Reducción o modificación del contenido de grasas en la dieta para la prevención de las enfermedades cardiovasculares

La modificación de las grasas en los alimentos (mediante el reemplazo de las grasas saturadas [animales] por aceites vegetales y alimentos untables insaturados) puede reducir el riesgo de enfermedades cardiacas y vasculares, aunque no está claro si las grasas monoinsaturadas o poliinsaturadas son más beneficiosas. No hay ningún beneficio claro en la salud a partir del reemplazo de las grasas saturadas con alimentos amiláceos (reducción de la cantidad total de grasa que se consume). Las enfermedades cardíacas y vasculares incluyen ataques cardíacos, angina de pecho, accidentes cerebrovasculares, muerte cardiovascular súbita y necesidad de cirugía cardíaca. La modificación de la grasa que se consume parece ofrecer una mejor protección si seguimos esta pauta durante al menos dos años. No está claro si las personas actualmente sanas obtienen un beneficio similar a las que están en mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares (por ejemplo pacientes con hipertensión, lípidos séricos elevados o diabetes) y los pacientes que ya presentan cardiopatías, aunque la sugerencia es que todos se beneficiarían hasta cierto punto.

Conclusiones de los autores: 

Los hallazgos sugieren una reducción pequeña aunque potencialmente importante del riesgo cardiovascular en cuanto a la modificación del contenido de grasas en la dieta, aunque no en relación con la reducción de la grasa total, en los ensayos más largos. El asesoramiento sobre el estilo de vida a todos los pacientes en riesgo de enfermedades cardiovasculares y a grupos de poblaciones en menor riesgo debe seguir incluyendo la reducción permanente de las grasas saturadas del contenido de la dieta y el reemplazo parcial por grasas insaturadas. No se conoce el tipo ideal de grasas insaturadas.

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Antecedentes: 

La reducción y la modificación del contenido de grasas en la dieta tienen efectos diferentes sobre los factores de riesgo cardiovasculares (como el colesterol sérico), aunque sus efectos sobre los resultados importantes de salud están menos claros.

Objetivos: 

Evaluar el efecto de la reducción o modificación del contenido de grasas en la dieta sobre la mortalidad, la mortalidad cardiovascular, la morbilidad cardiovascular y los resultados individuales, incluido el infarto de miocardio, el accidente cerebrovascular y los diagnósticos de cáncer en ensayos clínicos aleatorios de al menos seis meses de duración.

Estrategia de búsqueda (: 

Para esta actualización de la revisión, se realizaron búsquedas en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials, CENTRAL), MEDLINE y EMBASE, hasta junio de 2010. También se verificaron las referencias de los estudios incluidos y las revisiones.

Criterios de selección: 

Los ensayos cumplieron los siguientes criterios: 1) asignación al azar con grupos de control apropiados, 2) intención de reducir o modificar la ingesta de grasas o de colesterol (con la exclusión de las intervenciones exclusivamente de grasas omega, 3) no multifactoriales, 4) seres humanos adultos con o sin enfermedades cardiovasculares, 5) intervención de al menos seis meses, 6) datos disponibles de mortalidad o morbilidad cardiovascular.

Obtención y análisis de los datos: 

El número de participantes con resultados de salud en cada brazo se extrajo de forma independiente en metanálisis duplicados y de efectos aleatorios, y se llevaron a cabo la metarregresión, el análisis de subgrupos, el análisis de sensibilidad y los gráficos en embudo.

Resultados principales: 

Esta revisión actualizada indicó que la disminución de la grasa saturada mediante la reducción o modificación del contenido de grasas en la dieta redujo el riesgo de eventos cardiovasculares en un 14% (CR 0,86; IC del 95%: 0,77 a 0,96; 24 comparaciones, 65.508 participantes de los cuales el 7% presentó un evento cardiovascular, I2 50%). El análisis de subgrupos sugirió que esta reducción de los eventos cardiovasculares se observó en los estudios de la modificación del contenido de grasas (no de la reducción, la cual se relacionó directamente con el grado de efecto sobre el colesterol sérico total y LDL y los triglicéridos), de al menos dos años de duración y en los estudios en hombres (no en mujeres). No hubo efectos claros de los cambios del contenido de grasas en la dieta sobre la mortalidad total (CR 0,98; IC del 95%: 0,93 a 1,04; 71.790 participantes) o la mortalidad cardiovascular (CR 0,94; IC del 95%: 0,85 a 1,04; 65.978 participantes). Estos datos no se alteraron con el análisis de subgrupos o de sensibilidad.

Pocos estudios compararon la reducción con la modificación del contenido de grasas en la dieta, de manera que no fue posible realizar la comparación directa.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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