Reemplazo del catéter venoso periférico cuando se indica clínicamente versus reemplazo sistemático

Reemplazo del catéter venoso periférico cuando se indica clínicamente versus reemplazo sistemático

La mayoría de los pacientes hospitalizados recibe líquidos o fármacos a través de un catéter intravenoso en algún momento durante su estancia hospitalaria. Un catéter intravenoso es una sonda corta y hueca colocada en la vena para permitir la administración de fármacos, líquidos o nutrientes directamente en la sangre (también llamado goteo). Estos catéteres son reemplazados sistemáticamente cada tres o cuatro días para tratar de prevenir la infección de la vena o de la sangre. Sin embargo, las pruebas que apoyan esta práctica son muy débiles. Es más, el procedimiento puede provocar un malestar considerable a los pacientes y es muy costoso. Esta revisión incluyó todos los ensayos controlados aleatorios que compararon los cambios sistemáticos del catéter con el cambio del catéter sólo en caso de haber signos de inflamación o infección. Estos ensayos no proporcionaron pruebas de beneficio para apoyar la práctica actual de cambiar los catéteres cada tres o cuatro días.

Conclusiones de los autores: 

La revisión no encontró pruebas definitivas de beneficio del cambio de los catéteres cada 72 ó 96 horas. Por lo tanto, las organizaciones de asistencia sanitaria pueden considerar la posibilidad de cambiar a una política en la cual los catéteres se cambien sólo si está clínicamente indicado. Este hecho daría lugar a ahorros significativos de costos y también sería bien recibido por los pacientes, a quienes se les ahorraría el dolor innecesario de la reinserción sistemática sin una indicación clínica.

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Antecedentes: 

Las guías de los Centers for Disease Control recomiendan el reemplazo de los catéteres intravenosos periféricos cada 72 a 96 horas. Se considera que el reemplazo sistemático reduce el riesgo de flebitis y bacteriemia. La inserción del catéter es una experiencia desagradable para los pacientes y el reemplazo puede ser innecesario si el catéter todavía es funcional y no hay signos de inflamación. Los costes asociados con el reemplazo sistemático pueden ser considerables.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de retirar los catéteres periféricos intravenosos cuando está clínicamente indicado en comparación con reemplazar el catéter sistemáticamente.

Estrategia de búsqueda: 

El Grupo Cochrane de Enfermedades Vasculares Periféricas (Cochrane Peripheral Vascular Diseases Group) realizó búsquedas en su Registro Especializado de Ensayos Controlados (última búsqueda en octubre de 2009) y en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials, CENTRAL) (última búsqueda, número 4, 2009). También se hicieron búsquedas en MEDLINE (última búsqueda octubre 2009).

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorios que comparan la extracción sistemática de los catéteres periféricos intravenosos con la extracción solamente cuando está clínicamente indicado en pacientes hospitalizados o que viven en la comunidad y reciben infusiones continuas o intermitentes.

Obtención y análisis de los datos: 

Tres autores de la revisión evaluaron de forma independiente la calidad de los ensayos y extrajeron los datos.

Resultados principales: 

En cinco ensayos (3 408 participantes) hubo una reducción del 44% de la presunta bacteriemia relacionada con el catéter en el grupo clínicamente indicado (0,2% versus 0,4%) pero este hallazgo no fue estadísticamente significativo (odds ratio [OR] 0,57, intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,17 a 1,94; P = 0,37). La flebitis se evaluó en seis ensayos (3 455 pacientes); hubo un aumento no significativo de la flebitis en el grupo clínicamente indicado (9% versus 7,2%); OR 1,24 (IC del 95%: 0,97 a 1,60; P = 0,09). También se midió la flebitis por 1 000 días de uso del dispositivo, para lo cual se utilizaron los datos de cinco ensayos (8 779 días de uso del dispositivo). No se encontraron diferencias estadísticas en la incidencia de flebitis por 1 000 días de uso del dispositivo (1,6 casos indicados clínicamente por 1 000 días de uso del catéter versus 1,5 casos por 1 000 días de uso del catéter en el grupo de reemplazo sistemático). El OR combinado fue de 1,04 (IC del 95%: 0,81 a 1,32; P = 0,77). El coste se midió en dos ensayos (961 pacientes). Los costes de la canulación se redujeron significativamente en el grupo clínicamente indicado (diferencia de medias [MD] -6,21, IC del 95%: -9,32 a -3,11; P = Conclusiones de los autores

La revisión no encontró pruebas definitivas de beneficio del cambio de los catéteres cada 72 ó 96 horas. Por lo tanto, las organizaciones de asistencia sanitaria pueden considerar la posibilidad de cambiar a una política en la cual los catéteres se cambien sólo si está clínicamente indicado. Este hecho daría lugar a ahorros significativos de costos y también sería bien recibido por los pacientes, a quienes se les ahorraría el dolor innecesario de la reinserción sistemática sin una indicación clínica.

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