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La Colaboración Cochrane
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Ayuno preoperatorio para prevenir las complicaciones perioperatorias en adultosBrady M, Kinn S, Stuart P Resumen en términos sencillosLa mayoría de las personas pueden beber líquidos claros sin correr riesgos hasta dos horas antes de la intervención quirúrgica, aunque se necesita investigar más para determinados grupos de personasEl anestésico general reduce los reflejos que impiden que los jugos gástricos regurgitados lleguen a los pulmones. Como esto puede ser peligroso, generalmente a las personas se les recomienda que no coman ni beban nada desde la medianoche previa a la cirugía. Sin embargo, la revisión de los ensayos encontró que los líquidos claros bebidos hasta unas pocas horas antes de la cirugía no aumentaron el riesgo de regurgitación durante o después de la intervención quirúrgica. Se considera que algunas personas tienen mayor probabilidad de regurgitar bajo anestésicos, incluidas las embarazadas, los ancianos, los obesos o las personas que tiene trastornos estomacales. Es necesario realizar más investigaciones para determinar si estas personas también pueden ingerir líquidos hasta unas pocas horas antes de la intervención quirúrgica sin correr riesgos. Éste es el resumen de una revisión Cochrane traducida. La Colaboración Cochrane prepara y actualiza estas revisiones sistemáticas. El texto completo de la revisión traducida se publica en La Biblioteca Cochrane Plus (ISSN 1745-9990). De La Biblioteca Cochrane Plus, número 3, 2008. Oxford, Update Software Ltd. Todos los derechos están reservados.
Fecha de la modificación significativa más reciente:
15
de
agosto
de
2003 ResumenAntecedentesEl ayuno antes de la anestesia general intenta reducir el volumen y la acidez del contenido estomacal durante la cirugía, al mismo tiempo que reduce el riesgo de regurgitación/aspiración. Las guías recientes recomiendan un cambio de actitud en la política del ayuno desde el enfoque habitual "nada por boca desde la medianoche" a políticas más flexibles que permiten un periodo de ingesta restringida de líquido hasta algunas horas antes de la intervención quirúrgica. Sin embargo, las pruebas que sustentan estas guías se esparcieron a través de múltiples revistas en una variedad de idiomas, o utilizaron una variedad de medidas de resultado y metodologías para evaluar los regímenes de ayuno que diferían en la duración, el tipo y el volumen de la ingesta permitida durante un periodo de ayuno restringido. El cambio en la práctica ha sido lento. ObjectivosRevisar sistemáticamente el efecto de los diferentes regímenes de ayuno preoperatorios (duración, tipo y volumen de ingesta permitida) sobre las complicaciones perioperatorias y el bienestar del paciente (incluyendo aspiración, regurgitación y morbilidad relacionada, sed, hambre, dolor, náusea, vómitos, ansiedad) entre las diferentes poblaciones adultas. Estrategia de búsquedaEn agosto de 2003 se realizaron búsquedas de estudios de ayuno preoperatorio en las bases de datos electrónicas, las actas de congresos y las listas de referencia de los artículos pertinentes, y se consultó a los expertos en el área. Criterios de selecciónSe incluyeron los ensayos controlados aleatorios que comparaban el efecto sobre las complicaciones postoperatorias de diferentes regímenes de ayuno preoperatorio en los adultos. Recopilación y análisis de datosDos revisores de forma independiente obtuvieron los detalles de los estudios elegibles y, cuando la información pertinente no estaba disponible en los textos, se hicieron intentos para establecer contacto con los autores. Resultados principalesSe identificaron 38 comparaciones controladas aleatorias (pertenecientes a 22 ensayos). La mayoría se basaron en participantes adultos "sanos" que no se consideraban bajo mayor riesgo de regurgitación o aspiración durante la anestesia. Pocos ensayos informaron sobre la incidencia de la aspiración/regurgitación o la morbilidad relacionada, sino que dependieron de medidas indirectas de la seguridad del paciente, es decir, el volumen gástrico y el pH intraoperatorios. No hubo pruebas de que el volumen o el pH del contenido gástrico de los participantes se diferenciara significativamente entre los grupos a los que se les permitió un breve ayuno líquido preoperatorio y los que siguieron un ayuno normal. Los líquidos evaluados incluyeron el agua, el café, el jugo de fruta, los líquidos claros y otras bebidas (p.ej. bebida isotónica, bebida carbonatada). Se encontró que los participantes que ingirieron agua en el momento preoperatorio tuvieron un volumen significativamente inferior de contenido gástrico al de los grupos que siguieron un régimen de ayuno normal. Esta diferencia fue moderada y clínicamente insignificante. No hubo indicios de que el volumen de líquido permitido durante el periodo preoperatorio (es decir, bajo o alto) diera lugar a una diferencia con los resultados de los participantes que siguieron un ayuno normal. Pocos ensayos investigaron de forma específica el régimen de ayuno preoperatorio entre las poblaciones de pacientes que se consideran bajo mayor riesgo de regurgitación/aspiración y morbilidad relacionada durante la anestesia. Conclusiones de los revisoresNo hubo pruebas que sugieran que un breve ayuno líquido dé como resultado un mayor riesgo de aspiración, regurgitación o morbilidad relacionada en comparación con la política de ayuno normal de "nada por boca desde la medianoche". Al permitirles a los pacientes beber agua preoperatoriamente se obtuvieron resultados de volúmenes gástricos notablemente inferiores. Se recomienda que se exhorte a los médicos a evaluar estas pruebas por sí mismos y, cuando sea necesario, modificar las políticas de ayuno normal que están utilizando (nada por boca desde la medianoche) para los pacientes que no se consideren "en riesgo" durante la anestesia. |