tratamientos médicos son efectivos para el hipema traumático, una condición en la que la sangre se acumula en el ojo después de un traumatismo, generalmente un golpe en el ojo. Se recopilaron y analizaron todos los estudios relevantes para responder esta pregunta.

Mensajes clave
No se encontraron pruebas de que ninguna intervención médica afectara a la visión, ya sea que se midiera en unas pocas semanas o más. También se halló que ninguna intervención médica dio lugar a menos complicaciones del propio hipema, aunque esta evidencia es débil porque ocurrieron pocos eventos. Se encontró evidencia limitada de que los antifibrinolíticos, fármacos que afectan a la coagulación de la sangre, reducen el riesgo de nuevas hemorragias en el ojo.

¿Qué se estudió en la revisión?
Era importante evaluar las intervenciones de medicación actuales para el hipema traumático porque las complicaciones del trastorno pueden afectar la visión final. Se encontraron 27 estudios con un total de 2643 participantes que abordaron esta pregunta. Los estudios se realizaron en los Estados Unidos, Canadá, Suecia, Dinamarca, China, Sudáfrica, Malasia, Irán e Israel. Los estudios incluyeron más hombres que mujeres, y los participantes tendían a ser niños o adultos jóvenes. Las intervenciones incluyeron agentes antifibrinolíticos de administración oral o aplicados directamente en el ojo (ácido aminocaproico, ácido tranexámico y ácido aminometilbenzoico), corticosteroides orales o tópicos, otras gotas oculares, aspirina, estrógenos, medicina tradicional china, colocación de un parche, elevación de la cabeza y reposo en cama. La mayoría de los estudios se centraron en la frecuencia de las nuevas hemorragias, ya que estas hemorragias secundarias suelen estar asociadas a más complicaciones. Otros resultados examinados incluyeron la agudeza visual y el tiempo de absorción de la sangre en el ojo.

¿Cuáles son los principales resultados de la revisión?
No se halló evidencia de que ninguna intervención médica afectara a la visión final, pero se calificó la evidencia como generalmente de baja certeza. Los agentes antifibrinolíticos parecieron reducir el riesgo de nuevas hemorragias en el ojo, pero los participantes que tomaban ácido aminocaproico oral (un agente antifibrinolítico) parecieron tener más náuseas y vómitos en comparación con los participantes del grupo de control. No estuvo claro si los antifibrinolíticos redujeron las complicaciones de la hemorragia secundaria, porque estos eventos fueron poco frecuentes en los estudios. No se encontró evidencia de la efectividad de ninguna otra intervención médica para reducir la tasa de hemorragias recientes o el número de complicaciones, pero la evidencia de un efecto beneficioso de cualquiera de estas intervenciones fue inciertas porque el número de participantes y los eventos fueron pequeños.

¿Cuál es el grado de actualización de esta revisión?
Se revisaron los estudios publicados hasta el 28 de junio de 2018.

Conclusiones de los autores: 

No se halló evidencia de un efecto sobre la agudeza visual mediante ninguna de las intervenciones evaluadas en esta revisión. Aunque la evidencia es limitada, parece que los pacientes con hipema traumático que reciben ácido aminocaproico o ácido tranexámico tienen menores probabilidades de presentar hemorragia secundaria. Sin embargo, el hipema tardó más en aclararse en las personas tratadas con ácido aminocaproico sistémico.

No hay evidencia convincente que apoye el uso de agentes antifibrinolíticos en el tratamiento del hipema traumático, salvo la posibilidad de reducir la tasa de hemorragia secundaria. Del mismo modo, no hay evidencia que apoye el uso de corticoesteroides, ciclopléjicos o intervenciones no farmacológicas (como la aplicación de parches binoculares, el reposo en cama o la elevación de la cabeza) en el tratamiento del hipema traumático. Ya que estas intervenciones múltiples se usan pocas veces por separado, sería importante la realización de investigación adicional para evaluar el efecto aditivo de estas intervenciones.

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Antecedentes: 

El hipema traumático resulta del ingreso de sangre a la cámara anterior (el espacio entre la córnea e iris) luego de un golpe o un proyectil que afecta al ojo. El hipema rara vez causa pérdida permanente de la visión. Traumatismo asociado (p.ej.: manchado corneal, catarata traumática, glaucoma de recesión del ángulo, atrofia óptica, etc.) puede afectar seriamente la visión. Dichas complicaciones pueden llevar al deterioro permanente de la visión. Los pacientes con rasgo/anemia de células falciformes pueden ser particularmente propensos a los aumentos de la presión intraocular elevada. Cuando se presenta una nueva hemorragia, las tasas y la gravedad de las complicaciones aumentan.

Objetivos: 

Evaluar la efectividad de diversas intervenciones médicas en el tratamiento del hipema traumático.

Métodos de búsqueda: 

Se realizaron búsquedas en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials, CENTRAL) (que contiene el Registro Cochrane de Ensayos de Ojos y Visión [Cochrane Eyes and Vision Trials Register]) (2018, número 6); MEDLINE Ovid; Embase.com; PubMed (1948 hasta junio de 2018), el registro ISRCTN; ClinicalTrials.gov y la International Clinical Trials Registry Platform (ICTRP) de la Organización Mundial de la Salud (OMS). La fecha de la búsqueda fue el 28 de junio de 2018.

Criterios de selección: 

Dos autores de la revisión evaluaron de forma independiente los títulos y resúmenes de todos los informes de ensayos identificados mediante las búsquedas electrónicas y manuales. En esta revisión se incluyeron ensayos aleatorizados y cuasialeatorizados que compararon diversas intervenciones médicas (no quirúrgicas) versus otras intervenciones médicas o grupos control para el tratamiento del hipema traumático posterior al traumatismo ocular cerrado. No se aplicaron restricciones con respecto a la edad, el sexo, la gravedad del traumatismo ocular cerrado o el nivel de agudeza visual en el momento del reclutamiento.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión extrajeron de forma independiente los datos de las medidas de resultado primarias, la agudeza visual y el tiempo transcurrido hasta la resolución de la hemorragia primaria, y las medidas de resultado secundarias, que incluyen: hemorragia secundaria y tiempo para volver a sangrar; riesgo de tinción sanguínea en la córnea, glaucoma o presión intraocular elevada, atrofia óptica o sinequias anteriores periféricas; eventos adversos; y duración de la hospitalización. Los datos se introdujeron y analizaron mediante Review Manager 5. Los metanálisis se realizaron mediante un modelo de efectos fijos, los resultados dicotómicos se informaron como riesgos relativos (RR) y los resultados continuos como diferencias de medias.

Resultados principales: 

En esta revisión se incluyeron 20 estudios aleatorizados y siete cuasialeatorizados con 2643 participantes. Las intervenciones incluyeron agentes antifibrinolíticos (ácido aminocaproico tópico y sistémico, ácido tranexámico y ácido aminometilbenzoico), corticosteroides (sistémicos y tópicos), ciclopléjicos, mióticos, ácido acetilsalicílico, estrógenos conjugados, medicina tradicional china, colocación de un parche monocular versus bilateral, elevación de la cabeza y reposo en cama.

No se encontró evidencia de un efecto sobre la agudeza visual para ninguna intervención, ya sea que se midiera dentro de dos semanas (a corto plazo) o durante períodos más largos. En un metanálisis de dos ensayos, no se encontró evidencia de un efecto del ácido aminocaproico sobre la agudeza visual a largo plazo (RR 1,03; intervalo de confianza (IC) del 95%: 0,82 a 1,29) ni la agudeza visual final medida hasta tres años después del hipema (RR 1,05; IC del 95%: 0,93 a 1,18). Ocho ensayos evaluaron los efectos de diversas intervenciones en la agudeza visual a corto plazo; ninguna de estas intervenciones se midió en más de un ensayo. Ninguna intervención mostró un efecto estadísticamente significativo (los RR oscilaron entre 0,75 y 1,10). Del mismo modo, la agudeza visual medida durante períodos más largos en cuatro ensayos que evaluaban diferentes intervenciones tampoco fue estadísticamente significativa (los RR oscilaban entre 0,82 y 1,02). La evidencia que apoyó estos resultados fue de certeza baja o muy baja.

El ácido aminocaproico sistémico redujo la tasa de hemorragia recurrente (RR 0,28; IC del 95%: 0,13 a 0,60) según se evaluó en seis ensayos con 330 participantes. Un análisis de sensibilidad que omitió dos estudios que no utilizaron un análisis de intención de tratar redujo la solidez de la evidencia (RR 0,43; IC del 95%: 0,17 a 1,08). Se obtuvieron resultados similares para el ácido aminocaproico tópico (RR 0,48; IC del 95%: 0,20 a 1,10) en dos estudios con 121 participantes. Se evaluó la certeza de estos hallazgos como baja y muy baja, respectivamente. El ácido tranexámico sistémico tuvo un efecto significativo en la reducción de la tasa de hemorragia secundaria (RR 0,31; IC del 95%: 0,17 a 0,55) en cinco ensayos con 578 participantes, al igual que el ácido aminometilbenzoico, según lo informado en un único estudio (RR 0,10; IC del 95%: 0,02 a 0,41). La evidencia para apoyar una reducción asociada en el riesgo de complicaciones a partir de la hemorragia secundaria (es decir, mancha de sangre en la córnea, sinequia periférica anterior, presión intraocular elevada y desarrollo de atrofia óptica) debido a los antifibrinolíticos fue limitada debido al escaso número de estos eventos. El uso de ácido aminocaproico se asoció con aumento de las náuseas, los vómitos y otros eventos adversos en comparación con placebo. No se encontró evidencia de efecto en el número de eventos adversos con el uso de ácido aminocaproico sistémico versus tópico o con la dosis estándar versus inferior del fármaco.

El número de días para resolver el hipema primario pareció ser mayor con el uso de ácido aminocaproico sistémico en comparación con ningún uso, pero este resultado no se vio alterado con las otras intervenciones.

La evidencia disponible sobre el uso de corticosteroides tópicos o sistémicos, ciclopléjicos o aspirina para el hipema traumático fue limitada debido a las bajas cifras de participantes y eventos en los ensayos.

No se encontró evidencia de efecto entre el parche individual y binocular ni en la ambulación versus el reposo absoluto en cama con respecto al riesgo de hemorragia secundaria o el tiempo hasta una nueva hemorragia.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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