(Quimio)embolización transarterial para el carcinoma hepatocelular no resecable

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El carcinoma hepatocelular (CHC) se considera el quinto tipo de cáncer más frecuente a nivel mundial y la tercera causa de muerte por cáncer. Se probaron varias intervenciones para prolongar la supervivencia y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Durante los últimos 20 años, la embolización transarterial (ETA) y la quimioembolización transarterial (QETA) han atraído una atención considerable y se han establecido como los tratamientos locorregionales estándar para el CHC no resecable. La revisión incluyó nueve ensayos con 645 participantes. Seis ensayos evaluaron la QETA versus control y tres ensayos evaluaron la ETA versus control. Todos los ensayos presentaron riesgos de errores sistemáticos (“sesgo”). En oposición a la práctica actual en muchos hospitales, no fue posible demostrar algún efecto beneficioso de la QETA o de la ETA sobre la supervivencia o el crecimiento tumoral en los pacientes con cáncer hepático primario no apropiado para la resección quirúrgica. Además, se calculó que son necesarios ensayos clínicos que incluyan un adicional de 383 participantes antes de que estén disponibles pruebas más sólidas. Es importante destacar que la QETA o la ETA se asocian con una amplia gama de eventos adversos, algunos potencialmente graves. En consecuencia, se recomienda no usar la QETA o la ETA como tratamientos estándar para el cáncer hepático hasta que se obtengan pruebas más sólidas de los ensayos clínicos aleatorios.

Conclusiones de los autores: 

No existen pruebas actuales para apoyar o refutar la QETA o la ETA en pacientes con CHC no resecable. Se necesitan más ensayos con poder estadístico adecuado y protegidos contra el sesgo.

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Antecedentes: 

El carcinoma hepatocelular (CHC) causa más de 600.000 muertes por año. La embolización transarterial (ETA) y la quimioembolización transarterial (QETA) se convirtieron en los tratamientos locorregionales estándar para el CHC no resecable.

Objetivos: 

Evaluar los efectos beneficiosos y perjudiciales de la QETA o de la ETA.

Estrategia de búsqueda: 

Se hicieron búsquedas en el Registro de Ensayos Controlados del Grupo Cochrane Hepatobiliar (Cochrane Hepato-Biliary Group) , en el registro de la Red Cochrane de Cáncer (Cochrane Cancer Network) , en el Registro Cochrane Central de Ensayos Controlados (Cochrane Central Register of Controlled Trials) (CENTRAL) en The Cochrane Library, MEDLINE, EMBASE, Science Citation Index Expanded y en The Latin American Caribbean Health Sciences Literature (LILACS) desde las fechas de inicio hasta septiembre 2010.

Criterios de selección: 

Se incluyeron todos los ensayos aleatorios que compararon la QETA o la ETA versus placebo, tratamiento simulado o ninguna intervención. Se permitieron las cointervenciones cuando fueron comparables entre los grupos de intervención. Se excluyeron los ensayos con asignación al azar inadecuada.

Obtención y análisis de los datos: 

Para la mortalidad por todas las causas, se calculó el cociente de riesgos instantáneos (CRI) con error estándar como la estimación puntual y se agruparon para el metanálisis con el método de la varianza inversa. Los análisis de los subgrupos se realizaron considerando el régimen de la intervención, el truncamiento de los ensayos o las cointervenciones. Los resultados se validaron con los análisis secuenciales de los ensayos. Se utilizó un modelo de efectos aleatorios en todos los metanálisis en previsión de heterogeneidad estadística entre los ensayos.

Resultados principales: 

Se incluyeron nueve ensayos con 645 participantes. Seis ensayos evaluaron la QETA versus control y tres ensayos evaluaron la ETA versus control. Siete ensayos presentaron bajo riesgo de sesgo de selección sobre la base de la generación adecuada de la secuencia de asignación y la ocultación, pero todos estos ensayos tuvieron otros riesgos de sesgo. Tres ensayos fueron interrumpidos precozmente debido a las inspecciones provisionales y uno por la incorporación lenta de los pacientes. Para la mortalidad por todas las causas, la heterogeneidad estadística entre los ensayos fue de baja a moderada (I2= 30%). El metanálisis de los ensayos con bajo riesgo de sesgo de selección mostró que la QETA o la ETA versus control no aumentan la supervivencia de manera significativa (CRI 0,88; IC del 95%: 0,71 a 1,10). En dos ensayos con bajo riesgo de sesgo de selección, sin interrupción temprana ni cointervención, no se establecieron efectos significativos de la QETA o de la ETA en la supervivencia general (CRI 1,22; intervalo de confianza del 95%: 0,82 a 1,83; P = 0,33). El análisis secuencial de los ensayos confirmó la ausencia de pruebas sobre algún efecto beneficioso de la QETA o de la ETA en la supervivencia, lo que indicó la necesidad de asignación al azar futura de hasta 383 participantes adicionales. Las diferencias apreciables en los criterios para evaluar la respuesta tumoral no permitieron análisis cuantitativos. Un ensayo investigó la calidad de vida, pero no detectó ninguna diferencia significativa entre los grupos de intervención. Se informaron varios eventos adversos como el síndrome de posembolización y complicaciones graves.

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