Betamiméticos para la inhibición del trabajo de parto prematuro

El trabajo de parto prematuro es cuando las pacientes comienzan el trabajo de parto antes de las 37 semanas de gestación. Los neonatos nacidos antes del término (nacimiento prematuro) tienen resultados más deficientes en comparación con los neonatos nacidos a término. Cuanto más temprano se produzca el nacimiento, más deficiente es el resultado. La mayoría de los partos prematuros ocurre en los países de bajos ingresos, donde se dispone de menos ayuda médica. El parto prematuro es una causa principal de mortalidad infantil y enfermedad grave en todo el mundo. El parto prematuro puede provocar síndrome de dificultad respiratoria y enfermedad pulmonar crónica, hemorragia en los espacios con líquido (ventrículos) dentro del cerebro (hemorragia intraventricular), infección generalizada o infección de la sangre (sepsis), parálisis cerebral y otras discapacidades del neurodesarrollo. Incluso retrasos cortos en el parto prematuro pueden permitir que las pacientes reciban atención especializada y se les administren fármacos "corticosteroides" antes del parto para mejorar la función pulmonar de los neonatos.

En ensayos controlados aleatorios se evaluaron los efectos beneficiosos de administrar betamiméticos (fármacos que inhiben las contracciones del útero) a las pacientes con trabajo de parto prematuro contra cualquier efecto adverso. Los betamiméticos se administraron por cualquier vía o a cualquier dosis y se compararon con placebo, ningún tratamiento u otros betamiméticos. Veinte ensayos que probaron el efecto de los betamiméticos para inhibir el trabajo de parto prematuro contribuyeron con datos. Los ensayos se publicaron durante un período de 44 años entre 1966 y 2010 y se realizaron en la atención terciaria o en hospitales universitarios en países de ingresos altos.

En los 12 ensayos que compararon un betamimético con placebo o ningún tratamiento participaron 1367 pacientes en trabajo de parto prematuro. Los betamiméticos redujeron el número de pacientes que tuvieron un parto en el transcurso de 48 horas y hubo una disminución en el número de partos en el transcurso de siete días.

El retraso en el momento del parto no se tradujo en cualquier mejoría en los resultados neonatales, pero la mayoría de las pacientes de los ensayos tenía 32 semanas o más de gestación. Los betamiméticos no mostraron reducir las muertes perinatales o el síndrome de dificultad respiratoria.

Los efectos secundarios en las pacientes fueron considerables. Estos efectos provocaron la interrupción del tratamiento y síntomas como palpitaciones, dolor torácico, cefalea, dificultad respiratoria, náuseas o vómitos.

A partir de los ensayos incluidos no hubo pruebas suficientes para indicar que un agente betamimético fue superior a otro.

Conclusiones de los autores: 

Los betamiméticos ayudan a retrasar el parto, lo que puede proporcionar un tiempo que permita remitir a las pacientes a la atención terciaria o completar un ciclo de corticosteroides prenatales. Sin embargo, se deben considerar los efectos adversos múltiples. Los datos son demasiado escasos para apoyar la administración de cualquier betamimético en particular.

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Antecedentes: 

El parto prematuro es una de las causas principales de mortalidad y morbilidad perinatal en todo el mundo. Los agentes tocolíticos son fármacos utilizados para inhibir las contracciones uterinas. Los betamiméticos son agentes tocolíticos utilizados ampliamente, especialmente en los países de escasos recursos.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de la administración de betamiméticos a las pacientes con trabajo de parto prematuro.

Estrategia de búsqueda: 

Se hicieron búsquedas en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Embarazo y Parto (Cochrane Pregnancy and Childbirth Group) (31 de diciembre de 2013) y en listas de referencias de los estudios recuperados.

Criterios de selección: 

Ensayos controlados aleatorios de betamiméticos, administrados por cualquier vía o a cualquier dosis, para el tratamiento de las pacientes en trabajo de parto prematuro y que compararon los betamiméticos con otros betamiméticos, placebo o ningún tratamiento.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores de forma independiente evaluaron el riesgo de sesgo y extrajeron los datos.

Resultados principales: 

Veintiocho ensayos se consideraron elegibles para inclusión en la revisión, pero ocho no informaron datos de resultados relevantes para la revisión. Los resultados se basan en los 20 ensayos que aportaron datos.

Doce ensayos con 1367 pacientes compararon betamiméticos con placebo. Los betamiméticos redujeron el número de pacientes en trabajo de parto prematuro que tuvieron un parto en el transcurso de 48 horas (cociente de riesgos [CR] promedio 0,68; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,53 a 0,88; diez ensayos, 1209 pacientes). Hubo una disminución en el número de partos en el transcurso de siete días (CR promedio 0,80; IC del 95%: 0,65 a 0,98; cinco ensayos, 911 pacientes) pero no hubo pruebas de una reducción en el parto prematuro (antes de las 37 semanas de gestación) (CR 0,95; IC del 95%: 0,88 a 1,03; diez ensayos, 1212 pacientes). No se demostraron efectos beneficiosos de los betamiméticos en la muerte perinatal (CR 0,84; IC del 95%: 0,46 a 1,55; 11 ensayos, 1332 neonatos), o la muerte neonatal (CR 0,90; IC del 95%: 0,27 a 3,00; seis ensayos, 1174 neonatos). No se demostraron efectos significativos en el síndrome de dificultad respiratoria (CR 0,87; IC del 95%: 0,71 a 1,08; ocho ensayos, 1239 neonatos). Algunos ensayos informaron sobre parálisis cerebral, mortalidad infantil y enterocolitis necrosante; no se identificaron diferencias significativas entre los grupos en ninguno de estos resultados. Los betamiméticos se asociaron de manera significativa con los siguientes resultados: retiro del tratamiento debido a efectos adversos; dolor torácico materno; disnea; palpitación; temblor; cefaleas; hipopotasemia; hiperglucemia; náuseas o vómitos; congestión nasal; y taquicardia fetal.

Nueve ensayos compararon diferentes tipos de betamiméticos. En cinco ensayos otros betamiméticos se compararon con ritodrina (n = 948). Otras comparaciones se examinaron en ensayos individuales: hexoprenalina comparada con salbutamol (n = 140), salbutamol de liberación lenta versus moderada (n = 52) y salbutamol comparado con terbutalina (n = 200). Los ensayos fueron pequeños, variados y no tuvieron calidad suficiente para delinear algún patrón consistente del efecto.

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