Oxitocina para la inducción del trabajo de parto

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Oxitocina para la inducción del trabajo de parto

En ocasiones, es necesario inducir el trabajo de parto en forma artificial para resguardar la seguridad de la madre o del recién nacido. La oxitocina es el fármaco utilizado con mayor frecuencia para inducir el trabajo de parto y se utilizó sola, con otros fármacos o después de la rotura artificial de membranas. Esta revisión analizó el uso de oxitocina sola para inducir el trabajo de parto. La revisión incluyó 61 estudios con más de 12 000 mujeres. En términos generales, la oxitocina parece ser un método seguro de inducción del trabajo de parto. En comparación con esperar a que el trabajo de parto comience de forma espontánea (conducta expectante), la administración de oxitocina provocó más partos dentro de las 24 horas, pero más mujeres requirieron analgesia epidural para el alivio del dolor. La mayoría de los estudios reclutaron a mujeres con rotura de membranas y el número de neonatos con infección fue inferior con oxitocina en comparación con la conducta expectante.

Una comparación de la oxitocina con otros fármacos para inducir el trabajo de parto (prostaglandinas intracervicales o vaginales) reveló que había mayor probabilidad de partos dentro de las 24 horas con la prostaglandina. Menos mujeres recibieron analgesia epidural con prostaglandina. Los efectos secundarios para la madre fueron similares en los dos grupos.

Conclusiones de los autores: 

La comparación de la oxitocina con PGE2 intravaginal o intracervical revela que la prostaglandina posiblemente aumente las probabilidades de parto vaginal dentro de las 24 horas. La inducción con oxitocina puede aumentar la tasa de intervenciones del trabajo de parto.

La posibilidad de que la inducción con prostaglandinas vaginales aumente el riesgo de infección para la madre y para el recién nacido en mujeres con rotura prematura de membranas merece una mayor investigación.

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Antecedentes: 

La oxitocina es el agente de inducción utilizado con mayor frecuencia a nivel mundial. Se la utilizó sola, en combinación con amniotomía o después de la maduración cervical con otros métodos farmacológicos o no farmacológicos.

Objetivos: 

Determinar los efectos de la oxitocina sola para la maduración cervical y para la inducción del trabajo de parto en el tercer trimestre en comparación con otros métodos de inducción del trabajo de parto o placebo/ningún tratamiento.

Estrategia de búsqueda: 

Se hicieron búsquedas en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Embarazo y Parto (Cochrane Pregnancy and Childbirth Group) (enero 2009) y en las bibliografías de los estudios relevantes.

Criterios de selección: 

Ensayos aleatorios y cuasialeatorios que compararon la oxitocina intravenosa con placebo o ningún tratamiento, o con prostaglandinas (vaginal o intracervical) para la maduración cervical o la inducción del trabajo de parto en el tercer trimestre.

Obtención y análisis de los datos: 

Dos revisores evaluaron de forma independiente la elegibilidad y realizaron la extracción de datos.

Resultados principales: 

Se incluyen 61 ensayos (12 819 mujeres).

Cuando se compararon las inducciones de oxitocina con la conducta expectante, hubo menos mujeres sin parto por vía vaginal dentro de las 24 horas (8,4% versus 53,8%, cociente de riesgos [CR] 0,16; intervalo de confianza [IC] del 95%: 0,10 a 0,25). Hubo un aumento significativo en el número de mujeres que requirieron analgesia epidural (CR 1,10; IC del 95%: 1,04 a 1,17). Hubo menos mujeres disconformes con la inducción con oxitocina en el único ensayo que informó este resultado (5,9% versus 13,7%; CR 0,43; IC del 95%: 0,33 a 0,56).

En comparación con las prostaglandinas vaginales, la oxitocina aumentó el número de partos vaginales no exitosos dentro de las 24 horas en los dos ensayos que informaron este resultado (70% versus 21%; CR 3,33; IC del 95%: 1,61 a 6,89). Hubo un pequeño aumento en el número de analgesias epidurales cuando se utilizó la oxitocina sola (CR 1,09; IC del 95%: 1,01 a 1,17).

La mayoría de los estudios incluyeron a mujeres con rotura de membranas y hubo cierta evidencia de que la prostaglandina vaginal aumentó el número de infecciones en las madres (corioamnionitis CR 0,66; IC del 95%: 0,47 a 0,92) y en los neonatos (uso de antibióticos CR 0,68; IC del 95%: 0,53 a 0,87). Estos datos deben interpretarse con cautela ya que la infección no fue predefinida en el protocolo de la revisión original.

Cuando se comparó la oxitocina con las prostaglandinas intracervicales, el grupo con oxitocina presentó un aumento en el número de partos vaginales no exitosos dentro de las 24 horas (50,4% versus 34,6%; CR 1,47; IC del 95%: 1,10 a 1,96) y en el número de cesáreas (19,1% versus 13,7%; CR 1,37; IC del 95%: 1,08 a 1,74).

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