Trasplante de membranas amnióticas para el tratamiento de las quemaduras oculares

Las quemaduras oculares superficiales varían en la gravedad; desde leves que se remiten espontáneamente hasta lesiones devastadoras que se caracterizan por el fracaso de la regeneración de la superficie ocular, lo que provoca ceguera y desfiguración. El uso histórico del trasplante de membranas amnióticas (TMA) para tratar las quemaduras oculares durante la fase aguda reapareció en años recientes, aunque ensayos controlados aleatorios (ECA) no probaron los efectos precisos en el proceso de cicatrización. Un ECA que se realizó en la India incluyó un subconjunto de pacientes que cumplieron con los criterios para el análisis en esta revisión. Los participantes fueron 68 hombres y mujeres de todas las edades con quemaduras químicas o térmicas de la superficie ocular, que se asignaron al azar al tratamiento farmacológico convencional solo o al tratamiento farmacológico y el TMA en los siete primeros días después de la lesión. El tratamiento farmacológico convencional incluyó esteroides tópicos, antibióticos, ascorbato de sodio, citrato de sodio, lágrimas artificiales y gotas ciclopléjicas, y vitamina C oral. Las gotas o la acetazolamida oral para disminuir la presión se prescribieron en caso necesario. Los datos a partir del ECA se analizaron para comparar las tasas de cierre de la herida corneal al día 21 después de la lesión y los resultados visuales al final del seguimiento. Las quemaduras se clasificaron como moderadas o graves. En la categoría moderada, el grupo con TMA tuvo una proporción mayor de ojos con cierre epitelial completo al día 21 (no estadísticamente significativo) y una agudeza visual significativamente mejor al seguimiento final. Hubo un alto riesgo de sesgo que fue el resultado de las características desiguales de los ojos del grupo de control y de tratamiento en la presentación, y de no ocultar a los profesionales y a los evaluadores de resultado que participaron en el estudio. Esto redujo la confianza en los hallazgos del estudio.

Conclusiones de los autores: 

Faltan pruebas definitivas a favor del tratamiento con TMA de las quemaduras oculares agudas superficiales. La heterogeneidad de la presentación de la enfermedad, las variaciones en el tratamiento, los criterios que no fueron definidos para el éxito y fracaso del tratamiento y las medidas de resultado que no fueron uniformes son algunos de los factores que complican la búsqueda de pruebas claras con respecto a este tratamiento.

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Antecedentes: 

Los productos químicos (álcalis y ácidos) o el calor directo pueden causar quemaduras oculares superficiales. El trasplante de membranas amnióticas (TMA) que se realiza en la fase aguda (día 0 a 7) de una quemadura ocular superficial alivia el dolor, acelera y reduce la cicatrización y la formación de vasos sanguíneos. La cirugía incluye la aplicación de un parche de membrana amniótica (MA) sobre toda la superficie ocular hasta los márgenes del párpado.

Objetivos: 

Evaluar los efectos del TMA en los ojos de los pacientes que sufrieron quemaduras oculares agudas superficiales.

Estrategia de búsqueda: 

Se realizaron búsquedas en CENTRAL (que contiene el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Trastornos de los Ojos y la Visión - Cochrane Eyes and Vision Group Trials Register-) (The Cochrane Library 2012, número 6), MEDLINE (enero 1946 hasta junio 2012), EMBASE (enero 1980 hasta junio 2012), Latin American and Caribbean Literature on Health Sciences (LILACS) (enero 1982 hasta julio 2012), el metaRegister of Controlled Trials (mRCT) (www.controlled-trials.com), ClinicalTrials.gov (www.clinicaltrials.gov) y en la WHO International Clinical Trials Registry Platform (ICTRP) (www.who.int/ictrp/search/en). No se realizó ninguna restricción de fecha o idioma en las búsquedas electrónicas de ensayos. La última búsqueda electrónica en las bases de datos fue el 11 de junio de 2012.

Criterios de selección: 

Se incluyeron ensayos aleatorios del tratamiento farmacológico y el TMA que se realizó en los siete primeros días después de una quemadura ocular superficial en comparación con el tratamiento farmacológico solo.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores evaluaron de forma independiente el riesgo de sesgo de los estudios incluidos y extrajeron los datos relevantes. Se estableció contacto con los investigadores de los ensayos para solicitarles información que faltaba. Se resumieron los datos mediante los cocientes de riesgos (CR) y las diferencias de medias (DM) según fue apropiado.

Resultados principales: 

Se incluyó un ECA con 100 participantes que presentaron quemaduras oculares y que se asignaron al azar al tratamiento con TMA y al tratamiento farmacológico o al tratamiento farmacológico solo. Un subconjunto de pacientes (n = 68) que se trataron dentro de los siete primeros días de la lesión cumplió con los criterios de inclusión y se incluyó en el análisis. Los 32 ojos restantes se excluyeron. El subconjunto incluyó 36 quemaduras oculares moderadas (Dua classification II-III) y 32 graves (Dua classification IV-VI) a partir de lesiones provocadas por álcalis, ácidos y por el calor directo. En la categoría moderada, 13/20 ojos del grupo de control y 14/16 ojos de tratamiento tuvieron epitelialización completa en 21 días. El CR del fracaso de epitelialización al día 21 fue de 0,18 en el grupo de tratamiento (intervalo de confianza (IC) del 95%: 0,02 a 1,31; P = 0,09). La agudeza visual LogMAR media final fue de 0,06 (desviación estándar [DE] 0,10) en el grupo de tratamiento y 0,38 (DE 0,52) en el grupo de control, lo que representa una DM de -0,32 (IC del 95%: -0,05 a -0,59). En la categoría grave, 1/17 ojos del grupo de tratamiento y 1/15 ojos del de control se epitelializaron al día 21. El CR del fracaso de epitelialización en el grupo de tratamiento fue de 1,01 (IC del 95%: 0,84 a 1,21; P = 0,93). La agudeza visual final fue de 1,77 (DE 1,31) en los ojos tratados y 1,64 (DE 1,48) en el grupo de control (DM 0,13; IC del 95%: -0,88 a 1,14). Los riesgos de sesgo de detección y de realización fueron altos porque los profesionales del tratamiento y los evaluadores de resultado no pudieron ocultarse al tratamiento. Hubo también un alto riesgo de sesgo en los resultados visuales de la categoría moderada, ya que la agudeza visual media fue significativamente peor en la presentación en los ojos de control. Esto redujo la confianza en los hallazgos del estudio.

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