Treatment

Intervenciones para el tratamiento de lesiones por atrapamiento de las puntas de los dedos en niños

Las lesiones por atrapamiento de las puntas de los dedos ocurren con frecuencia en los niños cuando las puntas de los dedos se aprisionan entre la puerta y el marco de la puerta cuando la puerta cierra. Este accidente lesiona la uña del dedo, el tejido circundante y el hueso, todas estructuras importantes en la protección de las puntas de los dedos y para el crecimiento de las uñas. Estas lesiones también son llamadas lesiones de dedos atrapados, lesiones por aplastamiento de las puntas de los dedos o lesiones de puerta batiente.

A veces estas lesiones se tratan sin cirugía ("de forma conservadora") mediante la limpieza y el vendaje de la herida. Alternativamente las lesiones se tratan con cirugía, que habitualmente incluye el uso de un anestésico general, limpieza de la herida y extracción del tejido lesionado, así como dar puntos para reparar cualquier herida en las puntas de los dedos o la uña.

Se buscaron en la bibliografía médica hasta el 30 de abril de 2013 los estudios que comparaban diferentes métodos de tratar las lesiones por atrapamiento de las puntas de los dedos. Esta revisión incluye pruebas de dos estudios que asignaron a los participantes al azar a una de dos condiciones. Los estudios incluyeron a 191 niños, con resultados disponibles para 180 niños. Ambos estudios tuvieron defectos que podrían minar la confiabilidad de los resultados. Puesto que los estudios compararon diferentes métodos, no fue posible combinar los resultados.

Un estudio consideró el uso habitual de antibióticos en los niños con una lesión de las puntas de los dedos reparada quirúrgicamente para prevenir la infección. Debido al escaso número de niños que presentó infección, este estudio no aporta pruebas definitivas del efecto de administrar o diferir el uso de antibióticos. Sólo un niño en cada grupo presentó una infección después de una semana. Ambos niños habían tenido lesiones más graves.

El otro estudio comparó el uso de dos tipos de apósitos diferentes en las lesiones por atrapamiento de las puntas de los dedos. El bajo número de complicaciones fue equivalente en los dos grupos de tratamiento. Debido al escaso número de participantes en el estudio no es posible tener certeza del período de tiempo que las lesiones tardaron en sanar y el número de cambios de apósito fue el mismo en los grupos de tratamiento. Sin embargo, este estudio también encontró que el apósito hecho de silicona causó menos molestias al niño cuando necesitó cambiarse después de la primera semana, probablemente porque se adhirió menos a la herida que el apósito de parafina.

En general no hay pruebas suficientes acerca de cómo tratar mejor las lesiones por atrapamiento de las puntas de los dedos en los niños. Se recomienda realizar estudios de investigación adicionales, especialmente para observar si la cirugía provoca mejores resultados que la limpieza sencilla y colocar un apósito en las heridas. Estos estudios deben evaluar el efecto del tratamiento sobre la función de las puntas de los dedos, el crecimiento de la uña y la deformidad de la uña durante un mínimo de tres meses después del tratamiento.

Authors' conclusions: 

Hay falta de pruebas de ECA para informar todas las decisiones de tratamiento clave para el tratamiento de las lesiones por atrapamiento de las puntas de los dedos en los niños.

Debido a que la calidad de las pruebas de un ensayo es baja, no hay pruebas definitivas de que el uso profiláctico de antibióticos después de la reparación quirúrgica no logre reducir el riesgo de infección. Los dos niños que presentaron infección tuvieron heridas más graves.

De manera similar, las pruebas de baja calidad de un ensayo no han permitido establecer conclusiones firmes con respecto al efecto sobre el tiempo de cicatrización o las complicaciones (infección, necrosis cutánea) al seguimiento de cuatro semanas entre un apósito de red de silicona y un apósito de gasa de parafina cuando se aplican después de la cirugía o después de la irrigación sencilla de la herida; sin embargo, el apósito de red de silicona puede ser más fácil de extraer a la primera semana.

Se necesitan ECA adicionales en esta área que comparen preferentemente métodos quirúrgicos con métodos conservadores para el tratamiento de las lesiones por atrapamiento de las puntas de los dedos. La evaluación de resultado debe incluir la función de las puntas de los dedos, el crecimiento de la uña y la deformidad de la uña durante un mínimo de tres meses después del tratamiento.

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Background: 

Las lesiones por atrapamiento de las puntas de los dedos, que incluyen los desgarros de la pulpa y la uña y a menudo una fractura del hueso subyacente, ocurren con frecuencia en los niños, generalmente como resultado de una lesión por aplastamiento. El tratamiento es conservador (limpieza de la herida y vendaje de las puntas de los dedos) o quirúrgico (reparación del desgarro, reducción y estabilización de las fracturas); sin embargo, actualmente no existe consenso con respecto a la forma de tratamiento más apropiada.

Objectives: 

Evaluar los efectos (beneficiosos y perjudiciales) de las intervenciones quirúrgicas y conservadoras para las lesiones por atrapamiento de las puntas de los dedos en los niños. El objetivo fue comparar: diferentes métodos de tratamiento conservador; tratamiento quirúrgico versus tratamiento conservador; diferentes métodos de tratamiento quirúrgico; y diferentes métodos de tratamiento después del tratamiento conservador o quirúrgico inicial.

Search strategy: 

Se hicieron búsquedas en el registro especializado del Grupo Cochrane de Lesiones Óseas, Articulares y Musculares (Cochrane Bone, Joint and Muscle Trauma Group), Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (The Cochrane Library), MEDLINE, EMBASE, la World Health Organization Clinical Trials Registry Platform y en listas de referencias de artículos hasta el 30 de abril de 2013. No se aplicaron restricciones en cuanto al idioma o el estado de publicación.

Selection criteria: 

Ensayos controlados aleatorios (ECA) y cuasialeatorios que compararan intervenciones para tratar las lesiones por atrapamiento de las puntas de los dedos en los niños. Los resultados primarios fueron la función de las puntas de los dedos, el crecimiento de la uña, la deformidad de la uña y eventos adversos como la infección.

Data collection and analysis: 

Dos revisores de forma independiente seleccionaron los estudios para inclusión, evaluaron el riesgo de sesgo de cada estudio incluido y extrajeron los datos. Los desacuerdos se resolvieron mediante discusión.

Main results: 

Se incluyeron dos ECA que examinaron 191 niños pequeños e incluyeron 180 en los análisis. Los dos ensayos evaluaron diferentes comparaciones. Ambos ensayos tuvieron alto riesgo de sesgo, en particular por la falta de cegamiento de los participantes y el personal y de la evaluación de resultado. Los ensayos no registraron la función de las puntas de los dedos, el crecimiento de la uña ni la deformidad de la uña. La calidad de las pruebas de los resultados informados se calificó "baja" mediante el enfoque GRADE (es decir, es muy probable que los estudios de investigación adicionales tengan una repercusión importante sobre la confianza en la estimación del efecto y es probable que cambie la estimación).

Un ensayo comparó un ciclo de antibióticos por siete días con ningún antibiótico tras la reparación quirúrgica formal de las lesiones por atrapamiento de las puntas de los dedos. Un niño de cada grupo presentó infección al séptimo día (1/66 grupo de antibiótico versus 1/69 grupo ningún antibiótico; CR 1,05; IC del 95%: 0,07 a 16,37). Ambos participantes con infecciones presentaron una lesión más grave (amputación parcial de las puntas de los dedos).

El otro ensayo comparó el uso de dos apósitos diferentes (red de silicona y gasa de parafina) después del tratamiento quirúrgico o conservador inicial de las lesiones por atrapamiento de las puntas de los dedos. Informó que dos de 20 niños del grupo de silicona versus uno de 25 del grupo de parafina presentaron complicaciones por infección de la herida (CR 2,50; IC del 95%: 0,24 a 25,63) y que uno de 20 niños del grupo de silicona versus dos de 25 del grupo de parafina presentaron necrosis cutánea (CR 0,63; IC del 95%: 0,06 a 6,41). Todas las complicaciones sanaron con el tratamiento conservador. Los resultados del tiempo medio de cicatrización y el número medio de cambios de apósito fueron similares entre los grupos, pero no fue posible excluir los beneficios de los apósitos de silicona o parafina (media con silicona 4,1 semanas versus media con parafina 4,0 semanas; DM 0,10 semanas; IC del 95%: -0,61 a 0,81); (media de cambios de apósito con silicona 4,3 versus media de cambios de apósito con parafina 4,2; DM 0,10; IC del 95%: -0,57 a 0,77). El ensayo encontró que fue menos probable que el apósito de silicona se adhiriera a la herida o causara malestar al niño al realizar el cambio de apósito a la semana.

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Traitements pour les blessures chez les enfants se coinçant l'extrémité des doigts

Les enfants se coincent fréquemment l'extrémité des doigts dans une porte. Cela endommage l'ongle du doigt, le tissu environnant et l'os, qui sont tous des structures importantes pour la protection des doigts et la croissance des ongles. Ces blessures sont également connues sous le nom de blessures par coincement de l'extrémité des doigts, blessures par écrasement des phalanges ou blessures par coincement d'une jambe dans une porte.

Parfois ces blessures sont traitées sans chirurgie (« de manière conservatrice ») en les nettoyant et en pansant la plaie. Alternativement, les blessures sont traitées par chirurgie, impliquant généralement une anesthésie générale, le nettoyage de la plaie, l'ablation du tissu endommagé et des points de suture pour réparer les incisions sur l'extrémité des doigts ou sur l'ongle.

Nous avons effectué des recherches dans la littérature médicale jusqu'au 30 avril 2013 sur les études comparant différentes méthodes de traitement des blessures par coincement de l'extrémité des doigts. Notre revue comprend des preuves issues de deux études dans lesquelles les participants ont été aléatoirement assignés à l'une des deux pathologies. Les études incluaient 191 enfants avec des résultats disponibles pour un total de 180 enfants. Les deux études présentaient des faiblesses pouvant affecter la fiabilité des résultats. Étant donné que les études comparaient différentes méthodes, nous n'avons pas pu combiner leurs résultats.

Une étude a examiné l'utilisation systématique d'antibiotiques chez les enfants ayant subi une réparation chirurgicale à l'extrémité des doigts pour prévenir l'infection. En raison du petit nombre d'enfants souffrant d'infection, cette étude ne fournit pas de preuves concluantes sur l'effet de l'administration ou de la privation d'antibiotiques. Un seul enfant dans chaque groupe avait eu une infection au bout d'une semaine. Les deux enfants avaient déjà subi d'autres lésions sévères.

L'autre étude comparait deux différents types de pansements pour les blessures par coincement de l'extrémité des doigts. Le faible nombre de complications était comparable dans les deux groupes de traitement. En raison du faible nombre de participants dans l'étude, nous ne pouvions pas être certains que la durée de guérison et le nombre de changements de pansements étaient identiques dans chaque groupes de traitement. Cependant, il a également été observé que les pansements en silicone entraînaient moins de détresse chez l'enfant lorsqu'il était changé au bout de la première semaine, probablement parce qu'il adhérait moins dans la plaie que le pansement paraffiné.

Dans l'ensemble, il n'existe pas suffisamment de preuves concernant la meilleure façon de traiter les blessures chez les enfants se coinçant l'extrémité des doigts. Nous recommandons que des recherches supplémentaires soient menées, en particulier pour voir si la chirurgie entraîne de meilleurs résultats que le simple nettoyage de la plaie et la simple application de pansement. Ces études devraient évaluer l'effet du traitement sur la fonction des doigts, la croissance des ongles et la déformation des ongles pendant un minimum de trois mois après le traitement.

Authors' conclusions: 

Il existe un manque de preuves issues d'ECR pour guider toutes les décisions clés de traitement pour la prise en charge des blessures chez les enfants se coinçant l'extrémité des doigts.

Étant donné que les preuves d'un essai sont de faible qualité, nous ne disposons pas de preuve concluante indiquant que l'utilisation prophylactique d'antibiotiques après la réparation chirurgicale ne parvient pas à réduire le risque d'infection. Les deux enfants qui ont subi une infection souffraient de plaies plus sévères.

De même, les preuves de faible qualité issues d'un essai ne nous ont pas permis de fournir des conclusions définitives concernant l'effet sur la durée de guérison ou sur les complications (infection, nécrose cutanée) à quatre semaines de suivi entre un pansement à bande de silicone et un pansement à gaze imprégnée de paraffine lorsqu'il est appliqué après l'opération ou après une simple irrigation de la plaie; cependant, le pansement à bande de silicone peut être plus facile à retirer durant la première semaine.

D'autres ECR sont nécessaires dans ce domaine, comparant de préférence des méthodes chirurgicales et conservatrices pour la prise en charge des blessures par coincement de l'extrémité des doigts. L'évaluation des résultats devrait inclure la fonction des doigts, la croissance des ongles et la déformation des ongles pendant un minimum de trois mois après le traitement.

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Background: 

Les blessures par coincement de l'extrémité des doigts, qui impliquent les lacérations au niveau de la pulpe et de l'ongle et souvent une fracture de l'os sous-jacent, se produisent fréquemment chez les enfants, généralement suite à un écrasement. Le traitement est soit conservateur (nettoyage de la plaie et pansement à l'extrémité des doigts), soit chirurgical (réparation des lacérations, réduction et stabilisation des fractures); cependant, il n'existe actuellement aucun consensus concernant la modalité de traitement la plus appropriée.

Objectives: 

Évaluer les effets (bénéfiques et délétères) des interventions chirurgicales et conservatrices pour traiter les blessures chez les enfants se coinçant l'extrémité des doigts. Nous avons cherché à comparer : les différentes méthodes du traitement conservateur, le traitement chirurgical par rapport au traitement conservateur, les différentes méthodes de traitement chirurgical et les différentes méthodes de prise en charge après le traitement conservateur ou chirurgical.

Search strategy: 

Nous avons effectué des recherches dans le registre spécialisé du groupe Cochrane sur les traumatismes ostéo-articulaires et musculaires, le registre Cochrane des essais contrôlés ( La Bibliothèque Cochrane ), MEDLINE, EMBASE, le système d'enregistrement des essais cliniques de l'Organisation Mondiale de la Santé et les références bibliographiques des articles jusqu'au 30 avril 2013. Nous n'avons appliqué aucune restriction concernant la langue ou le statut de publication.

Selection criteria: 

Essais contrôlés randomisés (ECR) et quasi-ECR comparant les interventions pour traiter les blessures chez les enfants se coinçant l'extrémité des doigts. Les critères de jugement principaux étaient la fonction de l'extrémité des doigts, la croissance des ongles, la déformation des ongles et les effets indésirables tels que l'infection.

Data collection and analysis: 

Deux auteurs ont indépendamment sélectionné les études à inclure, évalué le risque de biais de chaque essai inclus et extrait les données. Nous avons résolu les désaccords par la discussion.

Main results: 

Nous avons inclus deux ECR portant sur un total de 191 jeunes enfants, dont 180 ont été inclus dans les analyses. Les deux essais évaluaient différentes comparaisons. Les deux essais étaient à risque élevé de biais, en particulier pour le manque de mise en aveugle des participants et du personnel et l'évaluation des résultats. Les essais ne rendaient pas compte de la fonction aux extrémités des doigts, de la croissance des ongles ou de la déformation des ongles. La qualité des preuves concernant les critères de jugement rapportés a été jugée comme étant « médiocre » en utilisant l'approche GRADE (des recherches supplémentaires sont donc très susceptibles d'avoir un impact important sur notre confiance dans l'estimation de l'effet et sont susceptibles de modifier l'estimation).

Un essai comparait un traitement de sept jours d'antibiotiques à une absence d'antibiotiques après une réparation chirurgicale formelle de blessures par coincement de l'extrémité des doigts. Un enfant dans chaque groupe avait eu une infection à sept jours (1 / 66 dans le groupe d'antibiotiques par rapport à 1 / 69 dans le groupe sans antibiotique; RR de 1,05, IC à 95 % de 0,07 à 16,37). Les participants souffrant d'infections avaient une lésion plus grave (amputation partielle de l'extrémité des doigts).

L'autre essai comparait deux pansements différents (bande de silicone et gaze imprégnée de paraffine) pour une utilisation après un traitement chirurgical ou initialement conservateur des blessures par coincement de l'extrémité des doigts. Il rapportait que deux des 20 enfants dans le groupe de silicone, par rapport à un enfant sur 25 dans le groupe de paraffine, avaient souffert de complications suite à l'infection des plaies (RR de 2,50, IC à 95 % de 0,24 à 25,63) et qu'un enfant sur 20 dans le groupe de silicone, par rapport à deux enfants sur 25 dans le groupe de paraffine, souffraient de nécrose cutanée (RR de 0,63, IC à 95 % de 0,06 à 6,41). Toutes les complications avaient cicatrisé suite à un traitement conservateur. Les résultats sur la durée moyenne des cicatrisations et sur le nombre moyen de pansements changés étaient similaires entre les groupes, mais les bénéfices des pansements en silicone ou paraffinés ne pouvaient être exclus (moyenne des pansements en silicone de 4,1 semaines par rapport à une moyenne de 4,0 semaines pour les pansements paraffinés; DM de 0,10 semaine, IC à 95 % de -0,61 à 0,81) ; (la moyenne des changements des pansements en silicone était de 4,3 par rapport à une moyenne de 4,2 pour les pansements paraffinés; DM de 0,10, IC à 95 % de -0,57 à 0,77). L'essai a trouvé qu'un pansement en silicone était moins susceptible d'adhérer à la plaie ou de provoquer une détresse chez l'enfant lors du changement du pansement au bout de la première semaine.

Translation notes: 
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Treatments for fingertip entrapment injuries in children

Fingertip entrapment injuries commonly happen in children when their fingertip is caught between the door and the door surround as the door closes. This damages the finger nail, surrounding tissue and bone, all of which are important structures in the protection of the fingertip and for nail growth. These injuries are also called trapped finger injuries, crush fingertip injuries or door jamb injuries.

Sometimes these injuries are treated without surgery ('conservatively') by cleaning them and dressing the wound. Alternatively, the injuries are treated with surgery, which typically involves a general anaesthetic, cleaning of the wound and removal of damaged tissue, and stitches to repair any cuts on the fingertip or the nail.

We searched the medical literature until 30 April 2013 for studies comparing different methods of treating fingertip entrapment injuries. Our review includes evidence from two studies where participants were randomly allocated to one of two conditions. The studies included 191 children with results available for a total of 180 children. Both the studies had weaknesses that could undermine the reliability of the results. Since the studies compared different methods, we could not combine their results.

One study looked at the routine use of antibiotics in children with a surgically repaired fingertip injury to prevent infection. Due to the small number of children experiencing infection this study does not provide conclusive evidence of the effect of giving or withholding antibiotics. Only one child in each group had an infection after a week. Both children had had more severe injuries.

The other study compared two different dressing types for use in fingertip entrapment injuries. The low number of complications was comparable in the two treatment groups. Due to the low number of participants in the study we could not be certain that length of time the injuries took to heal and the number of dressing changes were the same in the treatment groups. However, it also found that the dressing made of silicone caused less distress for the child when being changed after the first week, probably because it stuck less to the wound than the paraffin dressing.

Overall, there is not enough evidence about how to best treat fingertip entrapment injuries in children. We recommend that further research is carried out, especially to see if surgery leads to better outcomes than simple wound cleaning and dressing. These studies should evaluate the effect of the treatment on fingertip function, nail growth and nail deformity for a minimum of three months after treatment.

Authors' conclusions: 

There is a lack of evidence from RCTs to inform all key treatment decisions for the management of fingertip entrapment injuries in children.

Given that the quality of evidence is low from one trial, we do not have conclusive evidence that prophylactic use of antibiotics after surgical repair fails to reduce risk of infection. The two children who experienced infection had more severe wounds.

Similarly, the low quality evidence from one trial has not enabled us to draw firm conclusions regarding the effect on healing time or complications (infection, skin necrosis) at four-week follow-up between a silicone net dressing and a paraffin gauze dressing when applied post-surgery or after simple wound irrigation; however, the silicone net dressing may be easier to remove in the first week.

Further RCTs are required in this area, preferably comparing surgical with conservative methods of managing fingertip entrapment injuries. Outcome assessment should include fingertip function, nail growth and nail deformity for a minimum of three months post treatment.

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Background: 

Fingertip entrapment injuries, which involve lacerations to the pulp and nail and often a fracture of the underlying bone, commonly occur in children, usually as the result of a crushing injury. Treatment is either conservative (wound cleaning and fingertip dressing) or surgical (repair of lacerations, reduction and stabilisation of fractures); however, no consensus currently exists regarding the most appropriate treatment modality.

Objectives: 

To assess the effects (benefits and harms) of surgical and conservative interventions for fingertip entrapment injuries in children. We aimed to compare: different methods of conservative treatment; surgical versus conservative treatment; different methods of surgical treatment; and different methods of management after initial conservative or surgical treatment.

Search strategy: 

We searched the Cochrane Bone, Joint and Muscle Trauma Group Specialised Register, the Cochrane Central Register of Controlled Trials (The Cochrane Library), MEDLINE, EMBASE, the World Health Organization Clinical Trials Registry Platform and reference lists of articles up to 30 April 2013. We did not apply any restrictions based on language or publication status.

Selection criteria: 

Randomised controlled trials (RCTs) and quasi-RCTs comparing interventions for treating fingertip entrapment injuries in children. The primary outcomes were fingertip function, nail growth, nail deformity and adverse events such as infection.

Data collection and analysis: 

Two authors independently screened studies for inclusion, assessed the risk of bias in each included trial and extracted data. We resolved disagreements through discussion.

Main results: 

We included two RCTs examining a total of 191 young children, 180 of whom were included in the analyses. The two trials tested different comparisons. Both trials were at high risk of bias, particularly from lack of blinding of participants and personnel, and of outcome assessment. The trials did not record fingertip function, nail growth or nail deformity. The quality of the evidence for the reported outcomes was judged to be 'low' using the GRADE approach (i.e. further research is very likely to have an important impact on our confidence in the estimate of the effect and is likely to change the estimate).

One trial compared a seven-day course of antibiotics with no antibiotics after formal surgical repair of fingertip entrapment injuries. One child in each group had an infection at day seven (1/66 antibiotic group versus 1/69 no antibiotic group; RR 1.05, 95% CI 0.07 to 16.37). Both participants with infections had a more severe injury (partial fingertip amputation).

The other trial compared two different dressings (silicone net and paraffin gauze) for use after either surgical or initial conservative management of fingertip entrapment injuries. It reported that two of 20 children in the silicone group versus one of 25 in the paraffin group had complications of wound infection (RR 2.50, 95% CI 0.24 to 25.63) and that one of 20 children in the silicone group versus two of 25 in the paraffin group had skin necrosis (RR 0.63, 95% CI 0.06 to 6.41). All complications healed with conservative treatment. The results for mean healing times and mean number of dressing changes were similar between groups but benefits of either silicone or paraffin dressings could not be excluded (silicone mean 4.1 weeks versus paraffin mean 4.0 weeks; MD 0.10 weeks, 95% CI -0.61 to 0.81); (silicone mean 4.3 dressing changes versus paraffin mean 4.2 dressing changes; MD 0.10, 95% CI -0.57 to 0.77). The trial found that a silicone dressing was less likely to adhere to the wound or cause distress for the child at the one-week dressing change.

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