Tai chi para prevenir las enfermedades cardiovasculares

Antecedentes

Las enfermedades cardiovasculares (EC) son un grupo de afecciones que afectan al corazón y los vasos sanguíneos y representan una carga para la salud global. Sin embargo, se considera que el riesgo de EC puede disminuir al cambiar varios comportamientos modificables que incluyen aumentar los niveles de ejercicios así como la relajación para reducir los niveles de estrés, y ambos están incluidos en el tai chi. Esta revisión evaluó la efectividad de las intervenciones de tai chi en adultos sanos y adultos con alto riesgo de EC para reducir la muerte cardiovascular, la muerte por cualquier causa, las variables de evaluación no mortales (como ataques cardíacos, accidentes cerebrovasculares y angina) y los factores de riesgo de EC.

Características de los estudios

En las bases de datos científicas se buscaron los ensayos controlados aleatorios (ensayos clínicos que asignaron al azar a los pacientes a uno de dos o más tratamientos) que consideraron los efectos del tai chi sobre los adultos con alto riesgo de desarrollar EC. No se incluyeron los pacientes que ya habían tenido una EC (p.ej. ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares). Las pruebas están actualizadas hasta diciembre de 2013.

Resultados clave

Se encontraron 13 ensayos; ninguno fue suficientemente grande o tuvo una duración suficiente para examinar los efectos del tai chi sobre la reducción de las muertes cardiovasculares o las variables de evaluación no mortales. Hubo variaciones en la duración y el estilo del tai chi y el seguimiento de las intervenciones varió de tres a 12 meses. Debido al escaso número de estudios a corto plazo y la variabilidad entre ellos, no fue posible determinar de manera concluyente si el tai chi fue beneficioso para reducir el riesgo cardiovascular en los adultos sanos y los adultos con mayor riesgo de EC, aunque en algunos estudios se observaron efectos beneficiosos sobre los factores de riesgo de EC. Ninguno de los estudios incluidos informó sobre eventos adversos. Se necesitan ensayos de alta calidad a más largo plazo para determinar la efectividad del tai chi para la prevención de las EC.

Calidad de la evidencia

Los resultados de esta revisión se deben tratar con cuidado ya que los estudios fueron pequeños, de corta duración y hubo algún riesgo de sesgo (cuando hubo riesgo de establecer conclusiones erróneas debido al favoritismo de los participantes o los investigadores).

Conclusiones de los autores: 

Actualmente no hay ensayos a largo plazo que examinen el tai chi para la prevención primaria de las EC. Debido a las pruebas limitadas disponibles actualmente no es posible establecer conclusiones sobre la efectividad del tai chi en los factores de riesgo de las EC. Hubo algunos indicios de efectos beneficiosos del tai chi sobre los factores de riesgo de las EC pero no fueron consistentes entre todos los estudios. Hubo una heterogeneidad considerable entre los estudios incluidos en esta revisión y los estudios fueron pequeños y con algún riesgo de sesgo. Los resultados de los ensayos en curso se agregarán a la base de pruebas, pero se necesitan ensayos de alta calidad adicionales a más largo plazo.

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Antecedentes: 

El estrés y un estilo de vida sedentario son los determinantes principales de las enfermedades cardiovasculares (EC). Como el tai chi implica ejercicio y puede ayudar a la reducción del estrés, puede ser eficaz en la prevención primaria de las EC.

Objetivos: 

Determinar la eficacia del tai chi para la prevención primaria de las EC.

Estrategia de búsqueda: 

Se hicieron búsquedas en las siguientes bases de datos electrónicas: Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials - CENTRAL) (Número 11, 2013); MEDLINE (Ovid) (1946 hasta noviembre, semana 3, 2013); EMBASE Classic + EMBASE (Ovid) (1947 hasta 6 de diciembre de 2013); Web of Science (Thomson Reuters) (1970 hasta 6 de diciembre de 2013); PsycINFO (Ovid) (1806 hasta diciembre, semana 1, 2013); Database of Abstracts of Reviews of Effects (DARE); Health Technology Assessment Database y Health Economics Evaluations Database (número 4, 2013). También se hicieron búsquedas en Allied and complementary Medicine Database (AMED) y en OpenGrey (inicio hasta octubre de 2012) y en varias bases de datos asiáticas. Se realizaron búsquedas en registros de ensayos y listas de referencias de revisiones para obtener estudios adicionales. No se aplicaron restricciones de idioma.

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorios de tai chi con una duración de al menos tres meses que incluyeran adultos sanos o con alto riesgo de EC. El grupo de comparación fue ninguna intervención o intervención mínima. Los resultados de interés fueron los eventos clínicos de EC y los factores de riesgo de EC. Para evitar los factores de confusión, se excluyeron los ensayos con intervenciones multifactoriales en el estilo de vida o que se centraran en la pérdida de peso.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores de forma independiente seleccionaron los ensayos para inclusión, extrajeron los datos y evaluaron el riesgo de sesgo.

Resultados principales: 

Se identificaron 13 pequeños ensayos (1520 participantes asignados al azar) y tres ensayos en curso. Todos los estudios tuvieron al menos un dominio con riesgo incierto de sesgo, y algunos estudios tuvieron alto riesgo de sesgo para la ocultación de la asignación (un estudio) y el informe selectivo (dos estudios). La duración y estilo del tai chi difirieron entre los ensayos. Siete estudios reclutaron a 903 participantes sanos, los otros estudios reclutaron pacientes con hipertensión leve o hipertensión, pacientes de edad avanzada con alto riesgo de caída y pacientes con hipertensión con síndrome de deficiencia del yin renal y hepático.

Ningún estudio informó sobre la mortalidad cardiovascular, la mortalidad por cualquier causa ni los eventos no mortales, ya que la mayoría de los estudios fueron a corto plazo (todos los estudios tuvieron un seguimiento de un año o menos). También hubo heterogeneidad considerable entre los estudios, lo que significó que no fue posible combinar estadísticamente los estudios para el riesgo cardiovascular (la estadística I2 para la presión arterial sistólica [PAS] fue 96%, para la presión arterial diastólica [PAD] 96%, para el colesterol total 96%, colesterol de lipoproteínas de baja densidad [cLDL] 95%, colesterol de lipoproteínas de alta densidad [cHDL] 98%, triglicéridos 75%). Nueve ensayos midieron la presión arterial, seis ensayos individuales encontraron reducciones de la PAS (las reducciones variaron de -22,0 mmHg [intervalo de confianza (IC) del 95%: -26,3 a -17,7] a -11,5 mmHg [IC del 95%: -21,5 a -1,46]), dos ensayos no encontraron pruebas claras de una diferencia (sin embargo, los IC fueron amplios y no se puede descartar un aumento o disminución en la PAS), y un ensayo encontró un aumento de la PAS con el tai chi (aumento 5,2 mmHg; IC del 95%: 3,73 a 6,67). Se observó un patrón similar para la PAD: tres ensayos encontraron una reducción de la PAD (las reducciones variaron desde -12,2 mmHg [IC del 95%: -15,8 a -8,7] a -4,43 mmHg [IC del 95%: -7,14 a -1,72]) y tres ensayos no encontraron pruebas claras de una diferencia; sin embargo, nuevamente los IC fueron amplios. Tres ensayos informaron los niveles de lípidos y dos encontraron reducciones en el colesterol total, el cLDL y los triglicéridos (las reducciones en el colesterol total variaron de -1,30 mmol/l [IC del 95%: -1,57 a -1,03] a -0,50 mmol/l [IC del 95%: -0,74 a -0,26]: las reducciones en el cLDL variaron de -0,76 mmol/l [IC del 95%: -0,93 a -0,59] a -0,59 mmol/l [IC del 95%: -0,80 a -0,38]: las reducciones en los triglicéridos variaron de -0,46 mmol/l [IC del 95%: -0,62 a -0,30] a -0,37 mmol/l [IC del 95%: -0,67 a -0.07]) y hubo un aumento en el cHDL con la intervención (los aumentos en el cHDL variaron de 0,61 mmol/l [IC del 95%: 0,51 a 0,71] a 0,16 mmol/l [IC del 95%: 0,02 a 0,30]), mientras el tercer estudio no encontró pruebas claras de una diferencia entre grupos en los niveles de los lípidos. En un ensayo se midió la calidad de vida: el tai chi mejoró la calidad de vida a los tres meses. Ninguno de los ensayos incluidos informó sobre los eventos adversos, los costos o la aparición de diabetes tipo 2.

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