Políticas para el retiro de sondas uretrales permanentes a corto plazo en adultos

Estrategias para el retiro de las sondas utilizadas a corto plazo para evacuar la orina de la vejiga en pacientes hospitalizados

A los pacientes hospitalizados con una breve enfermedad grave o después de una cirugía, se les puede colocar un tubo (una sonda uretral permanente) en el paso de la vejiga. Las complicaciones potenciales son: infección, daño tisular y malestar del paciente. Esta revisión identificó 26 ensayos controlados que examinaron las mejores estrategias para el retiro de las sondas. En 11 estudios que compararon el retiro a la medianoche versus temprano en la mañana, el retiro a la medianoche provocó un tiempo más prolongado para la primera micción y los pacientes eliminaron volúmenes significativamente más grandes, aunque estos hallazgos variaron ampliamente. No hubo un efecto evidente en el número de pacientes que necesitaron la colocación de una nueva sonda debido a retención urinaria posterior, pero a los pacientes a quienes les retiraron las sondas a la medianoche se les dio el alta hospitalaria significativamente antes que a los que se les retiró en la mañana. Basado en los hallazgos de 13 ensayos, la limitación del tiempo durante el cual una sonda estuvo colocada se vinculó con una estancia más corta en el hospital y menos riesgo de infección. La información disponible a partir de los tres ensayos fue demasiado limitada para evaluar si el clampeo previo al retiro para simular un llenado normal de la vejiga mejoró los resultados.

Conclusiones de los autores: 

Existen pruebas indicativas aunque no concluyentes de un beneficio con respecto al retiro de la sonda uretral permanente a la medianoche. Existen implicaciones de recursos, pero en los ensayos no está claro cuál es la magnitud de estas implicaciones. Las pruebas también sugieren una estancia hospitalaria más corta después de un retiro de la sonda temprano, pero los efectos sobre otras medidas de resultado no están claros. Existen pocas pruebas para decidir sobre otros aspectos del tratamiento, tales como el clampeo de la sonda.

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Antecedentes: 

Aproximadamente entre el 15% y el 25% de los pacientes hospitalizados tienen sondas uretrales permanentes, principalmente para ayudar a los médicos a monitorizar de forma precisa, la diuresis durante la enfermedad aguda o después de una cirugía, para el tratamiento de la retención de orina y para investigación.

Objetivos: 

El objetivo de esta revisión fue determinar las mejores estrategias para el retiro de sondas en pacientes con sondas uretrales permanentes a corto plazo. La medida de resultado principal fue el número de pacientes que necesitaron la colocación de una nueva sonda después del retiro de la sonda uretral permanente.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas en el Registro Especializado de Ensayos Controlados del Grupo Cochrane de Incontinencia (Cochrane Incontinence Group) (búsqueda realizada el 7 de diciembre de 2005), en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials, CENTRAL) (The Cochrane Library Número 2, 2006), MEDLINE (enero 1966 hasta 12 julio 2006), EMBASE (enero 1980 hasta 12 julio 2006), CINAHL (enero 1982 hasta 12 julio 2006), Nursing Collection (enero 1995 hasta enero 2002) y en las listas de referencias de artículos relevantes y resúmenes de congresos. También se estableció contacto con los fabricantes e investigadores del tema. No se impusieron restricciones de idioma o de otra índole.

Criterios de selección: 

Para su inclusión en la revisión, se consideraron todos los ensayos controlados aleatorios (ECA) y cuasialeatorios que compararon los efectos de las estrategias alternativas para el retiro de sondas uretrales permanentes a corto plazo en las medidas de resultado de los pacientes.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores evaluaron, en forma independiente, la elegibilidad de los ensayos para su inclusión en la revisión, los detalles de los ensayos elegibles y la calidad metodológica de los mismos. Se calcularon los riesgos relativos (RR) para los datos dicotómicos y la diferencia de medias ponderada (DMP) para los datos continuos, con intervalos de confianza (IC) del 95%. Cuando la síntesis no fue la adecuada, los ensayos se consideraron por separado.

Resultados principales

En esta revisión, se incluyeron 26 ensayos con un total de 2 933 participantes. Un ensayo incluyó a tres grupos de tratamiento.

En 11 ECAs que involucraron 1 389 personas no hubo diferencias significativas en la necesidad de colocación de una nueva sonda, aunque fue más probable que esta nueva colocación posterior al retiro de noche ocurriera durante las horas de trabajo. Los resultados agrupados demostraron que después de la cirugía y los procedimientos urológicos los pacientes a quienes les retiraron las sondas uretrales permanentes a la medianoche evacuaron volúmenes significativamente más grandes en su primera micción (Diferencia [efectos fijos] 96 ml; IC del 95%: 62 a 130). Se informaron hallazgos similares para los pacientes a los que se les realizó resección transuretral de la próstata (RTUP) (Diferencia [efectos fijos] 27; IC del 95%: 23 a 31). El retiro a la medianoche también se asoció con un tiempo más largo hasta la primera micción y duraciones más cortas de la estancia hospitalaria (riesgo relativo de no ir para el domicilio el día del retiro = 0,71; IC del 95%: 0,64 a 0,79).

Los resultados en 13 ensayos, para 1 422 participantes en los que el retiro de la sonda fue temprano, fueron compatibles con un mayor riesgo de problemas en la evacuación y un menor riesgo de infección, con una estancia hospitalaria más corta.

En tres ensayos que incluyeron a 234 participantes, los datos fueron demasiado escasos como para evaluar los diferentes efectos del clampeo de la sonda en comparación con el drenaje libre antes del retiro. Ningún ensayo elegible comparó la duración de la colocación de la sonda flexible con la fija, ni evaluó la profilaxis con fármacos bloqueantes alfaadrenérgicos previa al retiro de la sonda.

Conclusiones de los autores

Existen pruebas indicativas aunque no concluyentes de un beneficio con respecto al retiro de la sonda uretral permanente a la medianoche. Existen implicaciones de recursos, pero en los ensayos no está claro cuál es la magnitud de estas implicaciones. Las pruebas también sugieren una estancia hospitalaria más corta después de un retiro de la sonda temprano, pero los efectos sobre otras medidas de resultado no están claros. Existen pocas pruebas para decidir sobre otros aspectos del tratamiento, tales como el clampeo de la sonda.

Esta revisión debería citarse como:Griffiths R, Fernandez RLa Biblioteca Cochrane PlusThe Cochrane Library
Resultados principales: 

En esta revisión, se incluyeron 26 ensayos con un total de 2 933 participantes. Un ensayo incluyó a tres grupos de tratamiento.

En 11 ECAs que involucraron 1 389 personas no hubo diferencias significativas en la necesidad de colocación de una nueva sonda, aunque fue más probable que esta nueva colocación posterior al retiro de noche ocurriera durante las horas de trabajo. Los resultados agrupados demostraron que después de la cirugía y los procedimientos urológicos los pacientes a quienes les retiraron las sondas uretrales permanentes a la medianoche evacuaron volúmenes significativamente más grandes en su primera micción (Diferencia [efectos fijos] 96 ml; IC del 95%: 62 a 130). Se informaron hallazgos similares para los pacientes a los que se les realizó resección transuretral de la próstata (RTUP) (Diferencia [efectos fijos] 27; IC del 95%: 23 a 31). El retiro a la medianoche también se asoció con un tiempo más largo hasta la primera micción y duraciones más cortas de la estancia hospitalaria (riesgo relativo de no ir para el domicilio el día del retiro = 0,71; IC del 95%: 0,64 a 0,79).

Los resultados en 13 ensayos, para 1 422 participantes en los que el retiro de la sonda fue temprano, fueron compatibles con un mayor riesgo de problemas en la evacuación y un menor riesgo de infección, con una estancia hospitalaria más corta.

En tres ensayos que incluyeron a 234 participantes, los datos fueron demasiado escasos como para evaluar los diferentes efectos del clampeo de la sonda en comparación con el drenaje libre antes del retiro. Ningún ensayo elegible comparó la duración de la colocación de la sonda flexible con la fija, ni evaluó la profilaxis con fármacos bloqueantes alfaadrenérgicos previa al retiro de la sonda.

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