Fotocoagulación con láser para la degeneración macular neovascular senil

Fotocoagulación con láser para tratar la degeneración macular neovascular senil

La fotocoagulación con láser fue el primer tratamiento introducido para intentar detener la evolución de la degeneración macular neovascular senil (DMS), en la cual los vasos de reciente formación o la neovascularización coroidea (NVC) crecen bajo la mácula, lo que provoca la aparición de un escotoma o mancha ciega en el campo visual central. Una desventaja es que causa una mancha oscura en el campo visual. Es motivo de inquietud cuando la lesión está en el centro de la mácula. Se incluyeron 15 ensayos con un total de 2 064 participantes. En los ensayos, se utilizaron tres tipos de fotocoagulación: fotocoagulación directa de toda la NVC, fotocoagulación perifoveal y fotocoagulación en cuadrículas. Los grupos control en los ensayos incluyeron observación solamente, cirugía submacular y diferentes tipos de láser. Esta revisión encontró que el uso de la fotocoagulación es efectivo para las personas con lesiones que están fuera del centro de la mácula. Sin embargo, estos tipos de lesiones son menos frecuentes en la DMS. La pérdida grave de la visión se puede prevenir en alrededor de una de cada personas.

Conclusiones de los autores: 

A medio y a largo plazo la fotocoagulación con láser para la NVC enlentece la evolución de la pérdida de la visión en personas con DMS neovascular. No obstante, la misma se asocia con un aumento en el riesgo de pérdida de la visión inmediatamente después del tratamiento y este período puede ser de mayor duración en las personas con DMS subfoveal. Con el advenimiento de los tratamientos farmacológicos modernos y debido a la inquietud por la repercusión del escotoma iatrogénico en la NVC subfoveal, la fotocoagulación con láser no se recomienda para la NVC subfoveal. Ningún estudio ha comparado la fotocoagulación para la NVC no subfoveal con los agentes farmacológicos modernos utilizados para la DMS.

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Antecedentes: 

La fotocoagulación con láser fue el primer tratamiento introducido para intentar detener la evolución de la degeneración macular neovascular senil (DMS), en la cual los vasos de reciente formación o la neovascularización coroidea (NVC) crecen bajo la mácula, lo que provoca la aparición de un escotoma o mancha ciega en el campo visual central.

Objetivos: 

El objetivo de esta revisión fue analizar los efectos de la fotocoagulación con láser para la DMS.

Estrategia de búsqueda: 

Se hicieron búsquedas en CENTRAL, MEDLINE, EMBASE, LILACS, NRR y ZETOC en marzo 2007.

Criterios de selección: 

Se incluyeron ensayos aleatorios de fotocoagulación con láser en personas con NVC por DMS.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores extrajeron los datos de forma independiente. Se realizó la estimación del cociente de riesgos (CR) de la pérdida visual grave (pérdida de seis o más líneas de agudeza visual) a los tres meses y a los dos años del tratamiento.

Resultados principales

Se incluyeron 15 ensayos en la revisión (2 064 participantes). En los ensayos, se utilizaron tres tipos de fotocoagulación: fotocoagulación directa de toda la NVC (11 ensayos), fotocoagulación perifoveal (un ensayo) y fotocoagulación en cuadrícula (tres ensayos). En 12 ensayos el grupo control sólo recibió observación. Un ensayo comparó la fotocoagulación con la cirugía submacular y dos ensayos compararon diferentes láser. En cinco de los ocho ensayos de fotocoagulación directa de la NVC versus observación fue posible extraer datos sobre la evolución de la pérdida de la visión. En todos los estudios el efecto del tratamiento a los tres meses de seguimiento se dirigió hacia el daño (CR 1,41; intervalos de confianza [IC] del 95%: 1,08 a 1,82). Después de dos años el efecto del tratamiento se dirigió hacia el beneficio (CR 0,67; IC del 95%: 0,53 a 0,83). Estos estudios fueron clínicamente heterogéneos y los participantes presentaron lesiones de NVC en diferentes ubicaciones y diferentes agudezas visuales al inicio. A los tres meses hubo pruebas escasas de heterogeneidad estadística, pero la misma fue significativa a los dos años. Sin embargo, todos los efectos del tratamiento en los ensayos individuales se dirigieron hacia el beneficio. Un estudio que comparó la fotocoagulación perifoveal con la observación de la NVC subfoveal encontró beneficios que sólo fueron estadísticamente significativos a los dos años (CR 0,36; IC del 95%: 0,18 a 0,72). Otras comparaciones no demostraron diferencias.

Conclusiones de los autores

A medio y a largo plazo la fotocoagulación con láser para la NVC enlentece la evolución de la pérdida de la visión en personas con DMS neovascular. No obstante, la misma se asocia con un aumento en el riesgo de pérdida de la visión inmediatamente después del tratamiento y este período puede ser de mayor duración en las personas con DMS subfoveal. Con el advenimiento de los tratamientos farmacológicos modernos y debido a la inquietud por la repercusión del escotoma iatrogénico en la NVC subfoveal, la fotocoagulación con láser no se recomienda para la NVC subfoveal. Ningún estudio ha comparado la fotocoagulación para la NVC no subfoveal con los agentes farmacológicos modernos utilizados para la DMS.

Esta revisión debería citarse como:Virgili G, Bini ALa Biblioteca Cochrane PlusThe Cochrane Library
Resultados principales: 

Se incluyeron 15 ensayos en la revisión (2 064 participantes). En los ensayos, se utilizaron tres tipos de fotocoagulación: fotocoagulación directa de toda la NVC (11 ensayos), fotocoagulación perifoveal (un ensayo) y fotocoagulación en cuadrícula (tres ensayos). En 12 ensayos el grupo control sólo recibió observación. Un ensayo comparó la fotocoagulación con la cirugía submacular y dos ensayos compararon diferentes láser. En cinco de los ocho ensayos de fotocoagulación directa de la NVC versus observación fue posible extraer datos sobre la evolución de la pérdida de la visión. En todos los estudios el efecto del tratamiento a los tres meses de seguimiento se dirigió hacia el daño (CR 1,41; intervalos de confianza [IC] del 95%: 1,08 a 1,82). Después de dos años el efecto del tratamiento se dirigió hacia el beneficio (CR 0,67; IC del 95%: 0,53 a 0,83). Estos estudios fueron clínicamente heterogéneos y los participantes presentaron lesiones de NVC en diferentes ubicaciones y diferentes agudezas visuales al inicio. A los tres meses hubo pruebas escasas de heterogeneidad estadística, pero la misma fue significativa a los dos años. Sin embargo, todos los efectos del tratamiento en los ensayos individuales se dirigieron hacia el beneficio. Un estudio que comparó la fotocoagulación perifoveal con la observación de la NVC subfoveal encontró beneficios que sólo fueron estadísticamente significativos a los dos años (CR 0,36; IC del 95%: 0,18 a 0,72). Otras comparaciones no demostraron diferencias.

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