Técnicas de destrucción endometrial para la menorragia

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Técnicas de destrucción endometrial para la menorragia mediante las técnicas de ablación global más modernas y las técnicas histeroscópicas ya establecidas

Los fármacos o la histerectomía (exéresis del útero) solían ser las únicas opciones para las mujeres con problemas de sangrado menstrual grave (menorragia). En la última década, se han desarrollado técnicas quirúrgicas que sólo extraen el revestimiento del útero (endometrio). Estas técnicas implican la extracción (resección) o la destrucción del endometrio mediante energía térmica como el láser o instrumentos eléctricos (ablación). Esta cirugía es menos efectiva que la histerectomía para detener el sangrado menstrual, pero no es tan invasiva o costosa, y las tasas de satisfacción son similares.

Conclusiones de los autores: 

Las técnicas de ablación endometrial continúan cumpliendo una función importante en el tratamiento de la menorragia. El rápido desarrollo de varios métodos nuevos de destrucción endometrial hace difícil comparar sistemáticamente los métodos con el valor de referencia (gold standard) de la resección transcervical del endometrio (RTCE). La mayoría de las técnicas más modernas son técnicamente más fáciles que los métodos basados en la histeroscopia. Sin embargo, la perforación uterina, que es la complicación más grave de la ablación endometrial, no puede ser excluida sin la histeroscopia. En general, las pruebas existentes sugieren que la tasa de éxito y el perfil de complicación de las técnicas más modernas de ablación se comparan favorablemente con la RTCE, aunque es necesario resolver las dificultades técnicas inherentes a los nuevos equipos.

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Antecedentes: 

La menorragia es un problema de salud significativo en las mujeres premenopáusicas que puede reducir la calidad de vida y causar anemia. El tratamiento de primera línea ha sido tradicionalmente el tratamiento farmacológico, pero éste suele ser ineficaz. Por otro lado, la histerectomía, evidentemente, es 100% efectiva en la detención de la hemorragia, pero es más costosa y puede causar complicaciones graves. La ablación endometrial es menos invasiva y conserva el útero, aunque los estudios a largo plazo han determinado que los costes de la cirugía ablativa se acercan al coste de la histerectomía, debido a la necesidad de repetir los procedimientos. Se han desarrollado un gran número de técnicas para la "ablación" (eliminación) del revestimiento endometrial. Las técnicas de referencia (gold standard) (láser, resección transcervical del endometrio y electrodo de bola rodante) requieren la visualización del útero con un histeroscopio y, aunque son seguras, requieren habilidad quirúrgica. Recientemente, se han desarrollado varias técnicas nuevas, muchas de las cuales consumen menos tiempo. Sin embargo, la histeroscopia todavía puede ser necesaria como parte de las técnicas ablativas, y algunas de estas técnicas todavía deben considerarse como en desarrollo, dado que requieren perfeccionamiento e investigación.

Objetivos: 

Comparar la eficacia, seguridad y aceptabilidad de los métodos utilizados para destruir el endometrio con el objetivo de reducir la menorragia en las mujeres premenopáusicas.

Estrategia de búsqueda (: 

Se realizaron búsquedas en el Registro Especializado de Ensayos Controlados del Grupo Cochrane de Trastornos Menstruales y Subfertilidad (Cochrane Menstrual Disorders and Subfertility Group) (abril de 2004). También se realizaron búsquedas en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (CENTRAL) (The Cochrane Library, Número 4, 2004), MEDLINE (1966 hasta julio de 2004), EMBASE (1980 hasta julio de 2004), Current Contents (1993 hasta la semana 38 de 2001), Biological Abstracts (1980 hasta junio de 2001), PsycLIT (1967 a hasta agosto de 2001), CINAHL (1982 hasta julio de 2004) y el metarregistro de ensayos controlados y el registro de ISRCTN (diciembre de 2004). También se verificaron las listas de referencias de los artículos y se estableció contacto con compañías farmacéuticas y expertos en este campo.

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorios que comparen diferentes técnicas de ablación endometrial en mujeres que padecen de menorragia sin patología uterina. Las medidas de resultado incluyeron reducción de la menorragia, mejoría en la calidad de vida, medidas de resultado operatorias, satisfacción con el resultado, complicaciones y necesidad de cirugía adicional o histerectomía.

Obtención y análisis de los datos: 

Los dos autores de la revisión, de forma independiente, seleccionaron los ensayos para la inclusión, evaluaron su calidad y extrajeron los datos. Se intentó contactar con los autores para la aclaración de los datos en algunos ensayos. Los eventos adversos solamente se evaluaron si los mismos se midieron de forma separada en los ensayos incluidos.

Resultados principales

En la comparación de las nuevas técnicas no histeroscópicas (segunda generación) con las técnicas ablativas histeroscópicas de referencia (gold standard) (primera generación) en general, la cirugía fue como promedio 15 minutos más corta (diferencia de medias ponderada [DMP] 14,9; IC del 95%: 10,1 a 19,7) y hubo más probabilidad de utilizar anestesia local (odds-ratio [OR] 8,3; IC del 95%: 3,9 a 17,5) y de que se produjeran fallas del equipo (OR 4,2; IC del 95%: 1,3 a 13,8) con la ablación de segunda generación. Las mujeres que se sometieron a los procedimientos ablativos más nuevos tuvieron menos probabilidad de presentar sobrehidratación, perforación uterina, laceraciones cervicales y hematómetra que las mujeres sometidas al tipo más tradicional de técnicas de ablación y resección (OR 0,13; IC del 95%: 0,04 a 0,5; OR 0,21; IC del 95%: 0,07 a 0,7; OR 0,12; IC del 95%: 0,05 a 0,3 y OR 0,25; IC del 95%: 0,09 a 0,7; respectivamente). Sin embargo, fue más probable que tuvieran náuseas, vómitos y calambres uterinos (OR 2,3; IC del 95%: 1,5 a 3,4 y OR 1,8; IC del 95%: 1,1 a 2,9; respectivamente).
También se hallaron algunas diferencias en las tasas de amenorrea y las tasas de satisfacción, pero no pareció haber una tendencia con el transcurso del tiempo, de modo que estos resultados podrían deberse al azar.

Conclusiones de los autores

Las técnicas de ablación endometrial continúan cumpliendo una función importante en el tratamiento de la menorragia. El rápido desarrollo de varios métodos nuevos de destrucción endometrial hace difícil comparar sistemáticamente los métodos con el valor de referencia (gold standard) de la resección transcervical del endometrio (RTCE). La mayoría de las técnicas más modernas son técnicamente más fáciles que los métodos basados en la histeroscopia. Sin embargo, la perforación uterina, que es la complicación más grave de la ablación endometrial, no puede ser excluida sin la histeroscopia. En general, las pruebas existentes sugieren que la tasa de éxito y el perfil de complicación de las técnicas más modernas de ablación se comparan favorablemente con la RTCE, aunque es necesario resolver las dificultades técnicas inherentes a los nuevos equipos.

Esta revisión debería citarse como:Lethaby A, Hickey M, Garry RLa Biblioteca Cochrane PlusThe Cochrane Library
Resultados principales: 

En la comparación de las nuevas técnicas no histeroscópicas (segunda generación) con las técnicas ablativas histeroscópicas de referencia (gold standard) (primera generación) en general, la cirugía fue como promedio 15 minutos más corta (diferencia de medias ponderada [DMP] 14,9; IC del 95%: 10,1 a 19,7) y hubo más probabilidad de utilizar anestesia local (odds-ratio [OR] 8,3; IC del 95%: 3,9 a 17,5) y de que se produjeran fallas del equipo (OR 4,2; IC del 95%: 1,3 a 13,8) con la ablación de segunda generación. Las mujeres que se sometieron a los procedimientos ablativos más nuevos tuvieron menos probabilidad de presentar sobrehidratación, perforación uterina, laceraciones cervicales y hematómetra que las mujeres sometidas al tipo más tradicional de técnicas de ablación y resección (OR 0,13; IC del 95%: 0,04 a 0,5; OR 0,21; IC del 95%: 0,07 a 0,7; OR 0,12; IC del 95%: 0,05 a 0,3 y OR 0,25; IC del 95%: 0,09 a 0,7; respectivamente). Sin embargo, fue más probable que tuvieran náuseas, vómitos y calambres uterinos (OR 2,3; IC del 95%: 1,5 a 3,4 y OR 1,8; IC del 95%: 1,1 a 2,9; respectivamente).
También se hallaron algunas diferencias en las tasas de amenorrea y las tasas de satisfacción, pero no pareció haber una tendencia con el transcurso del tiempo, de modo que estos resultados podrían deberse al azar.

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