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La Colaboración Cochrane
Revisiones Cochrane |
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Agua para la limpieza de heridasFernandez R, Griffiths R Resumen en términos sencillosCuando se aplica el agua corriente tópicamente, el agua potable puede ser un limpiador eficaz como el agua o solución salina estéril.El agua se usa con frecuencia para limpiar las heridas y prevenir la infección. Puede utilizarse agua corriente, destilada, agua fría previamente hervida o solución salina (agua salada). El uso del agua corriente para la limpieza de heridas agudas en adultos no aumenta la tasa de infección, sin embargo, no se hallaron pruebas sólidas que determinen que la limpieza es mejor que la ausencia de limpieza. Los revisores concluyeron que si el agua corriente es de buena calidad, puede ser mejor que otros métodos (y más rentable). Sin embargo, se requiere más investigación. Éste es el resumen de una revisión Cochrane traducida. La Colaboración Cochrane prepara y actualiza estas revisiones sistemáticas. El texto completo de la revisión traducida se publica en La Biblioteca Cochrane Plus (ISSN 1745-9990). De La Biblioteca Cochrane Plus, número 3, 2008. Oxford, Update Software Ltd. Todos los derechos están reservados.
Fecha de la modificación significativa más reciente:
02
de
noviembre
de
2007 ResumenAntecedentesSe recomendaron diversas soluciones para la limpieza de heridas, sin embargo, se prefiere el uso de solución fisiológica ya que es una solución isotónica y no interfiere con el proceso curativo normal. En general, el agua corriente se utiliza para limpiar las heridas porque es de fácil acceso, eficiente y coste-efectivo, sin embargo, su uso es cuestionado. ObjectivosEl objetivo de esta revisión fue evaluar los efectos del agua en comparación con otras soluciones para la limpieza de heridas. Estrategia de búsquedaLos ensayos controlados aleatorios y cuasialeatorios fueron identificados mediante búsquedas electrónicas en el Registro Especializado de Ensayos Controlados del Grupo Cochrane de Heridas (Cochrane Wounds Group Specialised Register) (2007 de junio), MEDLINE (1996-2007), EMBASE (1980-2007), CINAHL (1982-2007) y el Registro Cochrane de Ensayos Controlados (Cochrane Controlled Trials Register) (Número 3; 2007). Se estableció contacto con los autores principales, representantes de compañías y expertos en el tema para identificar estudios aptos. También se hicieron búsquedas en las listas de referencias de los ensayos incluidos. Criterios de selecciónSe incluyeron ensayos controlados aleatorios y cuasialeatorios que compararon el uso del agua con otras soluciones para la limpieza de heridas. Los criterios adicionales fueron las medidas de resultado que incluyeron medidas objetivas o subjetivas de infección o cicatrización de la herida. Recopilación y análisis de datosLa selección de ensayos, la extracción de los datos y la evaluación de calidad fueron llevadas a cabo de forma independiente por dos autores y revisadas por un tercer autor. Las diferencias de opinión se resolvieron mediante discusión. Algunos resultados se agruparon mediante un modelo de efectos aleatorios. Resultados principalesSe incluyeron 11 ensayos en esta revisión. Se identificaron siete ensayos que compararon las tasas de infección y cicatrización de las heridas cuando la limpieza se realizó con agua y solución fisiológica, tres ensayos que compararon la limpieza con la ausencia de la misma y un ensayo que comparó la solución de procaína con el agua. No se encontró algún criterio estándar para evaluar la infección de la herida entre los ensayos que no permitieron agrupar los datos. Las comparaciones principales fueron agua con solución fisiológica y agua corriente con ausencia de limpieza. Con respecto a las heridas crónicas, el riesgo relativo (RR) de desarrollo de una infección cuando la limpieza se realiza con agua corriente en comparación con solución fisiológica fue de 0,16 (IC del 95%: 0,01 a 2,96). El agua corriente fue más efectiva que la solución salina en la reducción de la tasa de infección en adultos con heridas agudas (RR 0,63; IC del 95%: 0,40 a 0,99). No se observaron diferencias estadísticamente significativas cuando se comparó el uso de agua corriente con la utilización de solución salina para la limpieza de heridas agudas en niños (RR 1,07; IC del 95%: 0,43 a 2,64). No se encontraron diferencias estadísticamente significativas en las tasas de infección cuando las heridas se limpiaron con agua corriente o no se limpiaron (RR 1,06; IC del 95%: 0,07 a 16,50). Asimismo, no hubo diferencias en la tasa de infección en las heridas de episiotomía que se limpiaron con agua o solución de procaína. El uso de solución salina isotónica, agua destilada y agua hervida para limpiar fracturas abiertas no mostró diferencias estadísticamente significativas en el número de fracturas que estaban infectadas. Conclusiones de los revisoresNo existen pruebas que demuestren que el uso de agua corriente para limpiar heridas agudas en adultos aumenta o disminuye la infección. Sin embargo, no hay pruebas sólidas que demuestren que la limpieza de heridas aumenta la cicatrización o reduce la infección. A falta de agua potable, el agua hervida y fría, así como también el agua destilada pueden usarse como agentes de limpieza. |