Intervenciones médicas para la queratitis micótica

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Antecedentes y pregunta de la revisión
La micosis de la córnea ocurre con poca frecuencia en los países de mayores ingresos, aunque es relativamente habitual en los países de ingresos bajos. Si no se realiza el tratamiento puede aparecer un orificio en la córnea que puede provocar ceguera. Aunque hay varios fármacos disponibles, no está claro cual es el más efectivo y coste-efectivo. La pregunta de la revisión era: ¿cuál es el mejor tratamiento para la micosis de la córnea (queratitis micótica)?

Características de los estudios
Se identificaron 12 ensayos controlados aleatorios que incluyeron a 981 personas; las pruebas están actualizadas hasta marzo 2015. Los ensayos se realizaron principalmente en la India.

Resultados clave y calidad de las pruebas
Los estudios eran pequeños y muchos de ellos se encontraban en riesgo de sesgo. También consideraron tratamientos diferentes. Lo anterior significó que para la mayoría de los tratamientos no fue posible establecer conclusiones con respecto a cuál fue mejor. Hubo una excepción. Tres ensayos (434 participantes) compararon natamicina tópica y voriconazol tópico. En estos ensayos hubo pruebas de muy baja calidad de que los pacientes que recibieron natamicina tópica tuvieron una mayor probabilidad de curación y una mayor probabilidad de lograr una mejor visión a los tres meses después del inicio del tratamiento. Hubo pruebas de alta calidad de que los pacientes que recibieron natamicina tuvieron una menor probabilidad de desarrollar un orificio en la córnea y necesitar un trasplante. No se encontró ninguna prueba sobre la calidad de vida. Un ensayo encontró pruebas de que la natamicina fue particularmente buena para tratar un tipo particular de micosis (especie Fusarium).

Conclusiones de los autores: 

Los ensayos incluidos en esta revisión fueron de calidad variable y en general tuvieron poco poder estadístico. Hay pruebas de que la natamicina es más efectiva que el voriconazol en el tratamiento de las úlceras micóticas. Los estudios de investigación futuros deben evaluar los efectos del tratamiento de acuerdo a las especies de hongos.

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Antecedentes: 

La queratitis micótica es una micosis de la córnea. Es frecuente en los países de ingresos bajos, en particular en las áreas agrícolas, aunque es relativamente poco habitual en los países de mayores ingresos. Si bien hay fármacos disponibles, su efectividad sigue sin ser precisada.

Objetivos: 

Evaluar los efectos de diferentes fármacos antimicóticos en el tratamiento de la queratitis micótica.

Estrategia de búsqueda: 

Se realizaron búsquedas en CENTRAL (que contiene el Registro de ensayos del Grupo Cochrane de Trastornos de los Ojos y la Visión [Cochrane Eyes and Vision Group]) (2015, número 2), Ovid MEDLINE, Ovid MEDLINE In-Process and Other Non-Indexed Citations, Ovid MEDLINE Daily, Ovid OLDMEDLINE (enero 1946 to March 2015), EMBASE (enero 1980 hasta marzo 2015), Latin American and Caribbean Health Sciences Literature Database (LILACS) (enero 1982 hasta marzo 2015), the ISRCTN registry (www.isrctn.com/editAdvancedSearch), ClinicalTrials.gov (www.clinicaltrials.gov) y en la World Health Organization (WHO) International Clinical Trials Registry Platform (ICTRP) (www.who.int/ictrp/search/en). No se aplicaron restricciones de fecha o idioma en las búsquedas electrónicas de ensayos. Se buscó por última vez en las bases de datos electrónicas el 16 de marzo de 2015.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los ensayos controlados aleatorios de tratamiento médico para la queratitis micótica.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos autores de la revisión seleccionaron los estudios para su inclusión en la revisión, evaluaron el riesgo de sesgo de los ensayos y extrajeron los datos. El resultado primario fue la curación clínica a los dos a tres meses. Los resultados secundarios incluyeron la agudeza visual mejor corregida, el tiempo hasta la curación clínica, el cumplimiento del tratamiento, los resultados adversos y la calidad de vida.

Resultados principales: 

Se incluyeron 12 ensayos en esta revisión; Se realizaron 10 ensayos en la India, uno en Bangladesh y uno en Egipto. Siete de estos ensayos tuvieron riesgo alto de sesgo en uno o más dominios, dos de estos estudios tuvieron riesgo bajo de sesgo en todos los dominios. Los participantes se asignaron al azar a las siguientes comparaciones: natamicina tópica al 5% en comparación con voriconazol tópico al 1%; natamicina tópica al 5% en comparación con econazol tópico al 2%; natamicina tópica al 5% en comparación con gluconato de clorhexidina tópico (0,05%, 0,1% y 0,2%); voriconazol tópico al 1% en comparación con voriconazol de 50 g/0,1 ml intraestromal (ambos tratamientos combinados con natamicina tópica al 5%); voriconazol tópico al 1% combinado con voriconazol oral en comparación con voriconazol oral y con itraconazol oral (ambos combinados con natamicina tópica al 5%); itraconazol tópico al 1% en comparación con itraconazol tópico al 1% combinado con itraconazol oral; anfotericina B tópica comparada con anfotericina B tópica combinada con inyección subconjuntival de fluconazol; inyección intracameral de anfotericina B con tratamiento convencional en comparación con tratamiento convencional solo (úlceras micóticas graves); sulfadiazina de plata tópica al 0,5% y al 1% en comparación con miconazol tópico al 1%. En general los resultados no fueron concluyentes debido a que, para la mayoría de las comparaciones, solamente hubo un ensayo pequeño disponible. La excepción fue la comparación de natamicina tópica y voriconazol tópico para la cual hubo tres ensayos disponibles. En uno de estos ensayos se informó la curación clínica (úlcera sanada) en los 15 pacientes asignados a natamicina y en 14/15 pacientes asignados al voriconazol (cociente de riesgos [CR] 1,07; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,89 a 1,28; pruebas de baja calidad). En un ensayo los pacientes asignados a natamicina tuvieron una probabilidad mayor de curación microbiológica a los seis días (CR 1,64; IC del 95%: 1,38 a 1,94; 299 participantes). Como promedio, los pacientes asignados a natamicina tuvieron una agudeza visual mejor corregida con lentes a los dos a tres meses en comparación con los pacientes asignados a voriconazol aunque la estimación fue incierta y los intervalos de confianza del 95% incluyeron el 0 (ninguna diferencia) (diferencia de medias -0,12 logMAR; IC del 95%: -0,31 a 0,06; 434 participantes; tres estudios, pruebas de baja calidad) y una reducción en el riesgo de perforación corneal o queratoplastia penetrante terapéutica, o ambas (CR 0,61; IC del 95%: 0,40 a 0,94; 434 participantes, pruebas de alta calidad). Hubo pruebas no concluyentes sobre el tiempo hasta la curación clínica. No se informó el cumplimiento con el tratamiento ni la calidad de vida. Un ensayo que comparó natamicina y voriconazol encontró un efecto mayor del tratamiento en las especies Fusarium, aunque este análisis de subgrupos no fue predefinido en esta revisión.

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