Ácidos grasos omega-3 para la prevención y el tratamiento de las enfermedades cardiovasculares

No existen pruebas suficientes para afirmar que las personas deben dejar de consumir fuentes ricas en ácidos grasos omega-3, pero se necesitan ensayos adicionales de alta calidad para confirmar el efecto protector sugerido anteriormente de los ácidos grasos omega-3 en aquellas personas en mayor riesgo cardiovascular.

La revisión muestra que no está claro si la ingesta de ácidos grasos omega-3 (que se encuentran en los pescados grasos y en algunos aceites vegetales), con la dieta o mediante suplementos, altera las muertes totales, los eventos cardiovasculares (como ataques cardíacos y accidentes cerebrovasculares) o los casos de cáncer en la población en general, o en personas en riesgo de o que presentan enfermedades cardiovasculares. Cuando el análisis se limitó a la fuente de ácidos grasos omega-3 (vegetal o proveniente del pescado), o al modo de administración (dietético o por suplementos), aun así no hubo pruebas de reducción de las muertes o de los eventos cardiovasculares en cualquier grupo.

Conclusiones de los autores: 

No está claro si el consumo de ácidos grasos omega-3 en la dieta o como suplementos altera la mortalidad total, los eventos cardiovasculares combinados o los casos de cáncer en las personas con (o en alto riesgo de presentar) enfermedades cardiovasculares, o en la población general. No existen pruebas para recomendar que las personas dejen de consumir aquellas fuentes ricas en ácidos grasos omega-3, pero se necesitan ensayos adicionales de alta calidad para confirmar el efecto protector de los ácidos grasos omega-3 en la salud cardiovascular.

No existen pruebas claras de que los ácidos grasos omega-3 difieran en su efectividad de acuerdo a la fuente (pescado o vegetales), el consumo a través de la dieta o mediante suplementos, la dosis o la presencia de placebo.

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Antecedentes: 

Se ha sugerido que los ácidos grasos omega-3 (W3, n-3 u omega-3) derivados del pescado graso y los vegetales son beneficiosos para la salud.

Objetivos: 

Evaluar mediante ECA y estudios de cohortes si los ácidos grasos omega-3, ya sea a través de la dieta o mediante suplementos, alteran la mortalidad total, los eventos cardiovasculares o los casos de cáncer.

Estrategia de búsqueda: 

Se realizaron búsquedas en cinco bases de datos electrónicas, entre ellas CENTRAL, MEDLINE y EMBASE, hasta febrero de 2002. No se aplicó ninguna restricción de idioma. Se revisaron las bibliografías y se estableció contacto con los autores.

Criterios de selección: 

Se incluyeron los ECA que asignaron al azar la ingesta o el asesoramiento dietético sobre el consumo de ácidos grasos omega-3, sin factores de confusión, y cuya duración fue de al menos seis meses. Se incluyeron los estudios de cohortes en los que se siguió a una cohorte durante al menos seis meses y se estimó la ingesta de omega-3.

Obtención y análisis de los datos: 

Se evaluaron los estudios para determinar la inclusión, se extrajeron los datos y se evaluó la calidad de forma independiente y por duplicado. Se realizó por separado un metanálisis según un modelo de efectos aleatorios para los datos de los ECA y de los estudios de cohortes.

Resultados principales: 

Se incluyeron 48 ensayos controlados aleatorios (36 913 participantes) y 41 análisis de cohortes. Los resultados combinados de los ensayos no mostraron una reducción del riesgo de mortalidad total o de eventos cardiovasculares combinados en aquellas personas que tomaban ácidos grasos omega-3 adicionales (con heterogeneidad estadísticamente significativa). El análisis de sensibilidad, en el que se retuvieron sólo los estudios con riesgo de sesgo bajo, redujo la heterogeneidad pero nuevamente no sugirió ningún efecto significativo de los ácidos grasos omega-3.

La restricción del análisis a los ensayos que aumentaron los ácidos grasos omega-3 derivados del pescado o a los ensayos que aumentaron los omega-3 de cadena corta no sugirió ningún efecto significativo sobre la mortalidad o los eventos cardiovasculares en ningún grupo. El análisis de subgrupos por asesoramiento dietético o administración de suplementos, riesgo inicial de enfermedad cardiovascular (EC) o dosis de ácidos grasos omega-3 no indicó efectos claros de estos factores en los resultados primarios.

Ni los ECA ni los estudios de cohortes sugirieron un riesgo relativo más elevado de casos de cáncer con el aumento en la ingesta de omega-3, pero las estimaciones fueron imprecisas, por lo que no se puede excluir un efecto clínicamente importante.

Notas de traducción: 

La traducción y edición de las revisiones Cochrane han sido realizadas bajo la responsabilidad del Centro Cochrane Iberoamericano, gracias a la suscripción efectuada por el Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad del Gobierno español. Si detecta algún problema con la traducción, por favor, contacte con Infoglobal Suport, cochrane@infoglobal-suport.com.

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