Ácidos grasos marinos alimentarios (aceite de pescado) para el asma en adultos y niños

El agregar ácidos grasos marinos (aceite de pescado) al régimen dietético no parece mejorar el asma.

Se ha recomendado comer más pescado como una posible manera de reducir el asma. Las poblaciones (como las comunidades esquimales) con regímenes alimentarios altos en peces también tienen bajas tasas de asma. En otras comunidades ha aumentado el contenido de grasas saturadas en los regímenes dietéticos y también el asma se ha incrementado. La teoría ha sido que un ingrediente en el aceite de pescado puede reducir la inflamación. La inflamación causa el edema de las vías respiratorias pulmonares que resulta en ataques de asma. Sin embargo, esta revisión de los ensayos halló que las personas con asma que cambiaban sus regímenes alimentarios para incluir más aceite de pescado no mejoraron su asma.

Conclusiones de los autores: 

Hay pocas pruebas para recomendar que las personas con asma añadan suplementos o modifiquen su ingesta dietética de ácidos grasos marinos n-3 (aceite de pescado) para mejorar el control de su enfermedad. Igualmente, no existen pruebas de que tendrían algún riesgo si lo hacen.

Leer el resumen completo...
Antecedentes: 

Estudios epidemiológicos sugieren que una dieta rica en ácidos grasos marinos (aceite de pescado) puede tener efectos beneficiosos, en procesos inflamatorios como la artritis reumatoide y posiblemente en el asma.

Objetivos: 

(1) Determinar el efecto de administrar el ácido graso marino n-3 (aceite de pescado) en el asma.
(2) Determinar el efecto de un régimen dietético alto en aceite de pescado en el asma.

Estrategia de búsqueda: 

Se hicieron búsquedas en el registro de ensayos del Grupo Cochrane de Vías Respiratorios (Cochrane Airways Group) con los términos: marine fatty acids OR diet OR nutrition OR fish oil OR eicosapentaenoic acid OR EPA. Se hicieron búsquedas en las bibliografías de los ensayos recuperados y se estableció contacto con fabricantes de aceite de pescado. Las búsquedas fueron actualizadas hasta septiembre de 2003.

Criterios de selección: 

Se incluyeron ensayos controlados aleatorios en pacientes de más de dos años de edad con asma. La duración del estudio debía ser más de cuatro semanas. Se prefirieron ensayos a doble ciego, pero también se revisaron ensayos a simple ciego y abiertos para su posible inclusión.

Los tres revisores que leyeron cada publicación estaban ciegos a su identidad. Las decisiones en relación a la inclusión fueron tomadas por mayoría simple. Todos los revisores realizaron de forma independiente la evaluación de la calidad.

Obtención y análisis de los datos: 

La única comparación posible fue entre los suplementos de ácido graso marino n-3 y el placebo. No hubo ensayos suficientes para examinar la manipulación dietética sola.

Resultados principales

Nueve ensayos controlados aleatorios realizados entre 1986 y 2001 cumplieron con los criterios de inclusión. Siete fueron de diseño paralelo y dos fueron estudios cruzados (cross-over). Ocho compararon aceite de pescado con placebo mientras uno comparó la dosis alta versus la dosis baja de los suplementos de ácido graso marino n-3. Dos estudios se realizaron en niños y los siete restantes en adultos. Ninguno de los estudios incluidos informó las exacerbaciones del asma, el estado de salud o los ingresos en el hospital.

No hubo efecto consistente sobre cualquiera de los resultados analizables: el VEF1, la velocidad de flujo máxima, los síntomas de asma, el uso de fármacos para el asma o la hiperreactividad bronquial. Uno de los estudios realizados en niños que combinó la manipulación dietética con los suplementos de aceite de pescado mostró mejoría en el flujo máximo y redujo el uso de fármacos para el asma. No hubo eventos adversos asociados con los suplementos de aceite de pescado.

Conclusiones de los autores

Hay pocas pruebas para recomendar que las personas con asma añadan suplementos o modifiquen su ingesta dietética de ácidos grasos marinos n-3 (aceite de pescado) para mejorar el control de su enfermedad. Igualmente, no existen pruebas de que tendrían algún riesgo si lo hacen.

Esta revisión debería citarse como:Thien FCK, Woods R, De Luca S, Abramson MJLa Biblioteca Cochrane PlusThe Cochrane Library
Resultados principales: 

Nueve ensayos controlados aleatorios realizados entre 1986 y 2001 cumplieron con los criterios de inclusión. Siete fueron de diseño paralelo y dos fueron estudios cruzados (cross-over). Ocho compararon aceite de pescado con placebo mientras uno comparó la dosis alta versus la dosis baja de los suplementos de ácido graso marino n-3. Dos estudios se realizaron en niños y los siete restantes en adultos. Ninguno de los estudios incluidos informó las exacerbaciones del asma, el estado de salud o los ingresos en el hospital.

No hubo efecto consistente sobre cualquiera de los resultados analizables: el VEF1, la velocidad de flujo máxima, los síntomas de asma, el uso de fármacos para el asma o la hiperreactividad bronquial. Uno de los estudios realizados en niños que combinó la manipulación dietética con los suplementos de aceite de pescado mostró mejoría en el flujo máximo y redujo el uso de fármacos para el asma. No hubo eventos adversos asociados con los suplementos de aceite de pescado.

Tools
Information
Compartir/Guardar