Diferentes corticosteroides y regímenes para acelerar la maduración pulmonar fetal en mujeres con riesgo de parto prematuro

Los neonatos nacidos prematuramente están en riesgo de muerte, problemas pulmonares (síndrome de dificultad respiratoria) y hemorragia del cerebro (hemorragia intraventricular). Los corticosteroides se le administran a la madre para ayudar a evitar estos problemas y hay pruebas de alta calidad de que son efectivos para prevenir muchos de estos problemas. Estos fármacos surten efecto porque maduran los pulmones del recién nacido antes del nacimiento. Hay diferentes tipos de corticosteroides y se pueden administrar de diferentes maneras y en diferentes dosis. Ya que no está claro ni hay acuerdo sobre el mejor tipo o dosis, los hospitales pueden diferir en la administración de este fármaco.

La mayoría de los ensayos han comparado los dos corticosteroides más frecuentemente usados antes del nacimiento prematuro, la dexametasona y la betametasona. En esta revisión de 10 ensayos, nueve compararon dexametasona con betametasona; y un ensayo comparó dos tipos diferentes de administración de la dexametasona. Se encontró que la dexametasona y la betametasona mostraron resultados similares, aunque hubo menos hemorragia cerebral (pero quizás más frecuencia de ingresos a la unidad de cuidados intensivos neonatales) con la dexametasona comparada con la betametasona. Sobre la base de un ensayo, administrar la dexametasona por inyección (intramuscularmente) puede ser mejor que administrar el fármaco a la madre por vía oral. Se necesitan más estudios para establecer cuál es el mejor fármaco y cuál es la mejor manera de administrarlo, y se necesita seguir a los recién nacidos de estos ensayos durante un período largo para monitorizar cualquier efecto sobre el desarrollo durante la infancia y la vida adulta.

Conclusiones de los autores: 

La dexametasona puede tener algunos beneficios comparada con la betametasona, como menos hemorragia intraventricular, aunque quizás una tasa mayor de ingresos a la UCIN (encontrado en sólo un ensayo). Aparte de una sugerencia de otro ensayo pequeño de que la vía intramuscular puede tener ventajas sobre una vía oral con la dexametasona, se pudieron plantear otras pocas conclusiones sobre los regímenes óptimos con corticosteroides prenatales. Se necesita con más urgencia ensayos de los corticosteroides frecuentemente usados, seguido de ensayos de dosificaciones y otras variaciones de los regímenes.

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Antecedentes: 

A pesar del uso prenatal generalizado de los corticosteroides para prevenir el síndrome de dificultad respiratoria en los neonatos prematuros, actualmente no hay consenso sobre el tipo de corticosteroide a usar; ni sobre la dosis, la frecuencia o el momento de uso o la vía de administración.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de diferentes regímenes de corticosteroides en las mujeres en riesgo de parto prematuro.

Estrategia de búsqueda: 

Se hicieron búsquedas en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Embarazo y Parto (Cochrane Pregnancy and Childbirth Group) (enero 2008).

Criterios de selección: 

Los ensayos controlados aleatorios y cuasialeatorios de regímenes prenatales de corticoides en mujeres en riesgo de parto prematuro.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores evaluaron la calidad de los ensayos y extrajeron los datos de forma independiente.

Resultados principales

Se incluyeron diez ensayos (1089 mujeres y 1161 neonatos). La dexametasona disminuyó la incidencia de hemorragia intraventricular comparada con la betametasona (cociente de riesgos [CR] 0,44; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,21 a 0,92; cuatro ensayos, 549 neonatos). No se observaron diferencias estadísticamente significativas de otras medidas de resultado primarias, incluido el síndrome de dificultad respiratoria, la displasia broncopulmonar, la hemorragia intraventricular grave, la leucomalacia periventricular, la muerte perinatal o el peso medio al nacer. Los resultados de los parámetros biofísicos fueron inconsistentes, pero principalmente no se observaron diferencias importantes de estas medidas de resultado secundarias o de cualquier otra, excepto el ingreso en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN). En un ensayo de 105 neonatos, se ingresaron en la UCIN significativamente más neonatos en el grupo con dexametasona comparados con el grupo con betametasona (RR 3,83; IC del 95%: 1,24 a 11,87).

La dexametasona oral comparada con la dexametasona intramuscular aumentó la incidencia de sepsis neonatal (RR 8,48; IC del 95%: 1,11 a 64,93) en un ensayo de 183 neonatos. No se hallaron diferencias estadísticamente significativas de otras medidas de resultado informadas.

En un ensayo pequeño de 69 neonatos que comparó el acetato y el fosfato de betametasona con el fosfato de betametasona no se observaron diferencias en ninguno de los resultados informados.

Conclusiones de los autores

La dexametasona puede tener algunos beneficios comparada con la betametasona, como menos hemorragia intraventricular, aunque quizás una tasa mayor de ingresos a la UCIN (encontrado en sólo un ensayo). Aparte de una sugerencia de otro ensayo pequeño de que la vía intramuscular puede tener ventajas sobre una vía oral con la dexametasona, se pudieron plantear otras pocas conclusiones sobre los regímenes óptimos con corticosteroides prenatales. Se necesita con más urgencia ensayos de los corticosteroides frecuentemente usados, seguido de ensayos de dosificaciones y otras variaciones de los regímenes.

Esta revisión debería citarse como:Brownfoot Fiona C, Crowther Caroline A, Middleton PhilippaLa Biblioteca Cochrane PlusThe Cochrane Library
Resultados principales: 

Se incluyeron diez ensayos (1089 mujeres y 1161 neonatos). La dexametasona disminuyó la incidencia de hemorragia intraventricular comparada con la betametasona (cociente de riesgos [CR] 0,44; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,21 a 0,92; cuatro ensayos, 549 neonatos). No se observaron diferencias estadísticamente significativas de otras medidas de resultado primarias, incluido el síndrome de dificultad respiratoria, la displasia broncopulmonar, la hemorragia intraventricular grave, la leucomalacia periventricular, la muerte perinatal o el peso medio al nacer. Los resultados de los parámetros biofísicos fueron inconsistentes, pero principalmente no se observaron diferencias importantes de estas medidas de resultado secundarias o de cualquier otra, excepto el ingreso en la unidad de cuidados intensivos neonatales (UCIN). En un ensayo de 105 neonatos, se ingresaron en la UCIN significativamente más neonatos en el grupo con dexametasona comparados con el grupo con betametasona (RR 3,83; IC del 95%: 1,24 a 11,87).

La dexametasona oral comparada con la dexametasona intramuscular aumentó la incidencia de sepsis neonatal (RR 8,48; IC del 95%: 1,11 a 64,93) en un ensayo de 183 neonatos. No se hallaron diferencias estadísticamente significativas de otras medidas de resultado informadas.

En un ensayo pequeño de 69 neonatos que comparó el acetato y el fosfato de betametasona con el fosfato de betametasona no se observaron diferencias en ninguno de los resultados informados.

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