Tratamientos médicos para la esofagitis eosinofílica (una enfermedad crónica asociada con un aumento del número de eosinófilos en el esófago y síntomas de esofagitis)

La esofagitis eosinofílica (EE) surge en todo el mundo como una causa importante de enfermedad gastrointestinal alta en pacientes con síntomas clínicos de enfermedad esofágica, que incluye una aparición típica del esófago y un aumento del número de glóbulos blancos eosinofílicos cuando se examina el esófago con un endoscopio de gran aumento.

Se desconoce la causa de la EE; sin embargo, los factores dietéticos o ambientales pueden ser factores contribuyentes. Los pacientes con EE pueden tener dificultades para tragar, vómitos, regurgitación, dolor torácico o abdominal y frecuentemente no responden al tratamiento con antiácidos o a la cirugía antirreflujo. Los tratamientos actuales incluyen esteroides, tratamientos dirigidos a componentes específicos del sistema inmunológico, como los inhibidores de los mastocitos, los antagonistas de los receptores de leucotrienos y los moduladores inmunológicos; la manipulación de la dieta y la dilatación esofágica; sin embargo, no existe un enfoque universal para el tratamiento. La revisión sistemática de la literatura identificó sólo tres ensayos controlados aleatorizados que evaluaron los efectos beneficiosos y perjudiciales de los tratamientos médicos para la EE, dos en niños y uno en adultos. Un ensayo comparó la fluticasona, un aerosol de esteroides que se ingiere, con un esteroide oral (prednisona), uno comparó la fluticasona (un esteroide) con placebo y el tercero comparó el mepolizumab, un anticuerpo monoclonal, con placebo. En los niños, la fluticasona disminuyó los vómitos de una forma más eficaz que placebo, pero no mejoró la disfagia. La remisión histológica fue más marcada en el grupo de fluticasona en comparación con el grupo placebo. Se diagnosticó candidiasis esofágica (muguet) en un participante con fluticasona. Otro ensayo mostró una mejoría de los síntomas similar con la fluticasona y la prednisolona oral. La mayoría de los participantes estuvieron libres de síntomas a las cuatro semanas sin diferencias entre los grupos. La recurrencia de los síntomas ocurre habitualmente en el transcurso de las seis semanas siguientes a la interrupción del tratamiento y se produjo en el 45% de todos los participantes del ensayo a los seis meses de seguimiento, sin que hubiera diferencias entre los grupos de tratamiento en cuanto a la tasa o el momento de la recurrencia. Se observó una mejoría, evaluada al examinar las biopsias tomadas del esófago, en la mayoría de los participantes a las cuatro semanas, sin diferencia entre los dos grupos. En el grupo de prednisona, el 40% presentó efectos adversos y tres se retiraron antes de tiempo por efectos adversos graves (hiperfagia, aumento de peso y cara en forma de luna que se ve a menudo con el tratamiento con esteroides [rasgos cushingoides]). En el grupo de fluticasona, al 15% se le diagnosticó candidiasis esofágica y el 45% tuvo una recurrencia de los síntomas en la semana 24. En el tercer ensayo en adultos, en el que se utilizó el anticuerpo monoclonal, no hubo diferencias en la respuesta a los síntomas con mepolizumab en comparación con placebo, pero la disminución de los eosinófilos esofágicos fue más marcada con mepolizumab que con placebo.

Conclusiones de los autores: 

Debido a que sólo se identificaron tres ECA pertinentes, la capacidad para comparar los efectos beneficiosos y perjudiciales de las intervenciones médicas que se utilizan actualmente para tratar la EE es limitada. Se requieren más ECA sobre tratamientos para la EE.

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Antecedentes: 

Los pacientes con esofagitis eosinofílica (EE) presentan síntomas clínicos de enfermedad esofágica, un elevado recuento de eosinófilos intraepiteliales (15 en uno o más campos de alta potencia en la endoscopia), hallazgos endoscópicos consistentes y falta de respuesta a los supresores del ácido gástrico. Se desconoce la causa de la EE; sin embargo, pueden contribuir factores dietéticos, ambientales e inmunológicos. Los tratamientos médicos actuales incluyen esteroides, manipulación dietética, inhibidores de los mastocitos, antagonistas de los receptores de leucotrienos y moduladores inmunológicos; sin embargo, no existe un enfoque universal para el tratamiento.

Objetivos: 

Evaluar los efectos beneficiosos y perjudiciales de las intervenciones médicas para la EE.

Métodos de búsqueda: 

Se realizaron búsquedas en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Enfermedades Esófago-gástricas, del Intestino Delgado y Pancreáticas (Cochrane Upper Gastrointestinal and Pancreatic Diseases Group) (The Cochrane Library, número 1, 2009), en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (The Cochrane Library número 1, 2009), MEDLINE (1966 a febrero de 2009) y EMBASE (1980 a febrero de 2009).

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorizados (ECA) que compararon una intervención médica o dietética para la EE con placebo o con otra intervención médica.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión examinaron de forma independiente los títulos de los resúmenes.

Resultados principales: 

Tres ECA cumplieron los criterios de inclusión, dos en niños y uno en adultos. En un ensayo la fluticasona tópica disminuyó los vómitos más que placebo (67% versus 27%, p < 0,05) pero no mejoró la disfagia. Se informó de una remisión histológica en el grupo de fluticasona en comparación con el grupo placebo (50% versus 9%, p = 0,05; RR 5,5; IC del 95%: 0,81 a 37,49). Un paciente que recibió fluticasona desarrolló una candidiasis oral. En el ensayo que comparó fluticasona con prednisona oral, la resolución de los síntomas y la mejoría de la esofagitis fueron similares. La mayoría de los participantes estuvieron libres de síntomas a las cuatro semanas sin diferencia entre los grupos (RR 1,03; IC del 95%: 0,95 a 1,11). La recurrencia de los síntomas generalmente ocurrió en el transcurso de las seis semanas de haber suspendido el tratamiento y el 45% tuvo una recurrencia de los síntomas a los seis meses de seguimiento, sin diferencias entre los grupos. Con la prednisona, el 40% presentó efectos adversos y tres se retiraron tempranamente del tratamiento por efectos adversos graves (hiperfagia, aumento de peso, rasgos cushingoides). Con la fluticasona, el 15% desarrolló candidiasis esofágica y el 45% tuvo una recurrencia en los síntomas en la semana 24. La mejoría histológica se produjo en la mayoría a las cuatro semanas sin diferencia entre los grupos. En el tercer ensayo que comparó mepolizumab con placebo, no hubo diferencias en la respuesta a los síntomas con mepolizumab en comparación con placebo, pero la disminución del recuento de eosinófilos esofágicos fue mayor con mepolizumab que con placebo (67% versus 25%).

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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