Planes de acción escritos para el asma en niños

Esta revisión examina la repercusión neta de la provisión de planes de acción escritos a niños con asma y sus padres

Conclusiones de los autores: 

Las pruebas sugieren que los PAE basados en la monitorización de los síntomas son superiores a los PAE basados en la monitorización del flujo máximo para prevenir las visitas a los servicios de urgencias, aunque no hay datos suficientes para concluir firmemente si la superioridad observada depende del mayor cumplimiento de la estrategia de monitorización, la identificación temprana del inicio del deterioro, el umbral más alto para la presentación en los servicios de atención de urgencias, o de las recomendaciones específicas del tratamiento.

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Antecedentes: 

Aunque todas las declaraciones de consenso sobre asma recomiendan el uso del plan de acción escrito (PAE) como parte central del tratamiento, una revisión sistemática reciente de ensayos aleatorios destacó la falta de ensayos en los que la única diferencia entre los grupos fuera la entrega o no de un plan de acción escrito.

Objetivos: 

Los objetivos de esta revisión fueron: 1) evaluar el efecto independiente de proporcionar versus no proporcionar un plan de acción escrito a los niños y adolescentes con asma, y 2) comparar el efecto de planes de acción escritos diferentes.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas en el Registro Especializado de Ensayos del Grupo Cochrane de Vías Respiratorias (Cochrane Airways Group) (noviembre de 2004), que proviene de búsquedas en CENTRAL, MEDLINE, EMBASE y CINAHL, y búsquedas manuales en revistas sobre enfermedades respiratorias y resúmenes de congresos. También se realizaron búsquedas en las bibliografías de los estudios incluidos y en los artículos de revisión identificados.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los ensayos controlados aleatorios si comparaban un plan de acción escrito con ningún plan de acción escrito, o diferentes planes de acción escritos entre sí.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores, de forma independiente, seleccionaron los ensayos, evaluaron la calidad de los mismos y extrajeron los datos. Se contactó con los autores de los estudios para obtener información adicional.

Resultados principales

Se incluyeron cuatro ensayos (tres ECA y un ensayo cuasialeatorio) con 355 niños. Los niños con PAE basados en síntomas tuvieron menor riesgo de exacerbaciones que requerían una visita al servicio de urgencias (N = 5; RR 0,73; IC del 95%: 0,55 a 0,99). El número necesario a tratar para prevenir una visita de un niño al servicio de urgencias fue 9 (IC del 95%: 5 a 138). Los niños prefirieron la monitorización de los síntomas sobre la monitorización del flujo máximo (N = 2; RR 1,21; IC del 95%: 1,00 a 1,46), pero los padres no mostraron preferencia (N = 2; RR 0,96; IC del 95%: 0,18 a 2,11). En los niños asignados a los planes de acción basados en la monitorización del flujo máximo, el número de días con síntomas por semana disminuyó a la mitad (N = 2; diferencia de medias: 0,45 días/semana; IC del 95%: 0,04 a 0,26). No hubo diferencias significativas entre los grupos de la tasa de exacerbaciones que requerían el uso de esteroides orales o el ingreso hospitalario, el ausentismo escolar, la función pulmonar, la puntuación de los síntomas, la calidad de vida y los retiros.

Conclusiones de los autores

Las pruebas sugieren que los PAE basados en la monitorización de los síntomas son superiores a los PAE basados en la monitorización del flujo máximo para prevenir las visitas a los servicios de urgencias, aunque no hay datos suficientes para concluir firmemente si la superioridad observada depende del mayor cumplimiento de la estrategia de monitorización, la identificación temprana del inicio del deterioro, el umbral más alto para la presentación en los servicios de atención de urgencias, o de las recomendaciones específicas del tratamiento.

Esta revisión debería citarse como:Bhogal S, Zemek R, Ducharme FMLa Biblioteca Cochrane PlusThe Cochrane Library
Resultados principales: 

Se incluyeron cuatro ensayos (tres ECA y un ensayo cuasialeatorio) con 355 niños. Los niños con PAE basados en síntomas tuvieron menor riesgo de exacerbaciones que requerían una visita al servicio de urgencias (N = 5; RR 0,73; IC del 95%: 0,55 a 0,99). El número necesario a tratar para prevenir una visita de un niño al servicio de urgencias fue 9 (IC del 95%: 5 a 138). Los niños prefirieron la monitorización de los síntomas sobre la monitorización del flujo máximo (N = 2; RR 1,21; IC del 95%: 1,00 a 1,46), pero los padres no mostraron preferencia (N = 2; RR 0,96; IC del 95%: 0,18 a 2,11). En los niños asignados a los planes de acción basados en la monitorización del flujo máximo, el número de días con síntomas por semana disminuyó a la mitad (N = 2; diferencia de medias: 0,45 días/semana; IC del 95%: 0,04 a 0,26). No hubo diferencias significativas entre los grupos de la tasa de exacerbaciones que requerían el uso de esteroides orales o el ingreso hospitalario, el ausentismo escolar, la función pulmonar, la puntuación de los síntomas, la calidad de vida y los retiros.

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