Uso de sondas urinarias a corto plazo posterior a la cirugía urogenital en adultos

Las sondas urinarias se utilizan a menudo después de una cirugía urológica o ginecológica para controlar el gasto urinario, permitir que los pacientes orinen, permitir el lavado de la vejiga y ayudar a que los tejidos cicatricen. Se pueden insertar a través de la uretra (una sonda entre la vejiga y el exterior) o por vía suprapúbica (a través del abdomen). Se pueden utilizar diferentes diseños o materiales para las sondas, y se dispone de diferentes maneras de colocar las sondas y de extraerlas. Esta revisión evalúa la evidencia de estas opciones.

Cinco ensayos indicaron que podría ser mejor utilizar una sonda después de la cirugía que no utilizarlo, ya que a menos pacientes hubo que colocarles una nueva sonda si se utilizaba una sonda al principio. La información de seis ensayos indicó que fue necesario volver a cateterizar a menos pacientes para la retención urinaria si se utilizó una sonda suprapúbica en lugar de una uretral. Los pacientes de hasta 11 ensayos tuvieron menos infecciones urinarias si las sondas se retiraron lo antes posible.

Aunque en total se incluyeron 39 ensayos en la revisión, la evidencia en general fue deficiente y provino de estudios pequeños que a menudo no proporcionaron suficiente información para establecer conclusiones firmes. Se deben realizar ensayos mucho más grandes con muchos más participantes.

Conclusiones de los autores: 

A pesar de la revisión de 39 ensayos elegibles, fue posible establecer pocas conclusiones firmes debido a las múltiples comparaciones consideradas, el pequeño tamaño de los ensayos individuales y su baja calidad. El hecho de utilizar o no una determinada política se suele basar en la búsqueda del equilibrio entre los riesgos de morbilidad (especialmente de infección) y los riesgos de recateterización.

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Antecedentes: 

La cateterización urinaria (por vía uretral o suprapúbica) es frecuente después de la cirugía urogenital. No hay consenso sobre cómo minimizar las complicaciones y la práctica varía.

Objetivos: 

Establecer la forma óptima de tratar las sondas urinarias después de la cirugía urogenital en adultos.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas en el Registro Especializado de Ensayos del Grupo Cochrane de Incontinencia (Cochrane Incontinence Group) (búsqueda 30 de mayo de 2005) y en las listas de referencias de los artículos pertinentes.

Criterios de selección: 

Se identificaron los ensayos aleatorizados y cuasialeatorizados. Los estudios se excluyeron si no eran ensayos controlados aleatorizados o cuasialeatorizados de adultos a los que se les colocó una sonda después de la cirugía urogenital.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión realizaron la obtención de los datos de forma independiente y los verificaron de forma cruzada. Si no se informaron datos, pero era probable que se hubieran obtenido, se les solicitó aclaración a los autores de los ensayos.

Resultados principales: 

No se identificaron ensayos para su inclusión en la revisión. En general fueron pequeños y de calidad deficiente o moderada, que informaron datos sobre solo unos pocos resultados. Todos los intervalos de confianza fueron amplios.

Utilizar una sonda urinaria en lugar de no utilizarla
Los datos de cinco ensayos fueron heterogéneos, pero tendieron a indicar un mayor riesgo de (re)cateterización si no se utilizó una sonda después de la operación. Los datos solo proporcionaron una estimación imprecisa de cualquier diferencia en la infección del urinaria.

Cateterización uretral versus cateterización suprapúbica
En seis ensayos fue necesario volver a cateterizar a un mayor número de pacientes si se utilizó una sonda uretral en lugar de una suprapúbica después de la cirugía (RR 3,66; IC del 95%: 1,41 a 9,49).

Duración posoperatoria más corta versus duración más larga del uso de la sonda
En 11 ensayos, los siete ensayos con datos indicaron menos infecciones urinarias cuando se retiró la sonda antes (por ejemplo, 1 día versus 3 días; RR 0,50; IC del 95%: 0,29 a 0,87), sin un patrón con respecto a la cateterización.

Política de pinza y liberación antes de la extracción de la sonda versus extracción inmediata de la sonda
En un único ensayo pequeño, el grupo de pinza y liberación mostró una incidencia significativamente mayor de infecciones urinarias (RR 4,00; IC del 95%: 1,55 a 10,29) y un retraso en el retorno al vaciamiento normal (RR 2,50; IC del 95%: 1,16 a 5,39).

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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